viernes, 9 de junio de 2006

Palabras

Palabras...
Palabras de un te quiero, de un adiós, del reencuentro tan esperado.
Palabras que desprecian, que admiran, que desean, que odian.
Palabras que describen palabras.
Palabras que disfrazan sensaciones.
Las palabras son como las nubes del verano. Van y vienen, traen el frescor momentáneo de una lluvia inesperada y el pavor de la tormenta descargando sin piedad.
Las palabras son como la brisa, jugando con las hojas de los árboles, haciéndolas bailar a nuestro paso.

martes, 6 de junio de 2006

Decepción

¿Sabes esos días en los que piensas que no deberías haberte levantado? Hoy es uno de esos, aún quedan unas pocas horas y sigo con esta sensación, unas ganas enormes de llorar, pensando en que quizá mañana me sonría la suerte.
He hecho voto de silencio, no me apetece decir más nada. Supongo que lo peor es que no quiero escuchar mi voz, que prefiero el silencio y evitar miradas para que nadie pueda verme cuando por fin me decida a llorar.
Hoy es de esos días en los que pienso cómo sería tirar la toalla, abandonar y dejar de ser yo por un instante. Pienso en el vacío de mi persona, en mi ausencia, pero es algo tonto porque pierdo el tiempo tan precioso para mí.
Quisiera meter la cabeza bajo tierra.
Quisiera hundirme en la bañera llena hasta arriba de agua bien caliente.
Quisiera no ver ni oir más, no sentir.
Quisiera saber controlar mis emociones.
Quisiera no tener que querer todas estas cosas...

Al galope

Una vez más me he dejado llevar por la verdad, por la palabra, sin ser capaz de reducir mis sentimientos.
No he podido soportar tan alta mirada y fuerza desaprovechada que me has dirigido; no puedes conmigo, tengo en mis manos una verdad que todos callamos y mi único error ha sido darle voz.
Quisiera decir que lo siento, que me arrepiento y que no debería haberlo hecho, pero ¿sabes qué? No me importas, nada, no eres nadie en mi camino, ni siquiera una piedra con la que tropezar. Me has pedido la verdad y te ha dolido, ni has sabido escucharla porque hacía daño a tus oídos ni has sabido defenderte en tu mentira. Supongo que te falta templanza, casi tanta como a mí.
Vuelvo a pensarlo... ¡pero qué tonta he sido! ¿por qué siquiera habré respirado cerca tuyo? ¿Crees que soy exagerada porque respondí directa a tu pregunta? No sabes quién soy, no me conoces.

Han atravesado el aula cien caballos al galope, justo entre tú y yo. Te veía gritando al otro lado de la orilla, supongo que seguirías en tus trece, pero no te he oído. Ha sido casi como si el tiempo se hubiera detenido... Los demás, en silencio, han apartado sus miradas para no salpicarse con nuestras miserias. Me he visto arropada por silencios y a ti te he visto solo.

lunes, 5 de junio de 2006

Entre horas

De nuevo los sueños, ese misterio nocturno que despierta lo inadvertido que escapa a nuestro consciente, la obscuridad ligada a esa ya conocida luz difusa de los Días sin luz (que aún está por llegar).
Llevo varias días durmiendo de mala manera y aunque sean pocas horas las que descanso seguidas, inundan mi silencio con historias nunca escritas. Anoche volvió a despertarse un sentimiento que creía marchito... Contar esa parte de mi pasado lo creo absurdo, entre otras cosas, porque fue algo que encontró su fin antes de dar comienzo.
Mi amor platónico quedó anclado en el pasado de su mirada y creyéndolo olvidado, anoche en mis sueños, le confesé mis intenciones... Me negó, pero a la vez me dio esperanzas, volveríamos a encontrarnos aunque fuera en otra vida porque, al fin y al cabo, estamos hechos el uno para el otro. No importa el tiempo ni la distancia.

Los sueños, sueños son

Bien lo decía Calderón de la Barca... Los sueños, sueños son.
Ayer, supongo que por la cercanía de la reunión familiar, mi cabeza juntó y pegó, un poco de aquí y allá, formando un coctel de idas y venidas de personajes, conocidos y desconocidos, incluso algunos que ya no están.
Cuando le ví, al lado de mis padres, sentí como si el tiempo se hubiera detenido, si hubiera sido consciente, en ese instante, así debiera haber sido. Él, abrazado a su madre, ella sin dejar de mirarle y sonreir, y en los ojos de mi padre, lágrimas contenidas. Nos acercamos y, permíteme que te hable de tú, te he abrazado como si la vida me fuera en ello.
Sé que te he susurrado algo al oído, mientras lo hacía me esforzaba por intentar escucharme, pero no he sido capaz; supongo que debía estar pidiéndote perdón y diciéndote lo mucho que te quiero.
Abrázame fuerte por todo lo que no te he dado hasta ahora...
¡Qué sentimiento tan hermoso, tan intenso! ¡Qué abrazo tan cierto! Pero ahora que he despertado me doy cuenta de que sólo ha sido un sueño...

lunes, 22 de mayo de 2006

Tú, mi todo

Ir navegando a merced del viento sin más destino que tu cuerpo.
Volar más allá del sol hacia tu corazón.
Gritar con todas mis fuerzas tu nombre.
Sentirte, estar a tu lado.
No hay nada tan hermoso...

miércoles, 17 de mayo de 2006

Aún quedan palabras...

No entiendo porque nos empeñamos en cambiar decisiones ajenas. Cada uno elige su camino, los demás no somos más que transeúntes que cruzamos de una acera a otra, tropezando unos con otros con mejor o peor fortuna.
Quién sabe si realmente existe alguien o algo que no podemos ver, una fuerza superior que controla nuestros destinos y nos deja creer en el azar. Yo no creo en seres superiores (ni inferiores)... Cada uno escribe su historia a cada paso que da.
Si él eligió el olvido para los que lo amamos, es sólo asunto suyo, nosotros poco podemos hacer.
Si él decidió separar sus raíces, ni la tala nos salvará al resto.
Si él pensó que otros vientos dirigirían a mejor puerto su vida, yo soplaré con toda mi fuerza para que alcance ese paraíso.
Pero sé que aún quedan palabras, siempre queda algo. ¿Conoces esa sensación que queda en la boca cuando dejamos escapar un suspiro?
Mírame a los ojos y dime que no estás deseando suspirar por mí, por ella que tanto te quiere... Lástima que entendamos el cariño de una forma tan distinta.

sábado, 6 de mayo de 2006

Ayer

Ayer huí del silencio, por fin deje atrás mis miedo para estar al lado de los míos.
Volver a ver a mi hermana, a mi madre...
Supongo que nada tira tanto como la sangre.

miércoles, 3 de mayo de 2006

Mi sombra

Hoy ha vuelto a visitarme mi sombra cubriéndome de silencios, obligándome a la oscuridad para afrontar el momento.
Ahora, bañada en un mar de lágrimas por tu ausencia, pienso en la nada que me rodea, porque si tú no estás eso es lo único que me queda, la nada.
Y mi sombra..., mi única compañera de juegos, entre que voy que vengo, se entretiene con mi pelo. Me pregunto por cuánto tiempo se quedará esta vez.

Como el gato y el ratón

Calculé mal la diferencia horaria, esperé hasta el último minuto para intentar encontrarte y nos vimos justo cuando te marchabas. Tenía que haber estado ahí antes, haber previsto tu llegada, pero no fui capaz.
Necesitaba tanto hablar contigo, te necesito tanto...
Lo siento.

martes, 2 de mayo de 2006

Primeras palabras

Hablar del silencio, del vacío que deja tu ausencia, del enorme palacio en que se convierte nuestro pequeño piso, de mi soledad, de mi desaliento, de mi tristeza, de mi indecisión cuando no estás... encoger los hombros y dudar de mi rumbo a cada instante.
Todo el tiempo en el que reina ese sinsentido ya no importa porque hoy hablé contigo.

lunes, 1 de mayo de 2006

Tu marcha

No sé cómo explicar; después de tanto tiempo hablando de tu marcha... No he sido capaz de creerlo hasta que te he visto subir al tren.
Perdí la cuenta de las veces que hoy te pedí que te quedaras a mi lado, que no te fueras nunca, lo decía con boca chica convencida de que no te irías; te susurré al oído palabras viciosas para intentar convencerte; te abracé lo más fuerte que pude; me amarré a tu cuerpo para evitar que te alejaras, pero...
Te has ido.
Hoy es el primer día de un infinito silencio.
Hoy ya no me queda más que tu ausencia.
Hoy ha sido tu marcha, hoy empecé a marchitar.
Vuelve pronto, vuelve mi vida...

viernes, 28 de abril de 2006

Esconden tanta belleza

¿Por qué escondes la mirada cuando te solicito? Tus ojos, tan bellos, dicen tanto...
Hoy te encontré donde siempre, sentada en el banco con la mirada perdida, como esperando a un amor que nunca llega. De todos los que pasamos a tu lado algunos te ven y otros no. Supongo que para ti pasar desapercibida es como fundirte con los árboles.
Hoy te he visto más hermosa que otros días, no sé si era por el aire que enredaba de forma caprichosa tus cabellos, quizás era la luz de la tarde que, apagándose, mostraba tu encanto con otro aroma.
Te he mirado, pero, como siempre, me has evitado... Aunque sé que hoy ha sido distinto porque he conseguido una sonrisa tuya. Mañana pienso volver a la misma hora y espero que sigas siendo el mismo árbol.

jueves, 27 de abril de 2006

Sonría, por favor

Dime, ¿cómo te encuentras hoy?

Bien.

No entiendo como eres capaz de guardar tantos secretos, tanta tristeza. De esconderlo como si nada detrás de una sonrisa.

Es cuestión de práctica.

¿Y no sería mejor dejar escapar esos sentimientos?

No, son sólo míos.

Ahora ya no, recuerda que me contaste tus secretos.

Bien, entonces tú también estás condenada a sonreir siempre...

jueves, 6 de abril de 2006

Hay

Hay palabras que escapan de mi boca, que escupo en forma de veneno, sin darme cuenta del dolor que provocan.
Hay silencios que esconden sentimientos, que oculto en forma de mirada esquiva, sin darme cuenta del vacío que dejan.
Hay lágrimas que derramo sin saber, que dejo brotar de mi dolor, sin darme cuenta de que no alivian mis penas.
Hay tanto en tan poco...
Hay tanto de nada y tan poco de todo en esto que te escribo.

martes, 14 de marzo de 2006

Voces en mi cabeza

Hoy es un día como cualquier otro, en el que desde el primer momento, empiezan a agolparse en mi cabeza miles de voces pidiéndome a gritos que las deje escapar...
No, no quiero que me dejen sola, no quiero silencios.
Piden vida, piden respirar, piden que las cree y las destruya, me exigen una realidad, una libertad que no puedo darles porque no encuentro palabras con que alimentarlas.
Desperté con silencios absolutos, con lo más bonito a mi lado... tú.

El eco de la tristeza

¡Qué importan ya las palabras cuando lo único que nos une es el silencio!
¡Qué importan ya si sólo hablamos con miradas!
Las palabras son vacíos, espacios de aire entre ambos que, sin darnos cuenta, van creciendo poco a poco y nos separan...
Antes eran dulces para mi boca, frágiles para mis manos... Eran como tú eras, como era nuestro amor, pero eso pasó al olvido..
Ya no me quedan palabras que dedicarte, que decirte dulcemente al oído; sólo me quedan algunas, reflejas en sentimientos, que ahora vuelan en el papel, vierten su vida en la tinta dibujando ese adiós lejano que deja caer en el eco de la distancia su triste sonido.
¡Con todo lo que fuimos y qué poco queda ahora!

viernes, 10 de marzo de 2006

Dedicatoria con retraso...

Decidimos regalarte palabras, todas las palabras, en cualquiera de sus estados...
¿Sabes que los libros son como las personas? No importa la pasta, lo que importa es lo que guarda dentro, lo que expresa, lo que dice en silencio.
Siempre lo tendrás ahí, como a los amigos. Espero que cuando lo mires te acuerdes de nosotros.
Felicidades

...

El universo no siempre es como tú lo pintas...