Odio sentirme así: inútil, pequeña, fea... Por más que intento, no encuentro en mí algo que me salve de este sinsabor en el que me encuentro; estoy atrapada dentro de mi vida y no puedo escapar de ella, porque aunque quisiera soy cobarde para tomar la decisión de acabar con ella.
A veces desearía quedarme pegada a las sábanas de mi cama, fundirme con el azul oscuro de mi lecho y entrelazarme entre sus hilos, y dormir, dormir eternamente, cómoda, a tu lado siempre, sin dar ni un ruido, sin molestar siquiera.
Vivo en un mundo complejo en el que no hay cabida para la verdad más pura, todo se pervierte y acabas siendo uno de ellos, igual al resto, sin más intereses que los duros que llevas en el bolsillo y la talla del pantalón. Somos apariencia. Somos una mentira.
Solo pido el silencio necesario para que alguien oiga, escuche, mi llamada de socorro, mi grito desesperado...
Un rincón para la palabra, el silencio, para todo aquello que nunca nos dijimos...
viernes, 27 de junio de 2008
lunes, 23 de junio de 2008
Días de colores
Publicado por
Arioleta
Hay días en los que simplemente me canso de vivir.
Los hay de cielo, azul despejado,
limpio de nubes que ensombrecen nuestros pasos;
cielo infinito y caminos aún no andados,
días en los que no me importaría elevarme a lo más alto
y buscar a todos mis seres perdidos, amados....
Los hay rojos y anaranjados,
teñidos de furia, locura y sangre,
desteñidos de mentiras y rotos el corazón y el alma,
días en los que no miraría atrás,
en los que me iría a cualquier parte sin intención de regresar...
Los hay ocres, amarillos de hierro hidratado,
días en los que reina el silencio
y las miradas se pierden como se apaga la luz del día,
momentos en los que el único sentimiento
que alivia este calor mortecino es el silencio...
Los hay blancos, vacíos de todo y llenos de nada.
Los hay negros, repletos de ausencias y de recuerdos.
Los hay, simplemente, y no veo el momento en que llegue mi muerte.
Los hay de cielo, azul despejado,
limpio de nubes que ensombrecen nuestros pasos;
cielo infinito y caminos aún no andados,
días en los que no me importaría elevarme a lo más alto
y buscar a todos mis seres perdidos, amados....
Los hay rojos y anaranjados,
teñidos de furia, locura y sangre,
desteñidos de mentiras y rotos el corazón y el alma,
días en los que no miraría atrás,
en los que me iría a cualquier parte sin intención de regresar...
Los hay ocres, amarillos de hierro hidratado,
días en los que reina el silencio
y las miradas se pierden como se apaga la luz del día,
momentos en los que el único sentimiento
que alivia este calor mortecino es el silencio...
Los hay blancos, vacíos de todo y llenos de nada.
Los hay negros, repletos de ausencias y de recuerdos.
Los hay, simplemente, y no veo el momento en que llegue mi muerte.
miércoles, 18 de junio de 2008
Sentidos opuestos
Publicado por
Arioleta
¿Qué mal te hice para que me olvidaras? Por más que lo pienso no sé en qué momento perdimos la fe, qué fue lo que hizo que olvidáramos nuestros nombres y dejáramos de ser un único ser por los invisibles lazos del amor.
O quizá fue eso... que dejaron de ser invisibles y nos dimos cuenta de que eran tan insignificantes, tan sin sentido que se fueron deshilachando hasta que quedaron en nada e, inevitablemente, soltamos nuestras manos, desviamos las miradas y dirigimos nuestros pasos en sentidos opuestos.
O quizá fue eso... que dejaron de ser invisibles y nos dimos cuenta de que eran tan insignificantes, tan sin sentido que se fueron deshilachando hasta que quedaron en nada e, inevitablemente, soltamos nuestras manos, desviamos las miradas y dirigimos nuestros pasos en sentidos opuestos.
martes, 3 de junio de 2008
Seré su sombra
Publicado por
Arioleta
Porque odiar también es sentir...
Porque ciertos actos cometidos por humanos los convierten en animales, por sus terribles atrocidades y su nula conciencia... por ello, me permito el lujo de odiar y decirles que...
Seré su sombra. A partir de ahora no podrán dormir tranquilos, acecharé en la obscuridad y seguiré todos sus pasos, y cuando se descuiden, me acercaré por detrás y les susurraré al oído que...
Soy jauría de perros enloquecidos clamando venganza, soy la sangre que injustamente han derramado, soy el odio que generan concentrado en estacas que usaré para atravesar sus corazones, soy la serpiente venenosa que se comerá a sus hijos y a los hijos de sus hijos para acabar de raíz con el mal que corre por sus venas.
Seré su sombra. Les perseguiré incesante hasta el día de su muerte. No volverán a mirar a nadie a la cara porque, aunque sólo sea un fantasma en su miserable existencia, reconocerán mi rostro y temerán encontrarlo, porque cuando me cruce con ellos, con un solo roce quedarán paralizados y podré gritarles sin piedad que...
No creo en Dios ni en su justicia, no creo en el Hombre ni en sus mezquinas palabras... Yo impartiré la justicia que ellos merecen y les abriré las puertas del lugar donde habita mi odio y el de todos los que amamos la vida, porque no merecen piedad, porque recibirán lo que han dado, porque su fin será la paz que merece REGINA.
(Dedicado a Regina, asesinada a sangre fría y con una crueldad que roza los límites de la locura, porque se haga justicia...)
Porque ciertos actos cometidos por humanos los convierten en animales, por sus terribles atrocidades y su nula conciencia... por ello, me permito el lujo de odiar y decirles que...
Seré su sombra. A partir de ahora no podrán dormir tranquilos, acecharé en la obscuridad y seguiré todos sus pasos, y cuando se descuiden, me acercaré por detrás y les susurraré al oído que...
Soy jauría de perros enloquecidos clamando venganza, soy la sangre que injustamente han derramado, soy el odio que generan concentrado en estacas que usaré para atravesar sus corazones, soy la serpiente venenosa que se comerá a sus hijos y a los hijos de sus hijos para acabar de raíz con el mal que corre por sus venas.
Seré su sombra. Les perseguiré incesante hasta el día de su muerte. No volverán a mirar a nadie a la cara porque, aunque sólo sea un fantasma en su miserable existencia, reconocerán mi rostro y temerán encontrarlo, porque cuando me cruce con ellos, con un solo roce quedarán paralizados y podré gritarles sin piedad que...
No creo en Dios ni en su justicia, no creo en el Hombre ni en sus mezquinas palabras... Yo impartiré la justicia que ellos merecen y les abriré las puertas del lugar donde habita mi odio y el de todos los que amamos la vida, porque no merecen piedad, porque recibirán lo que han dado, porque su fin será la paz que merece REGINA.
(Dedicado a Regina, asesinada a sangre fría y con una crueldad que roza los límites de la locura, porque se haga justicia...)
miércoles, 21 de mayo de 2008
miércoles, 7 de mayo de 2008
Amor olvidado
Publicado por
Arioleta
No es que queramos, es que, simplemente, a veces pasa que llega de pronto el día en el que somos completos desconocidos. Es algo inevitable cuando después de tanto tiempo juntos nos acostumbramos el uno al otro y sin más motivo dejamos de ser especiales, somos uno más de los tantos que habitamos el planeta, solo individuos.
Conocemos nuestros nombres, nuestros rostros, pero no sabemos quienes ni cómo somos en realidad. Nos volvemos opacos y ningún sentimiento nuevo atraviesa el cristalino, ya no queda nada, solo silencio.
Espero impaciente el momento en que una mañana al despertar me sorprenda tu presencia, me pregunte cómo hemos llegado aquí y quiera de nuevo enamorarme de ese extraño que en su día fuiste...
Conocemos nuestros nombres, nuestros rostros, pero no sabemos quienes ni cómo somos en realidad. Nos volvemos opacos y ningún sentimiento nuevo atraviesa el cristalino, ya no queda nada, solo silencio.
Espero impaciente el momento en que una mañana al despertar me sorprenda tu presencia, me pregunte cómo hemos llegado aquí y quiera de nuevo enamorarme de ese extraño que en su día fuiste...
viernes, 18 de abril de 2008
Romper cadenas
Publicado por
Arioleta
A veces mis sueños van más allá...
Rompo las cadenas que me atan a esta realidad y mis deseos se hacen los dueños de mis pasos. La sensación es tan fuerte que hay ocasiones en las que no distingo sueño de realidad, en las que desearía no despertar y continuar bajo el embrujo de lo que esconde mi subconsciente.
No tiendo porqué mi cabeza se empeña en escapar; por más que intento convencerla de que esto funciona, de que he encontrado mi sitio... ella se empeña en mostrarme el mismo mundo pintado en otros colores, un destino diferente, en el que soy mejor, más fuerte, más capaz. Eso me lleva a plantearme si realmente soy quien soy o solo un reflejo.
¿Acaso me equivoqué? ¿Elegí el camino equivocado? Porque sólo puedo vivir esta realidad, porque ¿me conformo? No sé, no encuentro una explicación convincente, a la vez que escribo esto mi cabeza está en otra parte...
Necesito una señal clara de que no me equivoco, de que los sueños solo son eso, humo, y de que mi vida es la ¿adecuada?
Rompo las cadenas que me atan a esta realidad y mis deseos se hacen los dueños de mis pasos. La sensación es tan fuerte que hay ocasiones en las que no distingo sueño de realidad, en las que desearía no despertar y continuar bajo el embrujo de lo que esconde mi subconsciente.
No tiendo porqué mi cabeza se empeña en escapar; por más que intento convencerla de que esto funciona, de que he encontrado mi sitio... ella se empeña en mostrarme el mismo mundo pintado en otros colores, un destino diferente, en el que soy mejor, más fuerte, más capaz. Eso me lleva a plantearme si realmente soy quien soy o solo un reflejo.
¿Acaso me equivoqué? ¿Elegí el camino equivocado? Porque sólo puedo vivir esta realidad, porque ¿me conformo? No sé, no encuentro una explicación convincente, a la vez que escribo esto mi cabeza está en otra parte...
Necesito una señal clara de que no me equivoco, de que los sueños solo son eso, humo, y de que mi vida es la ¿adecuada?
miércoles, 16 de abril de 2008
Solo no soy
Publicado por
Arioleta
Solo soy sombra de lo que fui, de lo que nunca seré.
Solo soy palabras vacías que no dicen nada.
Solo soy besos sin amor, caricias sin calor.
Solo soy miradas perdidas que se pierden en la distancia.
Solo soy negro, negrura inmensa como la nada.
Solo soy silencio, el que aguarda tus palabras.
Solo soy una silla ocupada, un espacio mal usado.
Solo soy lágrimas que brotan sin explicación.
Solo soy puertas cerradas y ventanas sin cristal.
Solo soy locura, tontunas y otras cosas sin sentido.
Río, claro que río, porque sé cómo hacerlo.
Y puedo tocarte y cogerte la mano como antes...
Beso, claro que beso, moriría si no pudiera tenerte.
Y puedo acariciarte recorriendo todo tu cuerpo.
Pero al final, no soy nada. Me siento como el viento, inquieto, que va y viene, que enreda tu pelo, que cierra puertas de golpe, que atrapa pensamientos en la corriente, pero al final se va y abandona todo lo que tocó.
Si muriera, ¿quién me recordaría? Alguien volvería a ocupar mi silla, cambiaría el montón de tonterías que tengo en la mesa por orden y concierto. Alguien habrá que hable, de cosas con sentido, que te ame hasta la saciedad, que te bese, te acaricie y te mire como a nadie. Será colores y habrá vida a cada paso, todos la querrán y la admirarán, habrá sonrisas y puertas abiertas cada vez que llegue a algún lugar...
Entonces, ¿dónde quedaré yo? Una lápida grabada con mi nombre, cerca de la de mi abuela, sólo pido eso.
Solo soy palabras vacías que no dicen nada.
Solo soy besos sin amor, caricias sin calor.
Solo soy miradas perdidas que se pierden en la distancia.
Solo soy negro, negrura inmensa como la nada.
Solo soy silencio, el que aguarda tus palabras.
Solo soy una silla ocupada, un espacio mal usado.
Solo soy lágrimas que brotan sin explicación.
Solo soy puertas cerradas y ventanas sin cristal.
Solo soy locura, tontunas y otras cosas sin sentido.
Río, claro que río, porque sé cómo hacerlo.
Y puedo tocarte y cogerte la mano como antes...
Beso, claro que beso, moriría si no pudiera tenerte.
Y puedo acariciarte recorriendo todo tu cuerpo.
Pero al final, no soy nada. Me siento como el viento, inquieto, que va y viene, que enreda tu pelo, que cierra puertas de golpe, que atrapa pensamientos en la corriente, pero al final se va y abandona todo lo que tocó.
Si muriera, ¿quién me recordaría? Alguien volvería a ocupar mi silla, cambiaría el montón de tonterías que tengo en la mesa por orden y concierto. Alguien habrá que hable, de cosas con sentido, que te ame hasta la saciedad, que te bese, te acaricie y te mire como a nadie. Será colores y habrá vida a cada paso, todos la querrán y la admirarán, habrá sonrisas y puertas abiertas cada vez que llegue a algún lugar...
Entonces, ¿dónde quedaré yo? Una lápida grabada con mi nombre, cerca de la de mi abuela, sólo pido eso.
miércoles, 9 de abril de 2008
Camino de esperanza
Publicado por
Arioleta
Últimamente navego entre aguas más calmas, más limpias, casi cristalinas.
Parece que la tormenta se ha dado un respiro y ahora sólo corre una leve brisa por mi ventana.
Por el momento he aparcado la idea del suicidio, ya no me parece viable y tampoco una salida a este temor que me sigue acechando aún en la distancia.
Dejadme disfrutar del poco sol que ahora trata de abrirse paso entre la nubes, sentir su calor en mi cara, en mi cuerpo, sentir que estoy viva de nuevo, que mis pasos parecen querer llevarme a buen puerto.
Hoy me siento distinta.
Hoy mi día me ha ofrecido algunos colores que han abierto un camino de esperanza...
Parece que la tormenta se ha dado un respiro y ahora sólo corre una leve brisa por mi ventana.
Por el momento he aparcado la idea del suicidio, ya no me parece viable y tampoco una salida a este temor que me sigue acechando aún en la distancia.
Dejadme disfrutar del poco sol que ahora trata de abrirse paso entre la nubes, sentir su calor en mi cara, en mi cuerpo, sentir que estoy viva de nuevo, que mis pasos parecen querer llevarme a buen puerto.
Hoy me siento distinta.
Hoy mi día me ha ofrecido algunos colores que han abierto un camino de esperanza...
martes, 1 de abril de 2008
Miedo
Publicado por
Arioleta
El miedo es parte de todo lo que hacemos; la duda, inevitable; y, la conciencia, esa que algunos ni conocen, martillea mi cabeza si hago una cosa cuando pensé otra distinta.
No importa hacia donde mire, nunca veo luz. No importa hacia donde dirija mis pasos, siempre acaban en el mismo sitio, en un espacio pequeño, sin luz, frío y lúgubre, con una única silla en el centro del habitáculo que no permite descansar aunque quisiera.
A veces tengo la sensación de que alguien me sigue, de que hay alguien más en este inmenso espacio vacío porque oigo sus voces, sus susurros; no soy capaz de adivinar lo que dicen, pero están ahí, casi puedo olerlos, incluso, creo que he llegado a rozarlos. No sé quienes son, no dan la cara. Tampoco sé si quiero conocerlos. Prefiero el silencio, prefiero estar sola. Tengo miedo a saber qué ocurrirá mañana, no quiero que llegue mañana.
Diario de mi suicidio 5. La verdad
Publicado por
Arioleta
¿De veras pensabas que podría responder con la verdad a tu pregunta? ¿Que te daría un sí, así, sin más?En la primera página de este absurdo diario pedí que nadie me preguntara, que no se preocuparan por mí, ¿para qué? ¿Cambiaría en algo tu vida que yo aclarara mis ideas?
Te agradezco la preocupación.
Aún no tengo muy claro, -la verdad-, si solo soy un personaje de ficción, yo misma disfrazada con la piel de un suicida que busca el amparo de otros o si es cierto todo esto que escribo, porque hay mucho de verdad en lo que cuento, en lo que digo que siento. Intento disfrazarlo de ficción, adornarlo con otros nombres y otros sitios, pero en mi imaginación soy yo la que está escribiendo, la que sufre, la que llora, ¿sólo en mi imaginación?
Cómo es posible llevar un día a día sin saber quién eres en realidad, ¿acaso tú lo sabes? ¿Crees conocerme lo suficiente para volver a afirmar con firmeza "te veo bien"?
domingo, 30 de marzo de 2008
La carta
Publicado por
Arioleta
Querida mamita,
No sé qué pasa, no soy capaz de hilar más de tres frases seguidas. Y es que ni aún estando a tu lado me atrevo a contarte cómo me siento. No es miedo, es sólo lástima; lástima por mí misma.
No sé decirte cuándo empezó y mucho menos si acabará alguna vez. Recuerdo que ya te conté alguna vez que desde que murió la abuela no soy capaz de sacar de mi cabeza el rencor que siento hacia mí misma por no haber sido capaz de pasar más tiempo a su lado, sentía tanto miedo al verla consumirse que preferí huir, y eso jamás podré perdonármelo. Creo que fue a partir de entonces cuando comencé a sentir un temor cada vez más negro a perderte. Un temor que últimamente creo que ha empezado a tomar forma, casi puedo sentirlo correr por mis venas a sus anchas, se encuentra como en su casa, se adaptado a mis medidas y ahora no quiere irse.
Ese miedo, ese temor que crece poco a poco ha destintado mi iris y ahora todo se ha tornado en grises, incluso he dejado de percibir olores y todo lo que me rodea tiene un aroma rancio que me cala hasta los huesos.
Tengo miedo, tanto miedo, a no saber qué es esto, miedo a no saber combatirlo.
De un tiempo a esta parte pensé que la mejor forma de recuperar los colores era reconquistando el mundo, así que decidí hacer de todo, ayudar a quien pudiera, colaborar en mil sitios, y seguir trabajando; pero no ha resultado la medicina correcta y lo peor es que ahora siento que tengo doble ración de todo: grises, olor a rancio y esta soledad que se ha empeñado en echar a mi sombra y ocupar su lugar.
No quiero preocuparte. Ni siquiera quiero que leas esto, pero necesitaba escribirte...
Con todo el cariño del mundo, tu hija que te quiere.
Ariola
No sé qué pasa, no soy capaz de hilar más de tres frases seguidas. Y es que ni aún estando a tu lado me atrevo a contarte cómo me siento. No es miedo, es sólo lástima; lástima por mí misma.
No sé decirte cuándo empezó y mucho menos si acabará alguna vez. Recuerdo que ya te conté alguna vez que desde que murió la abuela no soy capaz de sacar de mi cabeza el rencor que siento hacia mí misma por no haber sido capaz de pasar más tiempo a su lado, sentía tanto miedo al verla consumirse que preferí huir, y eso jamás podré perdonármelo. Creo que fue a partir de entonces cuando comencé a sentir un temor cada vez más negro a perderte. Un temor que últimamente creo que ha empezado a tomar forma, casi puedo sentirlo correr por mis venas a sus anchas, se encuentra como en su casa, se adaptado a mis medidas y ahora no quiere irse.
Ese miedo, ese temor que crece poco a poco ha destintado mi iris y ahora todo se ha tornado en grises, incluso he dejado de percibir olores y todo lo que me rodea tiene un aroma rancio que me cala hasta los huesos.
Tengo miedo, tanto miedo, a no saber qué es esto, miedo a no saber combatirlo.
De un tiempo a esta parte pensé que la mejor forma de recuperar los colores era reconquistando el mundo, así que decidí hacer de todo, ayudar a quien pudiera, colaborar en mil sitios, y seguir trabajando; pero no ha resultado la medicina correcta y lo peor es que ahora siento que tengo doble ración de todo: grises, olor a rancio y esta soledad que se ha empeñado en echar a mi sombra y ocupar su lugar.
No quiero preocuparte. Ni siquiera quiero que leas esto, pero necesitaba escribirte...
Con todo el cariño del mundo, tu hija que te quiere.
Ariola
Diario de mi suicidio 4. Extraños.
Publicado por
Arioleta
Son solo palabras. Palabras que disfrazan intenciones. Miedos que no saben dar la cara, pero se empeñan en quedarse muy dentro. Instintos dormidos. Concesiones desconocidas.
Me encuentro perdida, y por más que me empeño en fijar un rumbo no sé por dónde empezar.
Os parecerá mentira, pero lo que más me ha sorprendido de estos días de atrás en los que inicié este absurdo diario de mi suicidio es que nadie de mi entorno se ha dado cuenta de nada. He invitado a algunos a visitar mi blog, pero nadie tiene tiempo para escucharme y menos para leerme.
Mi madre sí ha notado algo. A través del teléfono, en la última conversación que mantuvimos, algo debió de olerse porque le confesó a mi hermana que estaba preocupada, me notó triste. Es cierto. Suelo ser risueña, buscarle lo mejor a todo, sacar la parte cómica de cada situación, pero últimamente no soy capaz, es que todo se ha tornado gris y ha perdido el olor y no sé cómo arreglar esa situación...
Esta pena tan honda que tengo aún no ha dado la cara, aún no se ha manifestado físicamente, al menos, de cara a los demás, porque esos ratos en los que lo único que hago es llorar y llorar los dejo para la intimidad.
Soy una mierda, una cobarde que no merece vuestros ánimos. No soy capaz de decir a los que más quiero lo mal que me encuentro, que algo va mal y que creo que esto que aún no tiene nombre empieza a empeorar.
Los únicos que habéis dejado vuestro olor, vuestra esencia sois vosotros, los extraños, los desconocidos que habitáis es mi misma esfera, que entendéis el dolor que se derrama entre líneas (Mil gracias).
¿Qué es lo que hago mal? Necesito que alguien me diga en qué fallo, en qué me equivoco. Necesito... ¿ayuda? Y sobre todo, valor para pedirla.
Me encuentro perdida, y por más que me empeño en fijar un rumbo no sé por dónde empezar.
Os parecerá mentira, pero lo que más me ha sorprendido de estos días de atrás en los que inicié este absurdo diario de mi suicidio es que nadie de mi entorno se ha dado cuenta de nada. He invitado a algunos a visitar mi blog, pero nadie tiene tiempo para escucharme y menos para leerme.
Mi madre sí ha notado algo. A través del teléfono, en la última conversación que mantuvimos, algo debió de olerse porque le confesó a mi hermana que estaba preocupada, me notó triste. Es cierto. Suelo ser risueña, buscarle lo mejor a todo, sacar la parte cómica de cada situación, pero últimamente no soy capaz, es que todo se ha tornado gris y ha perdido el olor y no sé cómo arreglar esa situación...
Esta pena tan honda que tengo aún no ha dado la cara, aún no se ha manifestado físicamente, al menos, de cara a los demás, porque esos ratos en los que lo único que hago es llorar y llorar los dejo para la intimidad.
Soy una mierda, una cobarde que no merece vuestros ánimos. No soy capaz de decir a los que más quiero lo mal que me encuentro, que algo va mal y que creo que esto que aún no tiene nombre empieza a empeorar.
Los únicos que habéis dejado vuestro olor, vuestra esencia sois vosotros, los extraños, los desconocidos que habitáis es mi misma esfera, que entendéis el dolor que se derrama entre líneas (Mil gracias).
¿Qué es lo que hago mal? Necesito que alguien me diga en qué fallo, en qué me equivoco. Necesito... ¿ayuda? Y sobre todo, valor para pedirla.
Diario de mi suicidio 3. El momento.
Publicado por
Arioleta
Hoy, hoy podía haber sido el día en que acabara con mi vida. Todo habría sucedido tan rápido, sin pensamientos de por medio y, lo mejor de todo, es que yo no habría tenido nada que ver.Es extraño.... Ahora, frente a mi ordenador, mientras el aire frío entra por la ventana con la suficiente fuerza para desordenarme el flequillo, me aparto el pelo y vuelvo al teclado para plasmar en palabras el NO fin de mi vida.
Eran las nueve y cuarto de la mañana y salía de la estación corriendo, como alma que lleva el diablo. Las calles estaban vacías y he aprovechado para caminar por donde mis pasos decidían pisar, no había nadie que dijera nada, ni bueno ni malo. Por un momento, me he visto como en un sueño, en mi propio mundo inventado de soledad y silencio. Corría como una exhalación deseando descubrir que cada metro a recorrer hasta mi casa era sólo mío, que ningún alma más vaga en este mundo gris.
Y en esa abstracción absurda de mis pensamientos no he sido capaz de verlo venir, ¿o quizá sí? Pasaba por el primer paso de cebra que hay nada más cruzar la ronda, he mirado a ambos lados de la calle, juraría que lo he hecho... Y en mitad de ese espacio, un coche ha aparecido de la nada frenando justo delante de mí. Me he quedado quieta, inmóvil, no he reaccionado, tampoco sé si quería hacerlo. El conductor ha sacado la cabeza por la ventanilla y se ha puesto a decirme de todo.
¡No estoy sola! No, no lo estoy. Pero odio esta compañía, prefería mi sueño a esta realidad que castiga a los ciegos de corazón, que me castiga aún en el caso de que el coche hubiera acabado con mi vida.
He seguido caminando, y no he parado de llorar hasta que he llegado a casa. Y es que no tengo tan claro que deseara morir en ese instante, ni si quiera en este, no sé cuándo pero ha de llegar el momento.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Diario de mi suicidio 2. Algo no va bien.
Publicado por
Arioleta
No merezco nada. No quiero cumplidos. No quiero oír voces que me adulen si no me conocen....Tampoco quiero que mis amigos se alerten, esto es inevitable. Estaría bien pensar que lo mío es como una enfermedad terminal, que estoy condenada sin remedio y que tampoco quiero que nadie lo busque porque, hoy por hoy, no lo quiero.
Algo no va bien desde hace tiempo e hice mal en callarme; ahora es difícil corregir ciertos errores porque hay heridas que no cierran y las lágrimas vertidas, queden donde queden, ya no hay forma de borrarlas.
Aún no tengo claro si estos post son una llamada de auxilio porque no sé si lo quiero. Tienen, como siempre, algo de verdad y algo de poético, pero es que me cuesta un mundo escribir todo esto sin que se me llene la cara de un río de agua salada.
No creo en el suicidio prematuro, debe ser algo muy bien pensado y por ahora no tengo tiempo, tendré que dejarlo para después de los exámenes. Igual para entonces ya he recuperado mi identidad.
Por favor, si me lees y después me reconoces por la calle, solo mírame a los ojos, no digas nada, no quiero que sientas lástima por mí, no quiero que te preocupes, no me preguntes, ¿por qué habrías de hacerlo? ¿quién soy yo para ocupar parte de tus pensamientos?
Estoy sola y algo va mal.
Por ahora no veo la salida. Es extraño caminar sin rumbo. Mis oídos han dejado de funcionar, así que de nada servirá que gritéis mi nombre porque apenas lo recuerdo y mucho menos cómo suena. Pierdo mi identidad y con eso, lo pierdo todo.
Algo no va bien, pero no me digas nada. Cuando necesite ayuda, la pediré. Por ahora pérmiteme el lujo de consolarme con el silencio de la noche, con las sombras de la nada, con la aspereza de esta soledad que me convierte en una estatua...
Diario de mi suicidio 1. Estoy sola.
Publicado por
Arioleta
Cada vez lo tengo más claro: no estoy bien, algo me pasa.Antes pensaba que era esta vena de artista que tengo, la sangre poeta que corre por mis venas la que dictaba todo lo que escribo, todo lo que siento.
Pero sé que no. De un tiempo a esta parte, vengo viendo claros signos de que algo falla en mi persona, de que no soy normal, de que mi mundo no es como el del resto de los mortales, de que percibo cosas que otros no...
No son voces, en mi mundo sólo estoy yo, si no de qué le iba a dar tanta importancia a la soledad en todo lo que escribo...
Sé que estoy enferma porque mi mente inquieta no descansa, no para, no piensa, sólo actúa.
Llevo una temporada en la que todo se magnifica de forma exponencial, no controlo ni mis manos ni mi boca; ante una situación de estrés creo que voy a estallar, que mi cuerpo entero se acelera y necesito gritar porque la rabia prisionera se empeña en salir como sea y parece no importarle que en el camino yo resulte herida.
¿No lo ves? ¿No te has dado cuenta? Hablo de mí, de mis sentimientos, en tercera persona. ¡Dios, tengo tanto miedo!
A veces pienso que sólo estoy dictando, que debería escribir todo esto que me recorre por dentro, que una voz en off dicta lo que pienso, y aún así insiste en que estoy sola; pero es estraño porque esa voz es la mía, sigo siendo yo, sigo estando sola. Lo peor es que me lo estoy creyendo...
Tengo miedo. Es un miedo irrefrenable que crece día a día, que cambia, que muta, que toma formas distintas a cada momento. Es un miedo infundado por cosas muy nimias. Un miedo que se está apoderando de cada uno de mis movimientos y que me paraliza poco a poco.
Tengo miedo a que ahora sólo actúo y no pienso, porque me creo -aunque me parece increíble- capaz de todo, hasta de acabar con mi sufrimiento.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Atardecer
Publicado por
Arioleta

Mira por la ventana, aún es de día.
Mientras no llegue la noche, el reloj en su incesante tic-tac nos recordará que es imparable, que sólo avanzamos, que los recuerdos no hacen retroceder en el tiempo, sólo son un empeño insulso, innecesario, en martillear nuestro corazón con lo que ya no tiene remedio.
Seguir adelante es nuestro único camino, aprovechar la vida mientras siga habiendo luz.
Lápida de fría piedra
Publicado por
Arioleta
Decidí dejar de respirar, aguardar con calma el fin, contando los latidos que, cada vez más lentos, se empeñaban en empujar al corazón.Esperaba con impaciencia el momento en que viniera el de negro con la lista de mis pecados a ajustar cuentas; deseaba con toda mi alma que se encendiera a lo lejos la luz que iluminara mi camino al cielo, reencontrarme con los míos... Pero nada de eso sucedió, en su lugar, las voces fueron perdiendo fuerza, dejé de oír mi respiración, y en vez de luz, una inmensa negrura llenó mis ojos sin reparo alguno.
Sentí morir, sentí que todo se acababa y que al final no había nada. Mi corazón, en un último esfuerzo se encogió de pena al darme cuenta de que no hay más allá, de que después de la muerte solo hay muerte, y el recuerdo...
Mi cabeza se concentró en esa idea. ¿Quién me recordaría cuando ya no estuviera?
Qué trabajo tan tonto... toda la vida esforzándome por ganar un peldaño hacia lo más alto, cuánto tiempo perdido en rezos y plegarias, pudiendo haberlo invertido en buscar la felicidad. Cuánto me he conformado, cuánto me he castigado... Y al final, no hay nada, solo silencio y una lápida de fría piedra que con el tiempo perderá las letras.
Ya no hay marchar atrás. Se acabó mi vida.
jueves, 7 de febrero de 2008
Somos
Publicado por
Arioleta
Sonidos sordos para palabras huecas.
Miradas vacías para bolsillos rotos.
Somos un cúmulo de buenas intenciones
guardadas en el último rincón del alma.
Besos de amante para bocas ajenas.
Dulces caricias en manos marchitas.
Somos silencios que gritan a voces
que de poder, escaparían.
Pasos seguros en el camino erróneo.
Destinos inciertos que desbordan ríos.
Somos de lo que quisiéramos la mitad
y de lo que odiamos el doble.
Canciones con letras sin sentido.
Sentimientos plasmados en papel baldío.
Somos corazones yermos en tierra fértil
que se niega a darnos buenos hijos.
Vientos furiosos que desordenan el pelo.
Lluvia que empapa de pena el corazón.
Somos de los cuatro puntos cardinales,
el centro de nada, el extremo de todo.
Miradas vacías para bolsillos rotos.
Somos un cúmulo de buenas intenciones
guardadas en el último rincón del alma.
Besos de amante para bocas ajenas.
Dulces caricias en manos marchitas.
Somos silencios que gritan a voces
que de poder, escaparían.
Pasos seguros en el camino erróneo.
Destinos inciertos que desbordan ríos.
Somos de lo que quisiéramos la mitad
y de lo que odiamos el doble.
Canciones con letras sin sentido.
Sentimientos plasmados en papel baldío.
Somos corazones yermos en tierra fértil
que se niega a darnos buenos hijos.
Vientos furiosos que desordenan el pelo.
Lluvia que empapa de pena el corazón.
Somos de los cuatro puntos cardinales,
el centro de nada, el extremo de todo.
El sabor de las palabras
Publicado por
Arioleta
Perdieron el sabor las palabrasy aquello de lo que tanto hablabas
quedó en el olvido.
¿Qué fue de los días
en los que planeamos escapadas al Paraíso?
¿Dónde se han quedado las ganas,
el ímpetu y el deseo?
Hoy por hoy ya no somos
ni sombra de lo que fuimos
y el amor que nos unió
se ha convertido en ramo marchito
de buenas intenciones
y hermosos versos de amor.
Palabras, solo palabras,
insípida expresión de lo que ya no sentimos.
Palabras, solo palabras,
ni olor ni color ni sentido,
solo tinta impresa en el papel,
sólo sonidos sordos,
la mínima expresión de lo que somos.
domingo, 13 de enero de 2008
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Arioleta
A pesar de la tristeza
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Arioleta
Permanece, vive en mí. La tristeza parece haberse quedado definitivamente a mi lado, más aún desde que te fuiste. Hay momentos en los que me pregunto porqué sigo aquí, esperándote si sé que en el fondo nunca volverás...Mi rutina diaria enloquece lo poco que queda de mi cordura, la engaña para llevársela a lo obscuro, para convencerla de que no hay nada fuera, nada distinto en este mundo que sólo mastica grises, que sólo deja hueco a los vencedores y olvida a los vencidos.
Me arrancaste el corazón del pecho con tu último adiós y con paciencia fui recogiendo cada trocito, reconstruyéndolo y lo guardé en el cajón de mis recuerdos, porque... soy tan tonta que si volvieras volvería a entregártelo sin condiciones, te lo daría todo, inventaría palabras nuevas para decirte cuánto te amé y te sigo amando, a pesar de los silencios, a pesar de esta soledad, a pesar de la tristeza.
viernes, 4 de enero de 2008
Sin vida
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Arioleta
Para estar así no vuelvas, no quiero tenerte más a mi lado.
No soporto tus ausencias, tus silencios, tus pausas.
No aguanto tu vagancia, tu desidia, tu abandono.
Ya no espero nada tuyo, ni miradas ni palabras dulces,
sólo esta insoportable espera que está acabando con mi respiración,
que me deja sin aire, sin vida.
No soporto tus ausencias, tus silencios, tus pausas.
No aguanto tu vagancia, tu desidia, tu abandono.
Ya no espero nada tuyo, ni miradas ni palabras dulces,
sólo esta insoportable espera que está acabando con mi respiración,
que me deja sin aire, sin vida.
miércoles, 2 de enero de 2008
La tristeza
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Arioleta
Me acecha la tristeza, no deja sitio a ningún otro sentimiento que quiera aflorar, de hecho hace ya mucho que no sé sentir otra cosa que no sea frío en el alma y silencio en el corazón, porque eso es para mí la tristeza, frío y silencio...Incluso diría que con el único que entabla amistad es con ese demonio con el que convivo ya algunos años, el dolor que me atormenta demasiado a menudo, ese que escupe agujas desde dentro de mi cabeza y que las hace estrellarse sin salir nunca.
Mis pensamientos temen levantar la voz, creo que la confianza prefirió dormir hasta mi último estertor.
No pienso nada, sólo escucho soplar el viento frío que se acerca dejando caer con una inventada tibieza la manta de frío y silencio que una vez más tapará mi cama, abrigará mi vida...
martes, 18 de diciembre de 2007
Cuento de Navidad
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Arioleta
Llega el frío, otro invierno que invita a quedarse en casa y ver los días pasar.
El silencio, el vacío de los pasillos y esta obscuridad en la que está sumida mi casa desde que te fuiste, se empeñan en recordarme lo sola que estoy. Ya ni siquiera acompaña el susurro del viento, ni el rechinar de la vieja puerta del salón...
Me angustia pensar que podría morir y nadie se enteraría.
Mi corazón se encoge de pena cada vez que hago recuento de aquellos a los que echar mano en los malos momentos... Nadie, no hay nadie en mi vida; contigo se acabó todo lo hermoso, todo lo bueno, todo lo que me importaba.
Mañana es Nochebuena. Las calles llevan desde primeros de mes engaladas con adornos y incómodas luces que no me dejan dormir. Este derroche de todo, ¿por qué se empeña en mundo entero en cambiar la cara? ¿por qué me sonríe mi vecina y me desea felices fiestas cuando el resto del año no es capaz de mirarme a los ojos?... Esta hipocresía lo único que hace es agriarme más las fiestas.
Estoy sola y no le importa a nadie.
Creo que bajaré a comprar una pizza para la cena de mañana, y por cumplir con la tradición, algún polvorón.
El silencio, el vacío de los pasillos y esta obscuridad en la que está sumida mi casa desde que te fuiste, se empeñan en recordarme lo sola que estoy. Ya ni siquiera acompaña el susurro del viento, ni el rechinar de la vieja puerta del salón...
Me angustia pensar que podría morir y nadie se enteraría.
Mi corazón se encoge de pena cada vez que hago recuento de aquellos a los que echar mano en los malos momentos... Nadie, no hay nadie en mi vida; contigo se acabó todo lo hermoso, todo lo bueno, todo lo que me importaba.
Mañana es Nochebuena. Las calles llevan desde primeros de mes engaladas con adornos y incómodas luces que no me dejan dormir. Este derroche de todo, ¿por qué se empeña en mundo entero en cambiar la cara? ¿por qué me sonríe mi vecina y me desea felices fiestas cuando el resto del año no es capaz de mirarme a los ojos?... Esta hipocresía lo único que hace es agriarme más las fiestas.
Estoy sola y no le importa a nadie.
Creo que bajaré a comprar una pizza para la cena de mañana, y por cumplir con la tradición, algún polvorón.
viernes, 23 de noviembre de 2007
Publicado por
Arioleta
Convierte el silencio en el mayor de los ruidos para que no me sienta tan sola...
Mi camino
Publicado por
Arioleta
Hoy es de esos días en los que todo se vuelve gris,
en los que hasta las miradas pierden su brillo
y el cariño pierde color.
Hoy es de esos días en los que no encuentro
sentido a ninguna palabra,
de los que no dejan nada,
ningún sabor en la boca.
Hoy es de esos días
en los que todos sois desconocidos,
en los que hasta los pasos pierden el sonido.
Hoy, como muchos otros,
sigo sin encontrar el camino.
en los que hasta las miradas pierden su brillo
y el cariño pierde color.
Hoy es de esos días en los que no encuentro
sentido a ninguna palabra,
de los que no dejan nada,
ningún sabor en la boca.
Hoy es de esos días
en los que todos sois desconocidos,
en los que hasta los pasos pierden el sonido.
Hoy, como muchos otros,
sigo sin encontrar el camino.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Tu corazón es mío
Publicado por
Arioleta
Encontré la puerta abierta y decidí entrar. Pregunté un par de veces si había alguien en casa, pero no obtuve respuesta.
Anduve unos minutos a lo largo de las habitaciones de la casa y no vi a nadie. En el último pasillo, al fondo, vi una luz que, tintineante, dotaba al salón de un calor extraño, casi familiar. Empujé lentamente la puerta.
Fue entonces cuando oí tu voz diciéndome con dulcemente: "Te esperaba".
Anduve unos minutos a lo largo de las habitaciones de la casa y no vi a nadie. En el último pasillo, al fondo, vi una luz que, tintineante, dotaba al salón de un calor extraño, casi familiar. Empujé lentamente la puerta.
Fue entonces cuando oí tu voz diciéndome con dulcemente: "Te esperaba".
Hacia delante
Publicado por
Arioleta
Todos perdemos.
Perdemos ilusiones. Perdemos el tiempo,
las ganas de sonreír, el rumbo en ocasiones,
y hasta el camino que seguir.
Perdemos mentiras, y otras pocas verdades,
palabras no dichas, otras no oídas.
¿Y a quién le importa? Lo único importante
es seguir hacia delante.
Perdemos ilusiones. Perdemos el tiempo,
las ganas de sonreír, el rumbo en ocasiones,
y hasta el camino que seguir.
Perdemos mentiras, y otras pocas verdades,
palabras no dichas, otras no oídas.
¿Y a quién le importa? Lo único importante
es seguir hacia delante.
martes, 18 de septiembre de 2007
Tu identidad
Publicado por
Arioleta
Has convertido el silencio en tu palabra.
Mientes con la mirada cuando dices que me quieres
y te empeñas en continuar por un camino desconocido.
Has convertido la soledad en tu estado natural.
Mientes cuando te sientas a mi lado en la misma mesa
y te empeñas en continuar siendo parte mía.
Has convertido tu sonrisa en ensordecedor ruido.
Mientes cuando compartes mis alegrías
y te empeñas en darte de lleno sin recordarnos.
Has convertido eso, y mucho más, en tu identidad.
Reconozco que ya no sé quién eres...
Quizá eras así y no mentías, pero ahora,
en el íntimo sentido de lo que fue tan nuestro
me encuentro perdida.
Mientes con la mirada cuando dices que me quieres
y te empeñas en continuar por un camino desconocido.
Has convertido la soledad en tu estado natural.
Mientes cuando te sientas a mi lado en la misma mesa
y te empeñas en continuar siendo parte mía.
Has convertido tu sonrisa en ensordecedor ruido.
Mientes cuando compartes mis alegrías
y te empeñas en darte de lleno sin recordarnos.
Has convertido eso, y mucho más, en tu identidad.
Reconozco que ya no sé quién eres...
Quizá eras así y no mentías, pero ahora,
en el íntimo sentido de lo que fue tan nuestro
me encuentro perdida.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Lo justo
Publicado por
Arioleta
Quisiera aprender a olvidar; dejar de acumular recuerdos de los que dañan el alma y el corazón, pero estoy hecha de poros que absorben lo bueno y lo malo por igual.
No importa cuando dañen tus palabras; si me mandas callar, huiré de nuevo al rincón donde suelo esconder mis tristezas, y ahogaré mis penas en llanto.
Y cuando eche de nuevo la llave a esta, mi caja de Pandora, volveré sobre mis pasos, a ser la que era antes.
Quisiera ser fría.
Tener piedra en lugar de corazón.
Quisiera aprender a olvidar.
No guardar más que lo justo para ir tirando...
No importa cuando dañen tus palabras; si me mandas callar, huiré de nuevo al rincón donde suelo esconder mis tristezas, y ahogaré mis penas en llanto.
Y cuando eche de nuevo la llave a esta, mi caja de Pandora, volveré sobre mis pasos, a ser la que era antes.
Quisiera ser fría.
Tener piedra en lugar de corazón.
Quisiera aprender a olvidar.
No guardar más que lo justo para ir tirando...
lunes, 3 de septiembre de 2007
Perdida
Publicado por
Arioleta
Anduve perdida en la obscuridad de la noche,
intentando seguir tus pasos,
pero se dispersaban en esa inmensa nada
en que se convirtió mi camino.
No encuentro palabras para describir
lo que tu ausencia supone en mi vida...
El camino tornó en colores
cuando supe dónde estabas y,
aunque lejos,
tan presente en mi alma,
te sé encontrada y bien hallada.
Llegado tu fin, supuso el silencio.
Tres vidas de duelo guardaré en tu recuerdo.
intentando seguir tus pasos,
pero se dispersaban en esa inmensa nada
en que se convirtió mi camino.
No encuentro palabras para describir
lo que tu ausencia supone en mi vida...
El camino tornó en colores
cuando supe dónde estabas y,
aunque lejos,
tan presente en mi alma,
te sé encontrada y bien hallada.
Llegado tu fin, supuso el silencio.
Tres vidas de duelo guardaré en tu recuerdo.
miércoles, 25 de julio de 2007
Despedidas
Publicado por
Arioleta
Como un rayo,atravesaste mi alma y la partiste en dos.
Ahora, camino despacio para no perder nada de mí,
consciente de que cualquier paso en falso
supondrá el olvido.
Me torné en azules,
frío cristal el que ahora envuelve mis días.
Torpe, trato de recordar sonrisas,
pero el hielo me impide moverme
sin saberme herida.
Ya no calienta suficiente tu cariño,
algo se ha perdido entre los dos.
Y es que hay despedidas
en las que no hace falta un adiós.
Piedra
Publicado por
Arioleta
Hace tiempo alguien me dijo que en lugar de latir fuerte un corazón en mi pecho, yacía una piedra inerte en su lugar...Ahora, ahora sí. Ahora quisiera ser piedra. Quisiera no sentir, no ser nada. Pasar desapercibida; no quiero ser piedra preciosa ni adorno de salón, sólo una piedra cualquiera.
Quiero sentir ese extraño placer del que provoca dolor sin conciencia, convertirme en arma arrojadiza, lanzarme a tus pies para que tropieces, ―no importa si lo haces siempre en mí―.
Dejar que me mezcan las suaves olas, o que el río me lleve donde a él le apetezca.
Quisiera engarzarme a otras piedras y formar caminos infinitos que te lleven donde quieras, pasar a formar parte de un todo sin ser nada más que una insignificante pieza del puzzle.
miércoles, 13 de junio de 2007
En la penumbra
Publicado por
Arioleta
¿Quién soy? ¿Dónde quedo?Quisiera permanecer en la penumbra, a la espera de tiempos mejores. Saber huir, poder huir en el momento oportuno y no mirar atrás, no esperar a nadie porque más allá sólo habrá sitio para mí...
Quisiera derrochar en olvidos las palabras que jamás nos dijimos, saber dónde dejaron de converger nuestros pasos convirtiendo así nuestra vida en laberinto. ¿Por qué apartamos la mirada de nuestro acuerdo? ¿Quién lo hizo? O si acaso lo hicimos ambos.
No pienses que estarás solo; yo siempre te estaré acechando...
lunes, 28 de mayo de 2007
Inspirando sonrisas
Publicado por
Arioleta
Ayer te vi aparecer por la esquina más cercana a nuestro punto de encuentro... y no sé porqué, por mucho tiempo que pase, nunca dejarás de inspirar estas sonrisas en mí, que despiertan lo primitivo de este amor tan vivo, la génesis de nuestra unión.Déjame que te abrace con todas mis fuerzas, como si fuera no el último, sino el primero de todos los que nos quedan...
Yo
Publicado por
Arioleta

Me veo, con mirada felina y bigotes negros...
Me veo con mirada perdida e indecisa, sin saber el camino a tomar en mi próxima partida.
Miro al frente, pero no sé qué hay más allá de tu mirada; intento acercarme cada vez más a ti, pero lo único que logro es chocarme con el objetivo de tu mirada, ¿acaso no soy tuya? ¿por qué no me dejas entrar en tu corazón?
Sigue rodeándome una tremenda obscuridad, y aún así, sola y asustada ante el futuro, he encontrado la luz que irradias, he seguido la senda de tus reflejos y he conseguido acercarme lo justo para entrar de nuevo en calor.
Gracias, porque me has cedido tu pecho para abrigarme y espalda para acurrucarme y descansar. Si me dejas, seré tu fiel compañera... No, no es cierto eso que dicen de nosotros, podemos ser independientes, sí, ¿pero no lo somos todos en algún momento? Yo no quiero depender de ti, quiero ser tu amiga, tu amante, tu guía, tu almohada... lo que se tercie.
Grrrr, ¡qué dulce eres!, estoy tan a gusto contigo, déjame que me acerque un poco más, quiero que me oigas ronronear...
miércoles, 23 de mayo de 2007
Tras la tormenta... más tormenta
Publicado por
Arioleta
Y volvió la lluvia, que fría, lo envolvió todo con manto de pena, empapando de nuevo lo que creía bien sentado en mi corazón...Me encuentro sola, andando sobre un camino sin rumbo ni destino. Indecisa de nuevo, buscando una seguridad fingida, una fuerza dormida que digan de mí lo que sería y no soy. Busco en mi interior y sólo encuentro silencio, lo único que me quedan son lágrimas por llorar.
Así que para mí, tras la tormenta sólo hay más tormenta...
Te vas...
Publicado por
Arioleta
Te vas y con tu marcha mi vida se sigue tornando en grises. Se va obscureciendo poco a poco sin remedio.
Con tu ausencia nacen silencios que no se rompen con nada, crecen mis miedos y la poca luz que aún queda en mi camino se vuelve negra llenando este vacío inmenso que me queda si te vas...
Me quedan aún palabras dulces de amistad, palabras que nunca te susurré al oído, que permanecerán atrapadas en el cajón de mis secretos, aguardando impacientes tu vuelta.
Si tú no vuelves, se entonarán tristes canciones de desamor, no quedarán más que inmensos infinitos de atardeceres de otoño, de lluvia y melancolía. El viento arrastrará el sonido de tu voz hasta perderse, y cerraré puertas y ventanas de este, mi pequeño corazón, para atrapar tu esencia.
Con tu ausencia nacen silencios que no se rompen con nada, crecen mis miedos y la poca luz que aún queda en mi camino se vuelve negra llenando este vacío inmenso que me queda si te vas...
Me quedan aún palabras dulces de amistad, palabras que nunca te susurré al oído, que permanecerán atrapadas en el cajón de mis secretos, aguardando impacientes tu vuelta.
Si tú no vuelves, se entonarán tristes canciones de desamor, no quedarán más que inmensos infinitos de atardeceres de otoño, de lluvia y melancolía. El viento arrastrará el sonido de tu voz hasta perderse, y cerraré puertas y ventanas de este, mi pequeño corazón, para atrapar tu esencia.
miércoles, 18 de abril de 2007
Morir en vida
Publicado por
Arioleta
Y tras tu marcha quedó el silencio.
Quedó la tortura, la amarga soledad de quien se sabe en vida muerto.
Y no tengo palabras para describir lo que siento,
ni lo que quiero ni lo que puedo
querer o no querer, poder o no poder...
¿A quién le importa si permanezco?
Sólo oigo una voz en mi cabeza
que tenaz me recuerda, una y otra vez,
que no estás, que no volverás...
¿Qué me queda con tu asencia?
Una casa pequeña, que vacía es eterna,
una mirada cansada que ya no dice nada,
ni siquiera la palabra marchita
ni la voz que la diga.
Esto es morir en vida.
Quedó la tortura, la amarga soledad de quien se sabe en vida muerto.
Y no tengo palabras para describir lo que siento,
ni lo que quiero ni lo que puedo
querer o no querer, poder o no poder...
¿A quién le importa si permanezco?
Sólo oigo una voz en mi cabeza
que tenaz me recuerda, una y otra vez,
que no estás, que no volverás...
¿Qué me queda con tu asencia?
Una casa pequeña, que vacía es eterna,
una mirada cansada que ya no dice nada,
ni siquiera la palabra marchita
ni la voz que la diga.
Esto es morir en vida.
Rima absurda
Publicado por
Arioleta
Me buscas, poeta, con tu silencio encantado
y el fresco olor a lluvia que quedó tras la tormenta.
Me buscas en cada palabra que escribo,
escondiendo la rima absurda
de mis miradas y tus recuerdos
intentado hacerlas una
para deleitar a quien nos busca
sin sabernos en vida, ni tan siquiera muertos.
y el fresco olor a lluvia que quedó tras la tormenta.
Me buscas en cada palabra que escribo,
escondiendo la rima absurda
de mis miradas y tus recuerdos
intentado hacerlas una
para deleitar a quien nos busca
sin sabernos en vida, ni tan siquiera muertos.
jueves, 5 de abril de 2007
Con tu mirada me basta
Publicado por
Arioleta
Caminando entre recuerdos encontré tus miradas... De entre todas las fotografías del viejo álbum, elegí la más hermosa y la saqué para colocarla en el único marco que con un dibujo decoraba mi salón. Al principio, sólo lo miraba al pasar por delante o cuando tocaba limpieza porque el polvo acumulado me impedía disfrutar de tu sonrisa.
Con el paso de los años, el tiempo y el cansancio hicieron mella en mi cuerpo. Ya no salía tanto, ni me entretenía con las amigas. La soledad se convirtió en mi compañera más fiel. Con tanto tiempo por delante y sin mucho que hacer, decidí retomar labores abandonadas. Saqué de nuevo el punto de cruz y aunque me costaba más fijar la vista poco importaba, no tenía prisa. El mejor sitio de luz que tenía mi pequeño piso estaba en el salón, pegado a la terraza. Todos los días, hora tras hora, entre enhebrar, coser, cortar y volver a enhebrar, miraba tu imagen, esa mirada que fue tan mía, esa sonrisa que despertaba otra en mí. Pensaba en ti, en tu recuerdo, en tu compañía que tanto añoraba.
Sin saber ponerle fecha, comencé a llevarme el marco con su correspondiente foto a la mesita cada noche antes de acostarme; y, a la mañana siguiente, la colocaba de nuevo en la estantería del salón.
Una tarde, entre agujas e hilos, me pinché en un dedo y empecé a maldecir.
—¿Te das cuenta para lo que quedan los viejos? ¡Para nada! Para morir desangrados por el pinchazo de un alfiler. Hubiera deseado que fuera rueca para dormir eternamente y que tú..., tú vinieras a por mí.
Me encontré abrazada a la foto, llorando, hablándote bajito de lo mucho que te amé. A partir de entonces me acompañabas a cualquier parte. Me las apañé para ponerle una cinta al marco y así llevarte colgado constantemente. Te hablaba y, a veces, creía que me respondías. Incluso, juraría que cambiaba la expresión de tu cara. ¡Qué tonta soledad, que me transformaba en loca solitaria!
Los vecinos empezaron a sospechar, según ellos, que algo no iba bien. Una voluntaria de Cruz Roja que solía venir una vez al mes a ver qué tal estaba, empezó a hacer sus visitas prácticamente diarias, tanto que una ocasión se me ocurrió no abrir la puerta y lió una buena llamando a ambulancias y bomberos temiéndose lo peor...
¿Por qué no pueden dejarnos solos? A mí con tu mirada me basta.
Con el paso de los años, el tiempo y el cansancio hicieron mella en mi cuerpo. Ya no salía tanto, ni me entretenía con las amigas. La soledad se convirtió en mi compañera más fiel. Con tanto tiempo por delante y sin mucho que hacer, decidí retomar labores abandonadas. Saqué de nuevo el punto de cruz y aunque me costaba más fijar la vista poco importaba, no tenía prisa. El mejor sitio de luz que tenía mi pequeño piso estaba en el salón, pegado a la terraza. Todos los días, hora tras hora, entre enhebrar, coser, cortar y volver a enhebrar, miraba tu imagen, esa mirada que fue tan mía, esa sonrisa que despertaba otra en mí. Pensaba en ti, en tu recuerdo, en tu compañía que tanto añoraba.
Sin saber ponerle fecha, comencé a llevarme el marco con su correspondiente foto a la mesita cada noche antes de acostarme; y, a la mañana siguiente, la colocaba de nuevo en la estantería del salón.
Una tarde, entre agujas e hilos, me pinché en un dedo y empecé a maldecir.
—¿Te das cuenta para lo que quedan los viejos? ¡Para nada! Para morir desangrados por el pinchazo de un alfiler. Hubiera deseado que fuera rueca para dormir eternamente y que tú..., tú vinieras a por mí.
Me encontré abrazada a la foto, llorando, hablándote bajito de lo mucho que te amé. A partir de entonces me acompañabas a cualquier parte. Me las apañé para ponerle una cinta al marco y así llevarte colgado constantemente. Te hablaba y, a veces, creía que me respondías. Incluso, juraría que cambiaba la expresión de tu cara. ¡Qué tonta soledad, que me transformaba en loca solitaria!
Los vecinos empezaron a sospechar, según ellos, que algo no iba bien. Una voluntaria de Cruz Roja que solía venir una vez al mes a ver qué tal estaba, empezó a hacer sus visitas prácticamente diarias, tanto que una ocasión se me ocurrió no abrir la puerta y lió una buena llamando a ambulancias y bomberos temiéndose lo peor...
¿Por qué no pueden dejarnos solos? A mí con tu mirada me basta.
jueves, 1 de marzo de 2007
Ana
Publicado por
Arioleta
Ana nació blanca y desde que llegó al
mundo enmudeció a unos, y a otros despertó sentimientos jamás
sentidos...
Ana creció feliz con sus hermanos,
entre juegos y alborozos. Descubrió los colores y empezó a
imaginarse vestida de arco iris.
Ana llegó a los quince radiante como
la primavera en flor, enamorando a todo el que se atrevía a
mirarla.
Ana, cuando más iluminaba, descubrió
el amor junto al que ahora es su marido. Los primeros años pintaba
caminos infinitos que recorrerían algún día, soñaba con viajes a
las nubes a su lado, todo era tan hermoso... Pero de pronto, sin
saber bien porqué, un buen día, empezó a tornarse en grises.
Ana dejó de pintar su vida de rosas y
verdes, perdía luz a cada paso y su sonrisa se apagó para siempre.
Ahora camina sola, con la mirada
perdida, sumida en el silencio y la oscuridad. Los únicos morados
que viste los lleva marcados en su piel; intenta ocultarlos a través
del brillo de sus ojos y la esperanza que aún guardan.
Trato de imaginarla en otra vida.
Quiero pensar que detrás de esa pequeña luz que aún guarda en su
mirada quedan mariposas de colores que en sueños la llevan hasta esa
felicidad tan esperada.
Me gustaría saber si después de todo
lo vivido sería capaz de recuperar todos los colores, si volvería a
brillar con luz propia.
sábado, 20 de enero de 2007
Volver...
Publicado por
Arioleta
Volver del silencio en el que he estado sumergida,
de entre las sombras entre las que decidí ocultarme.
Volver de la nada y del olvido, eterno silencio
del que soy eterno enemigo...
Decidí aparcar otra vez la sonrisa,
la que surge del cariño, la que vive
si tú vives conmigo.
Y ahora, que reclamo mi espacio
descubro que la espera mereció la pena:
sigues allí, nunca te fuiste.
Pensé que no te encontraría
y me doy cuenta
de que nunca estuve perdida.
de entre las sombras entre las que decidí ocultarme.
Volver de la nada y del olvido, eterno silencio
del que soy eterno enemigo...
Decidí aparcar otra vez la sonrisa,
la que surge del cariño, la que vive
si tú vives conmigo.
Y ahora, que reclamo mi espacio
descubro que la espera mereció la pena:
sigues allí, nunca te fuiste.
Pensé que no te encontraría
y me doy cuenta
de que nunca estuve perdida.
lunes, 18 de diciembre de 2006
Perfeccionando mi vuelo
Publicado por
Arioleta

Comenzó noviembre con una nueva oleada de extrañas aves en el cielo.
Los más ancianos del lugar comentaban en sus partidas y sus charlas lo raro de esta visita. Nadie conocía el origen de aquellos animales ni la razón por la que habían venido hasta nuestro pueblecito perdido en mitad de la Mancha. Hay quién aventuró que serían aves en migración, que quizá el cambio climático había hecho que cambiaran su rumbo hacia tierras más cálidas, aunque debo reconocer que no recuerdo un invierno más frío desde hacía mucho tiempo.
Llegó diciembre. Allí seguían. Entre vuelos, desde el cielo, nos observan a todos. Si tenías suerte y pasaban volando bajo casi daba la sensación de oírlas hablar, como si comentaran todo lo que desde lo alto veían. Algunos, -locos- según otros, juraban que las habían visto tomar nota. ¡Qué locura! Quizá eran seres de otro planeta, venidos desde muy lejos para tomarnos como rehenes y convertirnos en sus esclavos... -demasiado cine fantástico-.
Acabó el año y entre las fiestas de Carnaval y la Navidad, las aves se hicieron casi amigas del pueblo, porque pasaron a ser como un adorno más en el cielo. Y cuando cayeron las únicas nieves que han visto mis ojos, aquella aves levantaron el vuelo para no volver jamás.
Así entró el Año Nuevo, con un silencio generalizado y una extraña pena en las miradas de la gente. Nadie hablaba, nadie comentó.
Un día, justo el de Reyes, oí a un niño decir: "Mamá, ¿crees que los pájaros los trajo Papá Noël y que se los llevaron los Reyes? Nunca les dejamos nada y ellos nos dejan de todo... Igual es que les gustaron...". Creo que la madre ni lo oyó, estaba demasiado pendiente observando los escaparates, quizá pensando en las rebajas...
Creo que aquellas aves que vinieron sinuosas, que aprendieron de nosotros, se fueron cuando sabían todo lo que necesitaban, ni más ni menos. Supongo que continuarán su camino buscando nuevas fuentes de conocimiento que enriquezcan su vuelo. A veces me veo como ellas, buscando nuevas cosas que aprender e, incluso, aprendiendo de lo que encuentro a mi paso sin esperarlo. ¿Qué somos sino animales que perfeccionan su vuelo?
Bandadas al viento
Publicado por
Arioleta
Como bandadas, vinieron a anidar bajo este techo.
Los largos días a algunas vencieron
y optaron por tomar otro camino.
Otras, entre idas y venidas
con vuelos me decían
que vendidas a mi alma
jamás me dejarían.
Y es que esta casa mía,
que tanto les ha dado
les permite volar tranquilas,
y volver cada año a anidar a mi tejado.
Los largos días a algunas vencieron
y optaron por tomar otro camino.
Otras, entre idas y venidas
con vuelos me decían
que vendidas a mi alma
jamás me dejarían.
Y es que esta casa mía,
que tanto les ha dado
les permite volar tranquilas,
y volver cada año a anidar a mi tejado.
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Te miran
Publicado por
Arioleta

Volver del pasado desenterrando fantasmas, levantando heridas que creímos dormidas.
Sintiendo miedo...
Las palabras, vacías, se agolpan en boca y atroces, atentan contra mi vida rompiendo sin piedad las miradas malditas que me convierten en esa inmensa nada que...
Que camina,
que respira,
que vigila,
que te mira...
Te odié y te amé...
Publicado por
Arioleta
Pasaron los años y la distancia... y nuestra relación -si existió-, o lo que quedó de nuestra amistad, se quedó atrás, sentada a un lado del camino, justo donde ambos tomamos direcciones distintas.
Supongo que la vida ese eso: tomar decisiones, caminos que en nuestro caso, irremediablemente, nos vuelven a unir en algún punto.
No importa el tiempo que nuestros destinos vuelvan a compartir los pasos, ni siquiera si te odié o te amé, ya no importa...
Ahora, tal y como soy en este momento de mi vida, de lo que tengo, de lo que siento por quien ahora es mi guía y mi compañero. Ahora, que soy consciente de todo lo que me rodea, que dejé atrás los impulsos de la juventud, ahora... Sé todo lo que te quise y lo mucho que te odié y, a veces, me doy cuenta de que te sigo odiando, y al odiarte... sé que lo hago porque mi cobardía me impide odiarme a mí misma por no haber sabido quererte...
Sentimiento encontrados.
Quizás algo de desconcierto...
Mariposas que vuelven a revolverse en mi interior. Pero esta vez sé que no es por ti. Justo cuando nos despedimos, incluso, estoy segura que fue desde el primer momento en el que se encontraron nuestras miradas en la calle... Sé que te odié y te ame, que he dejado de odiarte y de amarte, hace ya tiempo de eso. Y ahora amo y amo y amo... y amo sin remedio alguno a quien ocupa mi corazón.
Necesitaba decirte adiós, dejar atrás el pasado. Al fin me he dado cuenta de que sigues ahí, quizá un poco alejado, pero justo a la distancia de la amistad.
Gracias.
Supongo que la vida ese eso: tomar decisiones, caminos que en nuestro caso, irremediablemente, nos vuelven a unir en algún punto.
No importa el tiempo que nuestros destinos vuelvan a compartir los pasos, ni siquiera si te odié o te amé, ya no importa...
Ahora, tal y como soy en este momento de mi vida, de lo que tengo, de lo que siento por quien ahora es mi guía y mi compañero. Ahora, que soy consciente de todo lo que me rodea, que dejé atrás los impulsos de la juventud, ahora... Sé todo lo que te quise y lo mucho que te odié y, a veces, me doy cuenta de que te sigo odiando, y al odiarte... sé que lo hago porque mi cobardía me impide odiarme a mí misma por no haber sabido quererte...
Sentimiento encontrados.
Quizás algo de desconcierto...
Mariposas que vuelven a revolverse en mi interior. Pero esta vez sé que no es por ti. Justo cuando nos despedimos, incluso, estoy segura que fue desde el primer momento en el que se encontraron nuestras miradas en la calle... Sé que te odié y te ame, que he dejado de odiarte y de amarte, hace ya tiempo de eso. Y ahora amo y amo y amo... y amo sin remedio alguno a quien ocupa mi corazón.
Necesitaba decirte adiós, dejar atrás el pasado. Al fin me he dado cuenta de que sigues ahí, quizá un poco alejado, pero justo a la distancia de la amistad.
Gracias.
martes, 5 de diciembre de 2006
Al otro lado de mí
Publicado por
Arioleta
Hoy me miré en el espejo del pasillo, me paré frente a él para buscar mis llaves que andaban por la mesita.
Aún no sé bien porqué, qué fue lo que me impulsó a quedarme frente a él, inmóvil; pero, juraría que había en él una mirada que, incansable, buscaba la mía. Pensé que encontrándola le daría la libertad tan ansiada, que rompería las cadenas que la ataban a ese marco viejo y ajado que aún decoraba el piso de mis padres después de tantos años.
¡Cuán equivocada estaba! Era yo la única que ahí se reflejaba. De pronto me vi atrapada, más vieja que hacía unos pocos instantes. Mi mirada era la que se perdía en el vacío obscuro del final del pasillo. Mi figura, casi desdibujada, se agarraba al extremo de la mesa. Insegura, se aceleró mi respiración, miré fuerte hacia el fondo y encontré... que no encontré nada.
Al otro lado de mí..., al otro lado, no había nada.
Aún no sé bien porqué, qué fue lo que me impulsó a quedarme frente a él, inmóvil; pero, juraría que había en él una mirada que, incansable, buscaba la mía. Pensé que encontrándola le daría la libertad tan ansiada, que rompería las cadenas que la ataban a ese marco viejo y ajado que aún decoraba el piso de mis padres después de tantos años.
¡Cuán equivocada estaba! Era yo la única que ahí se reflejaba. De pronto me vi atrapada, más vieja que hacía unos pocos instantes. Mi mirada era la que se perdía en el vacío obscuro del final del pasillo. Mi figura, casi desdibujada, se agarraba al extremo de la mesa. Insegura, se aceleró mi respiración, miré fuerte hacia el fondo y encontré... que no encontré nada.
Al otro lado de mí..., al otro lado, no había nada.
lunes, 4 de diciembre de 2006
Mil besos
Publicado por
Arioleta
La última vez que nos vimos me quedaron mil besos por darte, los llevo en el bolsillo izquierdo, al ladito de mi corazón, por si volvemos a vernos, ya sabes...Siempre que nos despedimos me pasa lo mismo, ¿a ti no? Me da la sensación de haber malgastado cada segundo que no pasé a tu lado, sabiéndote en la habitación contigua, en la cocina o en el baño.
He pensado para nuestros próximos momentos juntos besarte a cada instante: mientras caminas, mientras miras la hora en tu reloj, durante los anuncios, incluso en los trailers del cine... en todo momento.
Besarte los ojos, las mejillas, las orejas si es necesario, los labios... esos labios carnosos que tanto me gustan.
Besarte con mis manos, con mis ojos, con mi boca.
¿Cuántos llevo? Perdí la cuenta. Pienso dártelos todos cuando te vea; no quedes con nadie.
El beso. Gustav Klimt
La misma calle
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Arioleta
Miraré cada día por la ventana a la misma calle por la que te vi marchar...
miércoles, 15 de noviembre de 2006
TT
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Arioleta

Quiero volver a retomar mi vida donde dejó de ser mía.
Quiero dirigir mis pasos hacia donde yo decida.
Quiero saborear las palabras a cada instante
y decir lo que mi boca me pida.
Quiero recuperar el aire que me robaron tus besos,
volver a respirar con toda libertad.
Quiero que tus manos me suelten
para acariciarte a mi antojo.
Quiero pronunciar mi nombre,
escuchar mi voz y reconocerme.
Volver a ser la persona que fui,
que te vuelvas a enamorar.
Quiero
sencillas palabras,
miradas sinceras,
tu mirada,
tus besos...
La palabra
"te quiero".
Noviembre
Publicado por
Arioleta
Noviembre se empeña en regalarnos hermosos días de luz y un calor extraño que acompaña hasta que se esconde el sol, pero en mi corazón hace tiempo ya que se instaló el frío invierno.
Quien me conoce sabe de este sentimiento mío, tema tan socorrido en mis pensamientos por escrito... La soledad, el silencio, la palabra.
Quisiera descubriros que hay, en lugar escondido, una llama caliente que enciende vuestra voz, que brilla con toda la intensidad que la tormenta le permite y está, como un faro a lo lejos, descubriendo el camino, la escapatoria a esta tristeza que se ha hecho amiga.
Por fin me decidí a intentar alcanzar mi libertad; hoy emprendo el camino y a todos os llevo por compañeros.
Quien me conoce sabe de este sentimiento mío, tema tan socorrido en mis pensamientos por escrito... La soledad, el silencio, la palabra.
Quisiera descubriros que hay, en lugar escondido, una llama caliente que enciende vuestra voz, que brilla con toda la intensidad que la tormenta le permite y está, como un faro a lo lejos, descubriendo el camino, la escapatoria a esta tristeza que se ha hecho amiga.
Por fin me decidí a intentar alcanzar mi libertad; hoy emprendo el camino y a todos os llevo por compañeros.
jueves, 9 de noviembre de 2006
María
Publicado por
Arioleta
María despertó con la inquietud de haber perdido algo durante la noche, no entendía muy bien esa sensación que le hacía sentir confusa y perdida en los escasos cinco metros cuadrados de su cuarto. Cuando se levantó, -no se sabe si por la rapidez del impulso o el atontamiento de acabar de despertar-, se sintió mareada, todo se movía a su alrededor. Trató de aferrarse a algo, se acercó a la estantería y se apoyó sobre los libros, pero finalmente le falló el equilibrio y fue a dar de cara al suelo...
Cuando María despertó, estaba completamente fría. En pijama aún, en el suelo, sobre un pequeño charco de sangre formado a consecuencia del golpe, María respiraba agitada y nerviosa, no sabía... no recordaba cómo había ido a parar allí.
Cuando María despertó, estaba completamente fría. En pijama aún, en el suelo, sobre un pequeño charco de sangre formado a consecuencia del golpe, María respiraba agitada y nerviosa, no sabía... no recordaba cómo había ido a parar allí.
Tan sola
Publicado por
Arioleta
Días nuevos, sonrisas de ayer...
La antigua rutina ha vuelto a mi presente: las mismas caras, -quizá más viejas-, los mismo ruidos, las mismas voces; poco a cambiado mi casa después de los años.
Quizá es porque ahora me toca vivir tiempos aciagos... Me veo cada día más opaca, pierdo la luz que antaño daba calor a otros, me quedo sin miradas dulces que dedicar a los que quiero y, en silencio, me voy quedando en ruinas como una casa abandonada.
¡Qué sensación tan extraña! Sentirme tan sola con tanta gente alrededor.
La antigua rutina ha vuelto a mi presente: las mismas caras, -quizá más viejas-, los mismo ruidos, las mismas voces; poco a cambiado mi casa después de los años.
Quizá es porque ahora me toca vivir tiempos aciagos... Me veo cada día más opaca, pierdo la luz que antaño daba calor a otros, me quedo sin miradas dulces que dedicar a los que quiero y, en silencio, me voy quedando en ruinas como una casa abandonada.
¡Qué sensación tan extraña! Sentirme tan sola con tanta gente alrededor.
martes, 7 de noviembre de 2006
Tus besos
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Arioleta
Desde que no te tengo todo se ha vuelto más triste, más gris, más opaco...
Las palabras, pocas y desganadas, apenas recuerdan el sabor de mi boca; sin quererlo el silencio ha pasado a formar parte de mi vida. Antes era compañero, ahora es cómplice y hermano.
¡Qué poco queda de mi vida con mi ausencia! No sé de la tuya y temo, irremediablemente, temo...
Quisiera que el tiempo pasara más deprisa. Hoy conté todas las gotas de lluvia que mojaron mis pasos... cuánta desidia.
Me he prometido a mí misma llenar todos los bolsillos con tus besos, así, cuando me sienta sóla, los sacaré uno a uno y uno como el que ojea un album de fotos, refrescaré con el recuerdo y esta lluvia bendita nuestro amor que es eterno.
Las palabras, pocas y desganadas, apenas recuerdan el sabor de mi boca; sin quererlo el silencio ha pasado a formar parte de mi vida. Antes era compañero, ahora es cómplice y hermano.
¡Qué poco queda de mi vida con mi ausencia! No sé de la tuya y temo, irremediablemente, temo...
Quisiera que el tiempo pasara más deprisa. Hoy conté todas las gotas de lluvia que mojaron mis pasos... cuánta desidia.
Me he prometido a mí misma llenar todos los bolsillos con tus besos, así, cuando me sienta sóla, los sacaré uno a uno y uno como el que ojea un album de fotos, refrescaré con el recuerdo y esta lluvia bendita nuestro amor que es eterno.
Realidad
Publicado por
Arioleta
No creí que aceptar la realidad fuera tan duro.
Supuse..., suposiciones no son realidades.
Hasta que no me ví alejándome de tu lado, no me dí cuenta de que todo esto era real, de que la distancia, por mucho que digan (que diga...) existe, nos separa, nos hiere.
Te echo tanto de menos que a veces me falta el aire al respirar y en mitad de mi camino me detengo, miro al cielo y pienso que es el mismo bajo el que tú te mueves. Quisiera enviarte un mensaje al viento que susurrara en tu oído lo mucho que te quiero...
Supuse..., suposiciones no son realidades.
Hasta que no me ví alejándome de tu lado, no me dí cuenta de que todo esto era real, de que la distancia, por mucho que digan (que diga...) existe, nos separa, nos hiere.
Te echo tanto de menos que a veces me falta el aire al respirar y en mitad de mi camino me detengo, miro al cielo y pienso que es el mismo bajo el que tú te mueves. Quisiera enviarte un mensaje al viento que susurrara en tu oído lo mucho que te quiero...
miércoles, 1 de noviembre de 2006
La marca del silencio
Publicado por
Arioleta
Algunas persona tienen luz propia, brillan con la intensidad del sol compartiendo su fuerza y su calor.
Otros, no tan afortunados, hemos sido tocados con otra bendición. Yo no poseo más que una luz tenue, la que aporta la luna en las noches de invierno. Una luz cercana, pero fría.
Quisiera regalar sonrisas, pero nací con la marca del silencio.
Prefiero aportar palabras y decir todo lo que siento...
Otros, no tan afortunados, hemos sido tocados con otra bendición. Yo no poseo más que una luz tenue, la que aporta la luna en las noches de invierno. Una luz cercana, pero fría.
Quisiera regalar sonrisas, pero nací con la marca del silencio.
Prefiero aportar palabras y decir todo lo que siento...
Cuando amanezca de nuevo...
Publicado por
Arioleta

Conozco la luz de tu mirada...
Saber que el destino nos separa antes de lo previsto, que la vida es algo más que lo planeado y que todo, aunque ahora nos resulte absurdo, todo tiene un significado.
Saber que no habrá distancias, ni tiempo, ni otros que minen nuestro amor, porque nada podrá contra nosotros, nada.
Saber que a partir de ahora cada instante valdrá tanto como el infinito, que cada palabra tuya será un clásico, que cada beso, cada abrazo..., serán como revivirlo todo desde el principio, todo lo hermoso y lo bello que nos une.
Saber de ti, de mí, de nosotros.
Saber que no sabemos nada
No saber qué ocurrirá mañana, cuando amanezca de nuevo.
Conozco la luz de tu mirada...
lunes, 30 de octubre de 2006
Muerta y enterrada
Publicado por
Arioleta
Subir, llegar a lo más alto antes de darte cuenta incluso de que asciendes. El presente se convierte rápidamente en pasado, en un solo instante. Y la cima es hermosa, las vistas, espectaculares, pero no hay sitio para todos...
Caer, caer despacio, sentir el dolor a cada segundo del infinito descenso. Ahora, volver al pasado, volver a no ser nada, vacío, silencio y obscuridad. Somos tantos, no conozco miradas, pero advierto su aliento...
Esperanza, muerta y enterrada.
Caer, caer despacio, sentir el dolor a cada segundo del infinito descenso. Ahora, volver al pasado, volver a no ser nada, vacío, silencio y obscuridad. Somos tantos, no conozco miradas, pero advierto su aliento...
Esperanza, muerta y enterrada.
viernes, 20 de octubre de 2006
Qué será...
Publicado por
Arioleta
La distancia es el olvido, el camino inverso nuestra perdición...
La palabra es el motivo, tu sonrisa el futuro.
¿Qué quedará de nosotros cuando tú no estés? ¿Qué será de mí?
La palabra es el motivo, tu sonrisa el futuro.
¿Qué quedará de nosotros cuando tú no estés? ¿Qué será de mí?
viernes, 13 de octubre de 2006
Pasos sobre negro
Publicado por
Arioleta
Me puse a andar por un camino sin luz hasta que perdí el rumbo de mis pasos y el tiempo se hizo infinito. Cuando por fin alcé la mirada para saber dónde estaba me descubrí sola en medio de la nada. El silencio ocupaba todo el espacio. El camino de asfalto negro parecía llevar a ninguna parte, y allí en medio de la obscuridad estaba yo, sin saber cómo ni porqué. No me asusté, me concentré en mi tristeza y seguí caminando en medio en la espesa negrura.
Quizá debí volver.
Quizá debí permanecer allí, justo donde descubrí mi soledad.
Continuar sólo abrió más puertas a este destino incierto en que se ha convertido mi vida...
Quizá debí volver.
Quizá debí permanecer allí, justo donde descubrí mi soledad.
Continuar sólo abrió más puertas a este destino incierto en que se ha convertido mi vida...
viernes, 6 de octubre de 2006
Mi mañana
Publicado por
Arioleta
Mirar al cielo y ver ese azul dulzón cuando nace el día. Seguir la carretera y no perder de vista ningún detalle, perseguir con la mirada las bandadas de pájaros que, a nuestra misma altura, nos siguen como si se tratara de delfines en lo ancho del océano.
Rodeada de extraños, la mayoría ancianos, me hace pensar en lo que nos quedará mañana... Hoy en la primera parada subió una pareja de ancianos, ella muy prudente, se colocó la primera y le dijo a su marido dónde sentarse. Hasta donde yo recuerdo, hasta mi estación, han estado sin perderse la mirada, como dos jóvenes recién enamorados. Ella le sonreía con una ternura difícil de definir y él, casi avergonzado, bajaba la mirada y jugaba con su manecitas, tan pequeñas. Parecía haberse parado el tiempo; además, con los cascos, oyendo de fondo una música suave, me daba la sensación de estar viviendo en un sueño ajeno, un sueño hermoso, de esos de amor verdadero y para toda la vida.
Las 10 en punto; vuelta a la realidad.
Cuando he llegado al trabajo, un compañero me ha llamado la atención:
-- ¿Y esa cara de boba que traes?
-- ¿De boba? No, estoy ilusionada, es sonrisa de media punta, de las de la felicidad que aún está por llegar...
-- Niña, traduce que con tanta metáfora es difícil pillarte.
-- Es sólo que ya sé lo que quiero para mi mañana.
Rodeada de extraños, la mayoría ancianos, me hace pensar en lo que nos quedará mañana... Hoy en la primera parada subió una pareja de ancianos, ella muy prudente, se colocó la primera y le dijo a su marido dónde sentarse. Hasta donde yo recuerdo, hasta mi estación, han estado sin perderse la mirada, como dos jóvenes recién enamorados. Ella le sonreía con una ternura difícil de definir y él, casi avergonzado, bajaba la mirada y jugaba con su manecitas, tan pequeñas. Parecía haberse parado el tiempo; además, con los cascos, oyendo de fondo una música suave, me daba la sensación de estar viviendo en un sueño ajeno, un sueño hermoso, de esos de amor verdadero y para toda la vida.
Las 10 en punto; vuelta a la realidad.
Cuando he llegado al trabajo, un compañero me ha llamado la atención:
-- ¿Y esa cara de boba que traes?
-- ¿De boba? No, estoy ilusionada, es sonrisa de media punta, de las de la felicidad que aún está por llegar...
-- Niña, traduce que con tanta metáfora es difícil pillarte.
-- Es sólo que ya sé lo que quiero para mi mañana.
miércoles, 4 de octubre de 2006
Escribiendo aire
Publicado por
Arioleta
Suelo evadirme de la realidad aferrándome al silencio y a lo obscuro de mi cuarto.
Cierro la puerta de mis sentidos y dejo volar la imaginación.
Es siempre la misma idea, repitiéndose una y otra vez en mi cabeza... La vida que jamás tendré.
La ilusión de mis sueños se refleja en mis palabras, pero las palabras sólo son eso, tinta impresa en un papel que nunca irá más allá.
¿Por qué, para qué seguir soñando, si sólo son eso... palabras, ilusiones?
Llámenme ilusa, escritora de aire.
Cierro la puerta de mis sentidos y dejo volar la imaginación.
Es siempre la misma idea, repitiéndose una y otra vez en mi cabeza... La vida que jamás tendré.
La ilusión de mis sueños se refleja en mis palabras, pero las palabras sólo son eso, tinta impresa en un papel que nunca irá más allá.
¿Por qué, para qué seguir soñando, si sólo son eso... palabras, ilusiones?
Llámenme ilusa, escritora de aire.
lunes, 2 de octubre de 2006
Mi tiempo
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Arioleta
jueves, 28 de septiembre de 2006
Mi humor
Publicado por
Arioleta
Ojalá me hubieras conocido a los ventitantos, fue mi mejor época.
Me liberé de unas cadenas que me habían mantenido atada a quien dejó de ser mío hacía mucho tiempo, a quien ya no despertaba en mí más que vacío. Fue un despertar de muchos años de silencio, de verme sola sentada en una silla al fondo de la habitación. Aparecieron sueños olvidados y sensaciones nuevas, y empecé a vivirlo todo con una intensidad desatada. Disfrutaba de cada instante sin importarme nada.
Sé que si me hubieras conocido entonces habríamos compartido el vicio del cigarro, - vicio que abandoné hace ya más de un año-; y, seguramente la copa, -también aparcada de mis fiestas-. Hubiéramos charlado toda la noche sin descanso, compartiendo los buenos y los malos momentos, contándonos todo tipo de anécdotas de la niñez... todo eso sin casi conocernos y sin perdernos la mirada.
Sé que a la mañana siguiente, compartiríamos el café en la cocina, nada más que eso, nada de sexo, -para eso necesito más confianza-. Nos haríamos promesas de futuros próximos o lejanos o, quizá inciertos. Te sonreiría como si fuera la última vez y te besaría en la mejilla como al amante que jamás vuelve.
Han pasado ya casi diez, ahora ando rozando los treinta y muchas cosas han cambiado.
Ahora soy más seria, más sentada; ahora sé lo que es la vida, el trabajo que cuesta mantener un techo, una casa semidigna en la vivir, y un estómago que llenar a diario. También he aprendido un par de lecciones sobre la gente, los amigos; a sobrellevar los cambios en la vida de aquellos a los que quieres, esas épocas en los que unos se van y otros nuevos llegan... a intentar encajar esos golpes que a veces hacen perder el equilibrio.
Sigo sonriendo y disfrutando de la vida, pero algo más cansada al final del día. Quizás no me inviten a muchas fiestas, es verdad, tengo que reconocer que mi humor, -cambiante, descarado, indiscreto, dolorosamente sincero...- , no es plato de gusto para todas las mesas. Pero quien me conoce me quiere como soy, en eso consiste la amistad, ¿no?
Me liberé de unas cadenas que me habían mantenido atada a quien dejó de ser mío hacía mucho tiempo, a quien ya no despertaba en mí más que vacío. Fue un despertar de muchos años de silencio, de verme sola sentada en una silla al fondo de la habitación. Aparecieron sueños olvidados y sensaciones nuevas, y empecé a vivirlo todo con una intensidad desatada. Disfrutaba de cada instante sin importarme nada.
Sé que si me hubieras conocido entonces habríamos compartido el vicio del cigarro, - vicio que abandoné hace ya más de un año-; y, seguramente la copa, -también aparcada de mis fiestas-. Hubiéramos charlado toda la noche sin descanso, compartiendo los buenos y los malos momentos, contándonos todo tipo de anécdotas de la niñez... todo eso sin casi conocernos y sin perdernos la mirada.
Sé que a la mañana siguiente, compartiríamos el café en la cocina, nada más que eso, nada de sexo, -para eso necesito más confianza-. Nos haríamos promesas de futuros próximos o lejanos o, quizá inciertos. Te sonreiría como si fuera la última vez y te besaría en la mejilla como al amante que jamás vuelve.
Han pasado ya casi diez, ahora ando rozando los treinta y muchas cosas han cambiado.
Ahora soy más seria, más sentada; ahora sé lo que es la vida, el trabajo que cuesta mantener un techo, una casa semidigna en la vivir, y un estómago que llenar a diario. También he aprendido un par de lecciones sobre la gente, los amigos; a sobrellevar los cambios en la vida de aquellos a los que quieres, esas épocas en los que unos se van y otros nuevos llegan... a intentar encajar esos golpes que a veces hacen perder el equilibrio.
Sigo sonriendo y disfrutando de la vida, pero algo más cansada al final del día. Quizás no me inviten a muchas fiestas, es verdad, tengo que reconocer que mi humor, -cambiante, descarado, indiscreto, dolorosamente sincero...- , no es plato de gusto para todas las mesas. Pero quien me conoce me quiere como soy, en eso consiste la amistad, ¿no?
Cuando...
Publicado por
Arioleta
Cuando los silencios duelen.
Cuando las palabras se vuelven mentirosas y las miradas hirientes.
Cuando no queda nada que decir.
Cuando hasta el más pequeño espacio se convierte en infinita distancia.
Cuando los pasillos son laberintos.
Cuando las sonrisas se vuelven huecas.
Cuando tus roces se tornan veneno extendiéndose por mi piel...
No queda más que decir adiós.
Cuando las palabras se vuelven mentirosas y las miradas hirientes.
Cuando no queda nada que decir.
Cuando hasta el más pequeño espacio se convierte en infinita distancia.
Cuando los pasillos son laberintos.
Cuando las sonrisas se vuelven huecas.
Cuando tus roces se tornan veneno extendiéndose por mi piel...
No queda más que decir adiós.
miércoles, 13 de septiembre de 2006
Tú
Publicado por
Arioleta
Para describir tu persona no conozco las palabras suficientes, ni siquiera tengo bastante papel para dejarlo por escrito... Y no es que me falten letras ni folios ni tinta.
Tú eres, tienes, das, sientes, compartes...
Estoy segura: soy la mujer más afortunada del mundo porque tengo a mi lado a la mejor persona que podría desear.
Lo eres todo para mí.
Tú eres, tienes, das, sientes, compartes...
Tu sinceridad, tu sencillez, tu humildad.
Tu fidelidad, tu amistad, tu compañía.
Tus miradas, tus caricias, tus abrazos, tus besos.
Tu fidelidad, tu amistad, tu compañía.
Tus miradas, tus caricias, tus abrazos, tus besos.
Estoy segura: soy la mujer más afortunada del mundo porque tengo a mi lado a la mejor persona que podría desear.
Lo eres todo para mí.
Sentido sinsentido
Publicado por
Arioleta
Quiero ser de hielo. Quiero que lo absurdo, lo estúpido, que lo hiriente, que todo lo malo... pase, me resbale, pula mi cuerpo para la próxima vez dejarlo caer más rápido.
Quiero ser fría. Que nada me traspase, que nada llegue a mi corazón, excepto aquello que yo elija.
Hoy es de esos días en los que alguien, porque sí (¿por qué no?), alguien decide gratuitamente hacerte daño, herir tus sentimientos, ofender con la palabra.
¿Da más licencia la edad, el conocimiento, la experiencia...? Mi conocimiento y mi educación me dicen que guarde silencio, que aguante el tipo. De pronto me siento como una roca, inmóvil; el viento arremete contra mí, y procuro no apartar la mirada del epicentro.
Amaina el tiempo. Vuelvo a ser yo. No soy roca ni hielo, soy persona que piensa, que siente. Quizás debí devolver la pelota con furia, pero opté por guardarla en el bolsillo por si alguna vez la necesito.
Quisiera saber cómo evitar que las palabras necias lleguen tan lejos, que sacudan mis sentidos y me estropeen la sonrisa para el resto del día.
Quiero ser fría. Que nada me traspase, que nada llegue a mi corazón, excepto aquello que yo elija.
Hoy es de esos días en los que alguien, porque sí (¿por qué no?), alguien decide gratuitamente hacerte daño, herir tus sentimientos, ofender con la palabra.
¿Da más licencia la edad, el conocimiento, la experiencia...? Mi conocimiento y mi educación me dicen que guarde silencio, que aguante el tipo. De pronto me siento como una roca, inmóvil; el viento arremete contra mí, y procuro no apartar la mirada del epicentro.
Amaina el tiempo. Vuelvo a ser yo. No soy roca ni hielo, soy persona que piensa, que siente. Quizás debí devolver la pelota con furia, pero opté por guardarla en el bolsillo por si alguna vez la necesito.
Quisiera saber cómo evitar que las palabras necias lleguen tan lejos, que sacudan mis sentidos y me estropeen la sonrisa para el resto del día.
lunes, 11 de septiembre de 2006
Soy
Publicado por
Arioleta
Soy.
Soy un poco de todo y un todo de nada.
Soy en parte felicidad y en parte tristeza.
Soy verdad, soy mentira.
Soy sueño y realidad.
Soy tuya.
Soy silencios, eternos silencios...
Soy la palabra escrita, y la que nunca pronunciaré.
Soy sentimientos.
Soy lágrimas.
Soy recuerdos.
Soy, simplemente.
Soy un poco de todo y un todo de nada.
Soy en parte felicidad y en parte tristeza.
Soy verdad, soy mentira.
Soy sueño y realidad.
Soy tuya.
Soy silencios, eternos silencios...
Soy la palabra escrita, y la que nunca pronunciaré.
Soy sentimientos.
Soy lágrimas.
Soy recuerdos.
Soy, simplemente.
Dónde
Publicado por
Arioleta
Me desperté llorando por el dolor que me producían tus palabras... Sabía que sólo era un sueño, pero tuve durante el día entero esa sensación presionando mi pecho, ese miedo al vacío en que se convertía mi vida con tu ausencia.
¿Dónde quedarán mis sueños? ¿Dónde la palabra y el silencio?
Olvidar, sentir, respirar la obscuridad que me rodea.
¿Dónde quedarán mis sueños? ¿Dónde la palabra y el silencio?
Olvidar, sentir, respirar la obscuridad que me rodea.
jueves, 7 de septiembre de 2006
El pasado
Publicado por
Arioleta
Olvidar que le tuve a mi lado sería engañar a mis recuerdos...
Hablar del pasado es despertar esos fantasmas que aún habitan en el fondo del último cajón del armario.
Sentir de nuevo los resquicios de un amor fallido que siempre me enseñó algo nuevo para el camino.
Pensar si tomé las decisiones correctas, qué hubiera sido de mí si hubiera escogido cualquier otra opción.
Ya no importa. Me gusta mi presente.
Hablar del pasado es despertar esos fantasmas que aún habitan en el fondo del último cajón del armario.
Sentir de nuevo los resquicios de un amor fallido que siempre me enseñó algo nuevo para el camino.
Pensar si tomé las decisiones correctas, qué hubiera sido de mí si hubiera escogido cualquier otra opción.
Ya no importa. Me gusta mi presente.
miércoles, 23 de agosto de 2006
Mi destino
Publicado por
Arioleta
Silencio.
Desde hace un tiempo, sin quererlo, voy sumiéndome en el silencio. Pierdo el hilo de las voces en cuanto hay más de dos en la misma conversación, oigo sonidos raros que no provienen de ningún sitio, todos los ruidos se hacen enormes y, de pronto, me veo sola y pequeña, como perdida sin remedio a un destino incierto.
Quisiera sumirme de una vez por todas en esa negrura, no me gusta esta transición que me convierte en un bicho raro. No quiero ser esa pobrecita niña a la que mirar a los ojos y evitar recordar su pena, no quiero que me hablen más despacio ni que vocalicen mejor; detesto tener que preguntar una otra vez por las mismas palabras...
Odio mi silencio, odio mi destino.
Desde hace un tiempo, sin quererlo, voy sumiéndome en el silencio. Pierdo el hilo de las voces en cuanto hay más de dos en la misma conversación, oigo sonidos raros que no provienen de ningún sitio, todos los ruidos se hacen enormes y, de pronto, me veo sola y pequeña, como perdida sin remedio a un destino incierto.
Quisiera sumirme de una vez por todas en esa negrura, no me gusta esta transición que me convierte en un bicho raro. No quiero ser esa pobrecita niña a la que mirar a los ojos y evitar recordar su pena, no quiero que me hablen más despacio ni que vocalicen mejor; detesto tener que preguntar una otra vez por las mismas palabras...
Odio mi silencio, odio mi destino.
lunes, 7 de agosto de 2006
Gris
Publicado por
Arioleta

Gris llegó muy niña a mi hogar, casi por accidente, acogida por unos días se convirtió en la reina de mi casa.
Gris, juguetona a los tres meses, pasó a ser parte de nuestra familia convirtiéndonos en trío cuando un salvaje decidió arrebatarle la vida a su mamita.
Gris, señorita camino de dama, ahora descansa sobre el suelo cerca de su cama.
Mírala a los ojos, ¿serías capaz de saber lo que piensa?
Domando mis miedos
Publicado por
Arioleta
Ya son dos días con sus dos noches en los que mi sombra ha vuelto a hacerme compañía.
Esta vez no quise decirlo en alto, ni siquiera pensarlo en silencio, he guardado este secreto esperando una renuncia suya, un pequeño despiste, para poder tomar las riendas de mis sentidos...
Y sin darnos cuenta, ella se ha convertido en un caballo galopante y yo en su jinete improvisado, intentando domar mis miedos.
Esta vez no quise decirlo en alto, ni siquiera pensarlo en silencio, he guardado este secreto esperando una renuncia suya, un pequeño despiste, para poder tomar las riendas de mis sentidos...
Y sin darnos cuenta, ella se ha convertido en un caballo galopante y yo en su jinete improvisado, intentando domar mis miedos.
lunes, 31 de julio de 2006
La espera
Publicado por
Arioleta
Esperando la inspiración, la divina palabra que surge del silencio para darle sentido a todo lo que me quema dentro.
Llevo horas sentada frente a un espejo intentando encontrar esa luz que hace tiempo dejó de brillar; no sé la razón, simplemente se fue apagando como los días en otoño, y mi mirada quedó dormida, y mi corazón frío, y mis sentidos callados, y todo... Todo perdió el rumbo.
Levanto la mirada. Mi rostro que perdió color con los años, las primeras arrugas que asoman en mi pálida tez me recuerdan que ya queda poco, que el tiempo no perdona ni a los locos.
Debo encontrar ese escondite.
¡Gritar! ¡Necesito gritarle al viento que una vez fui torbellino!
¡Necesito gritarle a la lluvia que en ocasiones fui tormenta!
¡Necesito gritarle al destino que aún sigo viva...!
Por fin la larga espera llega a su fin.
Llevo horas sentada frente a un espejo intentando encontrar esa luz que hace tiempo dejó de brillar; no sé la razón, simplemente se fue apagando como los días en otoño, y mi mirada quedó dormida, y mi corazón frío, y mis sentidos callados, y todo... Todo perdió el rumbo.
Levanto la mirada. Mi rostro que perdió color con los años, las primeras arrugas que asoman en mi pálida tez me recuerdan que ya queda poco, que el tiempo no perdona ni a los locos.
Debo encontrar ese escondite.
¡Gritar! ¡Necesito gritarle al viento que una vez fui torbellino!
¡Necesito gritarle a la lluvia que en ocasiones fui tormenta!
¡Necesito gritarle al destino que aún sigo viva...!
Por fin la larga espera llega a su fin.
jueves, 27 de julio de 2006
Últimamente
Publicado por
Arioleta
A veces me siento como una niña entre adultos, redescubriendo un mundo ya conocido, pero con nuevos matices que hacen de mi vida una nueva infancia, un nuevo camino a recorrer.
No importa lo lejos que quede el futuro, la distancia puede ser infinita; hoy juego con ventaja porque sé de que pie cojeo.
Me gusta esta sensación. Me siento como una esponja que todo lo absorve, con una necesidad vital de adquirir conocimientos, feliz por esta semiignorancia que en un plazo -siempre razonable- será un nuevo plato en mi mesa.
Ya no me preocupa ligar las palabras, no busco la rima fácil y tampoco dar explicación a cada una de mis metáforas. Hoy, ahora, me siento egoísta de mis pensamientos, son míos, escribo para mí por si algún día me pierdo en el infinito camino del (des)conocimiento...
No importa lo lejos que quede el futuro, la distancia puede ser infinita; hoy juego con ventaja porque sé de que pie cojeo.
Me gusta esta sensación. Me siento como una esponja que todo lo absorve, con una necesidad vital de adquirir conocimientos, feliz por esta semiignorancia que en un plazo -siempre razonable- será un nuevo plato en mi mesa.
Ya no me preocupa ligar las palabras, no busco la rima fácil y tampoco dar explicación a cada una de mis metáforas. Hoy, ahora, me siento egoísta de mis pensamientos, son míos, escribo para mí por si algún día me pierdo en el infinito camino del (des)conocimiento...
martes, 18 de julio de 2006
Ana
Publicado por
Arioleta
Ana nació blanca y desde que llegó al mundo enmudeció a unos y a otros despertó sentimientos jamás sentidos...
Ana creció feliz con sus hermanos, entre juegos y alborozos. Descubrió los colores y empezó a imaginarse vestida de arcoiris.
Ana llegó a los quince radiante como la primavera en flor, enamorando a todo el que se atrevía a mirarla.
Ana, cuando más iluminaba, descubrió el amor junto al que ahora es su marido. Los primeros años, pintaba caminos infinitos que recorrerían algún día, soñaba con viajes a las nubes a su lado, todo era tan hermoso... Pero de pronto, sin saber bien porqué, un buen día, Ana empezó a tornarse en grises.
Ana dejó de pintar su vida de rosas y verdes, perdía luz a cada paso y su sonrisa se apagó para siempre.
Ahora camina sola, con la mirada perdida, sumida en el silencio y la oscuridad. Los únicos morados que viste los lleva marcados en su piel, intenta ocultarlos a través del brillo de sus ojos y la esperanza que aún guardan.
Trato de imaginarla en otra vida.
Quiero pensar que detrás de esa pequeña luz que aún guarda en su mirada quedan mariposas de colores que en sueños la llevan hasta esa felicidad tan esperada.
Me gustaría saber si después de todo lo vivido sería capaz de recuperar todos los colores.
Ana creció feliz con sus hermanos, entre juegos y alborozos. Descubrió los colores y empezó a imaginarse vestida de arcoiris.
Ana llegó a los quince radiante como la primavera en flor, enamorando a todo el que se atrevía a mirarla.
Ana, cuando más iluminaba, descubrió el amor junto al que ahora es su marido. Los primeros años, pintaba caminos infinitos que recorrerían algún día, soñaba con viajes a las nubes a su lado, todo era tan hermoso... Pero de pronto, sin saber bien porqué, un buen día, Ana empezó a tornarse en grises.
Ana dejó de pintar su vida de rosas y verdes, perdía luz a cada paso y su sonrisa se apagó para siempre.
Ahora camina sola, con la mirada perdida, sumida en el silencio y la oscuridad. Los únicos morados que viste los lleva marcados en su piel, intenta ocultarlos a través del brillo de sus ojos y la esperanza que aún guardan.
Trato de imaginarla en otra vida.
Quiero pensar que detrás de esa pequeña luz que aún guarda en su mirada quedan mariposas de colores que en sueños la llevan hasta esa felicidad tan esperada.
Me gustaría saber si después de todo lo vivido sería capaz de recuperar todos los colores.
lunes, 17 de julio de 2006
Un nuevo día
Publicado por
Arioleta
Inmóvil.
El silencio es todo lo que me queda.
Palabras.
Olvido que quiero y no puedo querer ni olvidar.
Soledad.
Sólo me acompañan los recuerdos.
¿Quién quiere continuar cuándo ya no se ve la luz al final del camino?
Por ahora, me quedaré aquí sentada, esperando el nuevo día.
El silencio es todo lo que me queda.
Palabras.
Olvido que quiero y no puedo querer ni olvidar.
Soledad.
Sólo me acompañan los recuerdos.
¿Quién quiere continuar cuándo ya no se ve la luz al final del camino?
Por ahora, me quedaré aquí sentada, esperando el nuevo día.
lunes, 10 de julio de 2006
Luna llena
Publicado por
Arioleta

Cuentan los más viejos del lugar de la Luna mil historias, hablan de su embrujo y su belleza, de la locura que embriaga a quien la observa...
Pero sé que guarda en su luz una pena callada, que busca insistente en las noches de llena a un amor que perdió un día, y por eso ilumina los caminos de aquellos que anhelan volver junto a sus seres queridos.
Alguien a quién amé me contó aquella historia y desde que se alejó de mi lado, sólo en las noches en que la luna brilla con todas sus fuerza, vago por las calles en busca de su luz.
Soy luna, luna llena.
Soy amor desvalido y sin sentido.
jueves, 6 de julio de 2006
Un sueño
Publicado por
Arioleta
Mientras oigo a María Callas con la fuerza suficiente para perder el sentido mientras me mezco en sus palabras, dejo volar la imaginación, cierro los ojos y al momento siento una bandada de gaviotas pasando veloz a mi lado.
Con su vuelo y la ayuda de un leve viento que se levantó en el mismo instante en que empezaron a fluir las notas, mi falda se levanta suave; sujeto el sombrero para que no se vuele.
Me veo caminando en una playa desierta, mirando el infinito como si quisiera escapar de algo. Quizás de la vida, quizás de la muerte.
Y a cada paso, el ocaso se torna en mis colores, y la marea trae un susurro lejano, casi invita a mecerse con las olas hasta el final del día.
Y pienso en ti, pienso en tus manos, en tu boca, y de pronto, sin saber muy bien cómo, abro los ojos y estás a mi lado, me besas...
Es un sueño tan hermoso, una música tan cálida como todo nuestro amor...
Con su vuelo y la ayuda de un leve viento que se levantó en el mismo instante en que empezaron a fluir las notas, mi falda se levanta suave; sujeto el sombrero para que no se vuele.
Me veo caminando en una playa desierta, mirando el infinito como si quisiera escapar de algo. Quizás de la vida, quizás de la muerte.
Y a cada paso, el ocaso se torna en mis colores, y la marea trae un susurro lejano, casi invita a mecerse con las olas hasta el final del día.
Y pienso en ti, pienso en tus manos, en tu boca, y de pronto, sin saber muy bien cómo, abro los ojos y estás a mi lado, me besas...
Es un sueño tan hermoso, una música tan cálida como todo nuestro amor...
viernes, 30 de junio de 2006
Nana
Publicado por
Arioleta
Quiere jugar mi vidacon los rincones del viento
y el aire, juguetón,
revuelve su pelo.
Se entristece mi niña
porque perdió su cinta,
le digo con cariño
que así está más linda.
A mi niña, mi niña mía,
duerme ya mi vida,
duerme ya tranquila.
Se empeñó mi vida
en persiguir colores
y con tanto vuelo
perdió dos botones.
Se entristece mi vida
porque quiere un abrazo
y le digo entre mimos
que se eche en mi regazo.
A mi niña, mi niña mía,
duerme ya mi vida,
duerme ya tranquila.
Dedicado a A.O.
Inmóvil
Publicado por
Arioleta
Abrir los ojos. Verme desde fuera, inmóvil, en medio de la jauría. Gente que va y viene en todos los sentidos, que cruzan a mi lado sin rozarme, sin mirarme, nadie me ve...
El viento levanta ligeramente mi falda.
Sigo sin levantar la mirada, pero puedo verme de frente, veo todo lo que hay a mi alrededor.
¿Seré realmente invisible? Quizás pase por la vida sin que nadie se percate de mi presencia, a nadie parece importarle un cuerpo inerte en medio de la calzada.
Escribir una historia sin letras, desperdiciar los segundos, y respirar lento.
Desear parar el tiempo. Volver hacia atrás, mucho antes de nacer, dar una nueva oportunidad, no importa que no exista el día de mañana.
Quizás esto no es más que un sueño, pero se repite demasiadas veces para no pensar en ello.
Una mariposa, en su delicado vuelo, ha venido a posarse en mis manos. Justo en ese instante todo se ha detenido. Mis ojos se han fijado en ella y después de mucho tiempo he vuelto a sonreir.
El viento levanta ligeramente mi falda.
Sigo sin levantar la mirada, pero puedo verme de frente, veo todo lo que hay a mi alrededor.
¿Seré realmente invisible? Quizás pase por la vida sin que nadie se percate de mi presencia, a nadie parece importarle un cuerpo inerte en medio de la calzada.
Escribir una historia sin letras, desperdiciar los segundos, y respirar lento.
Desear parar el tiempo. Volver hacia atrás, mucho antes de nacer, dar una nueva oportunidad, no importa que no exista el día de mañana.
Quizás esto no es más que un sueño, pero se repite demasiadas veces para no pensar en ello.
Una mariposa, en su delicado vuelo, ha venido a posarse en mis manos. Justo en ese instante todo se ha detenido. Mis ojos se han fijado en ella y después de mucho tiempo he vuelto a sonreir.
lunes, 26 de junio de 2006
Dolor en mi alma
Publicado por
Arioleta
Tengo un dolor en mi alma de una pena que no es mía, pero elegí compartirlo en silencio para aliviar tu carga.
Dime mujer, ¿qué te pasa? ¿qué mal enturbia tu destino? No entiendo porqué ahora este giro sin preaviso, una llamada de socorro que dejaste caer despacio sin esperar -sin desear- que nadie la recogiera. Pero yo sí oí tu lamento, llorabas por dentro mientras nos sonreias al resto.
¿Sabes por qué supe que estaba ahí, en el fondo del corazón? Porque soy parte tuya, sangre de tu sangre, y conozco, padezco y siento como tú.
Odio este sentimiento, no entiendo porqué me causa esta pena tu dolor, debes sufrir tanto... No quiero que esto continúe, dime, ¿cómo lo remediamos? Porque estaré a tu lado, ¿sabes? para aliviar tu llanto, para poner el hombro y lo que haga falta, justo en el momento en el que decidas volver a sembrar de flores tu jardín.
Hay una llama a lo lejos que ilumina el camino, una salvación eterna para desdichas y olvidos.
Deja ya de sufrir mujer, que la vida tiene alivio...
Dime mujer, ¿qué te pasa? ¿qué mal enturbia tu destino? No entiendo porqué ahora este giro sin preaviso, una llamada de socorro que dejaste caer despacio sin esperar -sin desear- que nadie la recogiera. Pero yo sí oí tu lamento, llorabas por dentro mientras nos sonreias al resto.
¿Sabes por qué supe que estaba ahí, en el fondo del corazón? Porque soy parte tuya, sangre de tu sangre, y conozco, padezco y siento como tú.
Odio este sentimiento, no entiendo porqué me causa esta pena tu dolor, debes sufrir tanto... No quiero que esto continúe, dime, ¿cómo lo remediamos? Porque estaré a tu lado, ¿sabes? para aliviar tu llanto, para poner el hombro y lo que haga falta, justo en el momento en el que decidas volver a sembrar de flores tu jardín.
Hay una llama a lo lejos que ilumina el camino, una salvación eterna para desdichas y olvidos.
Deja ya de sufrir mujer, que la vida tiene alivio...
sábado, 17 de junio de 2006
Silencio
Publicado por
Arioleta
El silencio llegó de pronto. Miraba por la ventanilla del tren como a lo lejos la tormenta se alejaba.El silencio se sentó a mi lado. Tenía la mirada perdida y al notar su presencia, le miré a los ojos.
El silencio se quedó conmigo. Comencé a pensar en ella y en la distancia que nos separaba.
El silencio se hizo mi amigo. Y me eché a llorar sabiendo que te perdía...
Corazón en penumbra
Publicado por
Arioleta
Me gustaría saber cuánto amor cabe en mi corazón, cómo se administra el espacio en este órgano para dedicar el cariño a los que amamos, saber ese dato que me desconcierta porque por alguna razón que no alcanzo a entender mi corazón se está llenando de obscuridad, de un vacío infinito, de un gran espacio yermo que desconocía poseer.
Últimamente me persigue un miedo inconcreto, algo que no sé muy bien cómo definir. Se pasea difuso y con paso amable por mi alma; se ha instalado en algún rincón de esa penumbra y sé que si no lo encuentro pronto, si no le pongo nombre, acabará con mis reservas de cariño, con todo el amor que poseo y que aún me queda por dar.
Hace tiempo que empecé a dejar de respirar consciente. Mi cuerpo se resiste a abandonar y realiza las funciones quejándose de este desinterés infundado, de esta desidia.
Hace días que siento una punzada en el pecho, creo que algunos sentimientos intentan escapar al avance de mi nada.
Las palabras empiezan a perder sentido.
Las lágrimas comparten mi visión desesperada de la vida que me queda.
El sueño empieza a perderse, ya son dos semanas de insomnio, y el cansancio se apodera de mi cuerpo.
A veces deseo que venga la muerte a buscarme. No quiero despedidas, sólo olvido.
Últimamente me persigue un miedo inconcreto, algo que no sé muy bien cómo definir. Se pasea difuso y con paso amable por mi alma; se ha instalado en algún rincón de esa penumbra y sé que si no lo encuentro pronto, si no le pongo nombre, acabará con mis reservas de cariño, con todo el amor que poseo y que aún me queda por dar.
Hace tiempo que empecé a dejar de respirar consciente. Mi cuerpo se resiste a abandonar y realiza las funciones quejándose de este desinterés infundado, de esta desidia.
Hace días que siento una punzada en el pecho, creo que algunos sentimientos intentan escapar al avance de mi nada.
Las palabras empiezan a perder sentido.
Las lágrimas comparten mi visión desesperada de la vida que me queda.
El sueño empieza a perderse, ya son dos semanas de insomnio, y el cansancio se apodera de mi cuerpo.
A veces deseo que venga la muerte a buscarme. No quiero despedidas, sólo olvido.
martes, 13 de junio de 2006
Desconsuelo
Publicado por
Arioleta
Dime, ¿dónde estás cuando te necesito?
No me consuelan tus silencios cuando necesito de tus palabras.
No me consuela tu ausencia cuando te necesito a mi lado.
No me consuelan tus miradas si no sabes dónde me encuentro.
Dime, ¿qué hago cuando me encuentre sola?
Qué hago con este vacío, con tu no presencia, con la nada...
A quién recurro, ¿a tu recuerdo?
No me consuelan tus silencios cuando necesito de tus palabras.
No me consuela tu ausencia cuando te necesito a mi lado.
No me consuelan tus miradas si no sabes dónde me encuentro.
Dime, ¿qué hago cuando me encuentre sola?
Qué hago con este vacío, con tu no presencia, con la nada...
A quién recurro, ¿a tu recuerdo?
viernes, 9 de junio de 2006
Palabras
Publicado por
Arioleta
Palabras...
Palabras de un te quiero, de un adiós, del reencuentro tan esperado.
Palabras que desprecian, que admiran, que desean, que odian.
Palabras que describen palabras.
Palabras que disfrazan sensaciones.
Las palabras son como las nubes del verano. Van y vienen, traen el frescor momentáneo de una lluvia inesperada y el pavor de la tormenta descargando sin piedad.
Las palabras son como la brisa, jugando con las hojas de los árboles, haciéndolas bailar a nuestro paso.
Palabras de un te quiero, de un adiós, del reencuentro tan esperado.
Palabras que desprecian, que admiran, que desean, que odian.
Palabras que describen palabras.
Palabras que disfrazan sensaciones.
Las palabras son como las nubes del verano. Van y vienen, traen el frescor momentáneo de una lluvia inesperada y el pavor de la tormenta descargando sin piedad.
Las palabras son como la brisa, jugando con las hojas de los árboles, haciéndolas bailar a nuestro paso.
martes, 6 de junio de 2006
Decepción
Publicado por
Arioleta
¿Sabes esos días en los que piensas que no deberías haberte levantado? Hoy es uno de esos, aún quedan unas pocas horas y sigo con esta sensación, unas ganas enormes de llorar, pensando en que quizá mañana me sonría la suerte.
He hecho voto de silencio, no me apetece decir más nada. Supongo que lo peor es que no quiero escuchar mi voz, que prefiero el silencio y evitar miradas para que nadie pueda verme cuando por fin me decida a llorar.
Hoy es de esos días en los que pienso cómo sería tirar la toalla, abandonar y dejar de ser yo por un instante. Pienso en el vacío de mi persona, en mi ausencia, pero es algo tonto porque pierdo el tiempo tan precioso para mí.
Quisiera meter la cabeza bajo tierra.
Quisiera hundirme en la bañera llena hasta arriba de agua bien caliente.
Quisiera no ver ni oir más, no sentir.
Quisiera saber controlar mis emociones.
Quisiera no tener que querer todas estas cosas...
He hecho voto de silencio, no me apetece decir más nada. Supongo que lo peor es que no quiero escuchar mi voz, que prefiero el silencio y evitar miradas para que nadie pueda verme cuando por fin me decida a llorar.
Hoy es de esos días en los que pienso cómo sería tirar la toalla, abandonar y dejar de ser yo por un instante. Pienso en el vacío de mi persona, en mi ausencia, pero es algo tonto porque pierdo el tiempo tan precioso para mí.
Quisiera meter la cabeza bajo tierra.
Quisiera hundirme en la bañera llena hasta arriba de agua bien caliente.
Quisiera no ver ni oir más, no sentir.
Quisiera saber controlar mis emociones.
Quisiera no tener que querer todas estas cosas...
Al galope
Publicado por
Arioleta
Una vez más me he dejado llevar por la verdad, por la palabra, sin ser capaz de reducir mis sentimientos.
No he podido soportar tan alta mirada y fuerza desaprovechada que me has dirigido; no puedes conmigo, tengo en mis manos una verdad que todos callamos y mi único error ha sido darle voz.
Quisiera decir que lo siento, que me arrepiento y que no debería haberlo hecho, pero ¿sabes qué? No me importas, nada, no eres nadie en mi camino, ni siquiera una piedra con la que tropezar. Me has pedido la verdad y te ha dolido, ni has sabido escucharla porque hacía daño a tus oídos ni has sabido defenderte en tu mentira. Supongo que te falta templanza, casi tanta como a mí.
Vuelvo a pensarlo... ¡pero qué tonta he sido! ¿por qué siquiera habré respirado cerca tuyo? ¿Crees que soy exagerada porque respondí directa a tu pregunta? No sabes quién soy, no me conoces.
Han atravesado el aula cien caballos al galope, justo entre tú y yo. Te veía gritando al otro lado de la orilla, supongo que seguirías en tus trece, pero no te he oído. Ha sido casi como si el tiempo se hubiera detenido... Los demás, en silencio, han apartado sus miradas para no salpicarse con nuestras miserias. Me he visto arropada por silencios y a ti te he visto solo.
No he podido soportar tan alta mirada y fuerza desaprovechada que me has dirigido; no puedes conmigo, tengo en mis manos una verdad que todos callamos y mi único error ha sido darle voz.
Quisiera decir que lo siento, que me arrepiento y que no debería haberlo hecho, pero ¿sabes qué? No me importas, nada, no eres nadie en mi camino, ni siquiera una piedra con la que tropezar. Me has pedido la verdad y te ha dolido, ni has sabido escucharla porque hacía daño a tus oídos ni has sabido defenderte en tu mentira. Supongo que te falta templanza, casi tanta como a mí.
Vuelvo a pensarlo... ¡pero qué tonta he sido! ¿por qué siquiera habré respirado cerca tuyo? ¿Crees que soy exagerada porque respondí directa a tu pregunta? No sabes quién soy, no me conoces.
Han atravesado el aula cien caballos al galope, justo entre tú y yo. Te veía gritando al otro lado de la orilla, supongo que seguirías en tus trece, pero no te he oído. Ha sido casi como si el tiempo se hubiera detenido... Los demás, en silencio, han apartado sus miradas para no salpicarse con nuestras miserias. Me he visto arropada por silencios y a ti te he visto solo.
lunes, 5 de junio de 2006
Entre horas
Publicado por
Arioleta
De nuevo los sueños, ese misterio nocturno que despierta lo inadvertido que escapa a nuestro consciente, la obscuridad ligada a esa ya conocida luz difusa de los Días sin luz (que aún está por llegar).
Llevo varias días durmiendo de mala manera y aunque sean pocas horas las que descanso seguidas, inundan mi silencio con historias nunca escritas. Anoche volvió a despertarse un sentimiento que creía marchito... Contar esa parte de mi pasado lo creo absurdo, entre otras cosas, porque fue algo que encontró su fin antes de dar comienzo.
Mi amor platónico quedó anclado en el pasado de su mirada y creyéndolo olvidado, anoche en mis sueños, le confesé mis intenciones... Me negó, pero a la vez me dio esperanzas, volveríamos a encontrarnos aunque fuera en otra vida porque, al fin y al cabo, estamos hechos el uno para el otro. No importa el tiempo ni la distancia.
Llevo varias días durmiendo de mala manera y aunque sean pocas horas las que descanso seguidas, inundan mi silencio con historias nunca escritas. Anoche volvió a despertarse un sentimiento que creía marchito... Contar esa parte de mi pasado lo creo absurdo, entre otras cosas, porque fue algo que encontró su fin antes de dar comienzo.
Mi amor platónico quedó anclado en el pasado de su mirada y creyéndolo olvidado, anoche en mis sueños, le confesé mis intenciones... Me negó, pero a la vez me dio esperanzas, volveríamos a encontrarnos aunque fuera en otra vida porque, al fin y al cabo, estamos hechos el uno para el otro. No importa el tiempo ni la distancia.
Los sueños, sueños son
Publicado por
Arioleta
Bien lo decía Calderón de la Barca... Los sueños, sueños son.
Ayer, supongo que por la cercanía de la reunión familiar, mi cabeza juntó y pegó, un poco de aquí y allá, formando un coctel de idas y venidas de personajes, conocidos y desconocidos, incluso algunos que ya no están.
Cuando le ví, al lado de mis padres, sentí como si el tiempo se hubiera detenido, si hubiera sido consciente, en ese instante, así debiera haber sido. Él, abrazado a su madre, ella sin dejar de mirarle y sonreir, y en los ojos de mi padre, lágrimas contenidas. Nos acercamos y, permíteme que te hable de tú, te he abrazado como si la vida me fuera en ello.
Sé que te he susurrado algo al oído, mientras lo hacía me esforzaba por intentar escucharme, pero no he sido capaz; supongo que debía estar pidiéndote perdón y diciéndote lo mucho que te quiero.
Abrázame fuerte por todo lo que no te he dado hasta ahora...
¡Qué sentimiento tan hermoso, tan intenso! ¡Qué abrazo tan cierto! Pero ahora que he despertado me doy cuenta de que sólo ha sido un sueño...
Ayer, supongo que por la cercanía de la reunión familiar, mi cabeza juntó y pegó, un poco de aquí y allá, formando un coctel de idas y venidas de personajes, conocidos y desconocidos, incluso algunos que ya no están.
Cuando le ví, al lado de mis padres, sentí como si el tiempo se hubiera detenido, si hubiera sido consciente, en ese instante, así debiera haber sido. Él, abrazado a su madre, ella sin dejar de mirarle y sonreir, y en los ojos de mi padre, lágrimas contenidas. Nos acercamos y, permíteme que te hable de tú, te he abrazado como si la vida me fuera en ello.
Sé que te he susurrado algo al oído, mientras lo hacía me esforzaba por intentar escucharme, pero no he sido capaz; supongo que debía estar pidiéndote perdón y diciéndote lo mucho que te quiero.
Abrázame fuerte por todo lo que no te he dado hasta ahora...
¡Qué sentimiento tan hermoso, tan intenso! ¡Qué abrazo tan cierto! Pero ahora que he despertado me doy cuenta de que sólo ha sido un sueño...
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