Has convertido el silencio en tu palabra.
Mientes con la mirada cuando dices que me quieres
y te empeñas en continuar por un camino desconocido.
Has convertido la soledad en tu estado natural.
Mientes cuando te sientas a mi lado en la misma mesa
y te empeñas en continuar siendo parte mía.
Has convertido tu sonrisa en ensordecedor ruido.
Mientes cuando compartes mis alegrías
y te empeñas en darte de lleno sin recordarnos.
Has convertido eso, y mucho más, en tu identidad.
Reconozco que ya no sé quién eres...
Quizá eras así y no mentías, pero ahora,
en el íntimo sentido de lo que fue tan nuestro
me encuentro perdida.
Un rincón para la palabra, el silencio, para todo aquello que nunca nos dijimos...
martes, 18 de septiembre de 2007
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Lo justo
Publicado por
Arioleta
Quisiera aprender a olvidar; dejar de acumular recuerdos de los que dañan el alma y el corazón, pero estoy hecha de poros que absorben lo bueno y lo malo por igual.
No importa cuando dañen tus palabras; si me mandas callar, huiré de nuevo al rincón donde suelo esconder mis tristezas, y ahogaré mis penas en llanto.
Y cuando eche de nuevo la llave a esta, mi caja de Pandora, volveré sobre mis pasos, a ser la que era antes.
Quisiera ser fría.
Tener piedra en lugar de corazón.
Quisiera aprender a olvidar.
No guardar más que lo justo para ir tirando...
No importa cuando dañen tus palabras; si me mandas callar, huiré de nuevo al rincón donde suelo esconder mis tristezas, y ahogaré mis penas en llanto.
Y cuando eche de nuevo la llave a esta, mi caja de Pandora, volveré sobre mis pasos, a ser la que era antes.
Quisiera ser fría.
Tener piedra en lugar de corazón.
Quisiera aprender a olvidar.
No guardar más que lo justo para ir tirando...
lunes, 3 de septiembre de 2007
Perdida
Publicado por
Arioleta
Anduve perdida en la obscuridad de la noche,
intentando seguir tus pasos,
pero se dispersaban en esa inmensa nada
en que se convirtió mi camino.
No encuentro palabras para describir
lo que tu ausencia supone en mi vida...
El camino tornó en colores
cuando supe dónde estabas y,
aunque lejos,
tan presente en mi alma,
te sé encontrada y bien hallada.
Llegado tu fin, supuso el silencio.
Tres vidas de duelo guardaré en tu recuerdo.
intentando seguir tus pasos,
pero se dispersaban en esa inmensa nada
en que se convirtió mi camino.
No encuentro palabras para describir
lo que tu ausencia supone en mi vida...
El camino tornó en colores
cuando supe dónde estabas y,
aunque lejos,
tan presente en mi alma,
te sé encontrada y bien hallada.
Llegado tu fin, supuso el silencio.
Tres vidas de duelo guardaré en tu recuerdo.
miércoles, 25 de julio de 2007
Despedidas
Publicado por
Arioleta
Como un rayo,atravesaste mi alma y la partiste en dos.
Ahora, camino despacio para no perder nada de mí,
consciente de que cualquier paso en falso
supondrá el olvido.
Me torné en azules,
frío cristal el que ahora envuelve mis días.
Torpe, trato de recordar sonrisas,
pero el hielo me impide moverme
sin saberme herida.
Ya no calienta suficiente tu cariño,
algo se ha perdido entre los dos.
Y es que hay despedidas
en las que no hace falta un adiós.
Piedra
Publicado por
Arioleta
Hace tiempo alguien me dijo que en lugar de latir fuerte un corazón en mi pecho, yacía una piedra inerte en su lugar...Ahora, ahora sí. Ahora quisiera ser piedra. Quisiera no sentir, no ser nada. Pasar desapercibida; no quiero ser piedra preciosa ni adorno de salón, sólo una piedra cualquiera.
Quiero sentir ese extraño placer del que provoca dolor sin conciencia, convertirme en arma arrojadiza, lanzarme a tus pies para que tropieces, ―no importa si lo haces siempre en mí―.
Dejar que me mezcan las suaves olas, o que el río me lleve donde a él le apetezca.
Quisiera engarzarme a otras piedras y formar caminos infinitos que te lleven donde quieras, pasar a formar parte de un todo sin ser nada más que una insignificante pieza del puzzle.
miércoles, 13 de junio de 2007
En la penumbra
Publicado por
Arioleta
¿Quién soy? ¿Dónde quedo?Quisiera permanecer en la penumbra, a la espera de tiempos mejores. Saber huir, poder huir en el momento oportuno y no mirar atrás, no esperar a nadie porque más allá sólo habrá sitio para mí...
Quisiera derrochar en olvidos las palabras que jamás nos dijimos, saber dónde dejaron de converger nuestros pasos convirtiendo así nuestra vida en laberinto. ¿Por qué apartamos la mirada de nuestro acuerdo? ¿Quién lo hizo? O si acaso lo hicimos ambos.
No pienses que estarás solo; yo siempre te estaré acechando...
lunes, 28 de mayo de 2007
Inspirando sonrisas
Publicado por
Arioleta
Ayer te vi aparecer por la esquina más cercana a nuestro punto de encuentro... y no sé porqué, por mucho tiempo que pase, nunca dejarás de inspirar estas sonrisas en mí, que despiertan lo primitivo de este amor tan vivo, la génesis de nuestra unión.Déjame que te abrace con todas mis fuerzas, como si fuera no el último, sino el primero de todos los que nos quedan...
Yo
Publicado por
Arioleta

Me veo, con mirada felina y bigotes negros...
Me veo con mirada perdida e indecisa, sin saber el camino a tomar en mi próxima partida.
Miro al frente, pero no sé qué hay más allá de tu mirada; intento acercarme cada vez más a ti, pero lo único que logro es chocarme con el objetivo de tu mirada, ¿acaso no soy tuya? ¿por qué no me dejas entrar en tu corazón?
Sigue rodeándome una tremenda obscuridad, y aún así, sola y asustada ante el futuro, he encontrado la luz que irradias, he seguido la senda de tus reflejos y he conseguido acercarme lo justo para entrar de nuevo en calor.
Gracias, porque me has cedido tu pecho para abrigarme y espalda para acurrucarme y descansar. Si me dejas, seré tu fiel compañera... No, no es cierto eso que dicen de nosotros, podemos ser independientes, sí, ¿pero no lo somos todos en algún momento? Yo no quiero depender de ti, quiero ser tu amiga, tu amante, tu guía, tu almohada... lo que se tercie.
Grrrr, ¡qué dulce eres!, estoy tan a gusto contigo, déjame que me acerque un poco más, quiero que me oigas ronronear...
miércoles, 23 de mayo de 2007
Tras la tormenta... más tormenta
Publicado por
Arioleta
Y volvió la lluvia, que fría, lo envolvió todo con manto de pena, empapando de nuevo lo que creía bien sentado en mi corazón...Me encuentro sola, andando sobre un camino sin rumbo ni destino. Indecisa de nuevo, buscando una seguridad fingida, una fuerza dormida que digan de mí lo que sería y no soy. Busco en mi interior y sólo encuentro silencio, lo único que me quedan son lágrimas por llorar.
Así que para mí, tras la tormenta sólo hay más tormenta...
Te vas...
Publicado por
Arioleta
Te vas y con tu marcha mi vida se sigue tornando en grises. Se va obscureciendo poco a poco sin remedio.
Con tu ausencia nacen silencios que no se rompen con nada, crecen mis miedos y la poca luz que aún queda en mi camino se vuelve negra llenando este vacío inmenso que me queda si te vas...
Me quedan aún palabras dulces de amistad, palabras que nunca te susurré al oído, que permanecerán atrapadas en el cajón de mis secretos, aguardando impacientes tu vuelta.
Si tú no vuelves, se entonarán tristes canciones de desamor, no quedarán más que inmensos infinitos de atardeceres de otoño, de lluvia y melancolía. El viento arrastrará el sonido de tu voz hasta perderse, y cerraré puertas y ventanas de este, mi pequeño corazón, para atrapar tu esencia.
Con tu ausencia nacen silencios que no se rompen con nada, crecen mis miedos y la poca luz que aún queda en mi camino se vuelve negra llenando este vacío inmenso que me queda si te vas...
Me quedan aún palabras dulces de amistad, palabras que nunca te susurré al oído, que permanecerán atrapadas en el cajón de mis secretos, aguardando impacientes tu vuelta.
Si tú no vuelves, se entonarán tristes canciones de desamor, no quedarán más que inmensos infinitos de atardeceres de otoño, de lluvia y melancolía. El viento arrastrará el sonido de tu voz hasta perderse, y cerraré puertas y ventanas de este, mi pequeño corazón, para atrapar tu esencia.
miércoles, 18 de abril de 2007
Morir en vida
Publicado por
Arioleta
Y tras tu marcha quedó el silencio.
Quedó la tortura, la amarga soledad de quien se sabe en vida muerto.
Y no tengo palabras para describir lo que siento,
ni lo que quiero ni lo que puedo
querer o no querer, poder o no poder...
¿A quién le importa si permanezco?
Sólo oigo una voz en mi cabeza
que tenaz me recuerda, una y otra vez,
que no estás, que no volverás...
¿Qué me queda con tu asencia?
Una casa pequeña, que vacía es eterna,
una mirada cansada que ya no dice nada,
ni siquiera la palabra marchita
ni la voz que la diga.
Esto es morir en vida.
Quedó la tortura, la amarga soledad de quien se sabe en vida muerto.
Y no tengo palabras para describir lo que siento,
ni lo que quiero ni lo que puedo
querer o no querer, poder o no poder...
¿A quién le importa si permanezco?
Sólo oigo una voz en mi cabeza
que tenaz me recuerda, una y otra vez,
que no estás, que no volverás...
¿Qué me queda con tu asencia?
Una casa pequeña, que vacía es eterna,
una mirada cansada que ya no dice nada,
ni siquiera la palabra marchita
ni la voz que la diga.
Esto es morir en vida.
Rima absurda
Publicado por
Arioleta
Me buscas, poeta, con tu silencio encantado
y el fresco olor a lluvia que quedó tras la tormenta.
Me buscas en cada palabra que escribo,
escondiendo la rima absurda
de mis miradas y tus recuerdos
intentado hacerlas una
para deleitar a quien nos busca
sin sabernos en vida, ni tan siquiera muertos.
y el fresco olor a lluvia que quedó tras la tormenta.
Me buscas en cada palabra que escribo,
escondiendo la rima absurda
de mis miradas y tus recuerdos
intentado hacerlas una
para deleitar a quien nos busca
sin sabernos en vida, ni tan siquiera muertos.
jueves, 5 de abril de 2007
Con tu mirada me basta
Publicado por
Arioleta
Caminando entre recuerdos encontré tus miradas... De entre todas las fotografías del viejo álbum, elegí la más hermosa y la saqué para colocarla en el único marco que con un dibujo decoraba mi salón. Al principio, sólo lo miraba al pasar por delante o cuando tocaba limpieza porque el polvo acumulado me impedía disfrutar de tu sonrisa.
Con el paso de los años, el tiempo y el cansancio hicieron mella en mi cuerpo. Ya no salía tanto, ni me entretenía con las amigas. La soledad se convirtió en mi compañera más fiel. Con tanto tiempo por delante y sin mucho que hacer, decidí retomar labores abandonadas. Saqué de nuevo el punto de cruz y aunque me costaba más fijar la vista poco importaba, no tenía prisa. El mejor sitio de luz que tenía mi pequeño piso estaba en el salón, pegado a la terraza. Todos los días, hora tras hora, entre enhebrar, coser, cortar y volver a enhebrar, miraba tu imagen, esa mirada que fue tan mía, esa sonrisa que despertaba otra en mí. Pensaba en ti, en tu recuerdo, en tu compañía que tanto añoraba.
Sin saber ponerle fecha, comencé a llevarme el marco con su correspondiente foto a la mesita cada noche antes de acostarme; y, a la mañana siguiente, la colocaba de nuevo en la estantería del salón.
Una tarde, entre agujas e hilos, me pinché en un dedo y empecé a maldecir.
—¿Te das cuenta para lo que quedan los viejos? ¡Para nada! Para morir desangrados por el pinchazo de un alfiler. Hubiera deseado que fuera rueca para dormir eternamente y que tú..., tú vinieras a por mí.
Me encontré abrazada a la foto, llorando, hablándote bajito de lo mucho que te amé. A partir de entonces me acompañabas a cualquier parte. Me las apañé para ponerle una cinta al marco y así llevarte colgado constantemente. Te hablaba y, a veces, creía que me respondías. Incluso, juraría que cambiaba la expresión de tu cara. ¡Qué tonta soledad, que me transformaba en loca solitaria!
Los vecinos empezaron a sospechar, según ellos, que algo no iba bien. Una voluntaria de Cruz Roja que solía venir una vez al mes a ver qué tal estaba, empezó a hacer sus visitas prácticamente diarias, tanto que una ocasión se me ocurrió no abrir la puerta y lió una buena llamando a ambulancias y bomberos temiéndose lo peor...
¿Por qué no pueden dejarnos solos? A mí con tu mirada me basta.
Con el paso de los años, el tiempo y el cansancio hicieron mella en mi cuerpo. Ya no salía tanto, ni me entretenía con las amigas. La soledad se convirtió en mi compañera más fiel. Con tanto tiempo por delante y sin mucho que hacer, decidí retomar labores abandonadas. Saqué de nuevo el punto de cruz y aunque me costaba más fijar la vista poco importaba, no tenía prisa. El mejor sitio de luz que tenía mi pequeño piso estaba en el salón, pegado a la terraza. Todos los días, hora tras hora, entre enhebrar, coser, cortar y volver a enhebrar, miraba tu imagen, esa mirada que fue tan mía, esa sonrisa que despertaba otra en mí. Pensaba en ti, en tu recuerdo, en tu compañía que tanto añoraba.
Sin saber ponerle fecha, comencé a llevarme el marco con su correspondiente foto a la mesita cada noche antes de acostarme; y, a la mañana siguiente, la colocaba de nuevo en la estantería del salón.
Una tarde, entre agujas e hilos, me pinché en un dedo y empecé a maldecir.
—¿Te das cuenta para lo que quedan los viejos? ¡Para nada! Para morir desangrados por el pinchazo de un alfiler. Hubiera deseado que fuera rueca para dormir eternamente y que tú..., tú vinieras a por mí.
Me encontré abrazada a la foto, llorando, hablándote bajito de lo mucho que te amé. A partir de entonces me acompañabas a cualquier parte. Me las apañé para ponerle una cinta al marco y así llevarte colgado constantemente. Te hablaba y, a veces, creía que me respondías. Incluso, juraría que cambiaba la expresión de tu cara. ¡Qué tonta soledad, que me transformaba en loca solitaria!
Los vecinos empezaron a sospechar, según ellos, que algo no iba bien. Una voluntaria de Cruz Roja que solía venir una vez al mes a ver qué tal estaba, empezó a hacer sus visitas prácticamente diarias, tanto que una ocasión se me ocurrió no abrir la puerta y lió una buena llamando a ambulancias y bomberos temiéndose lo peor...
¿Por qué no pueden dejarnos solos? A mí con tu mirada me basta.
jueves, 1 de marzo de 2007
Ana
Publicado por
Arioleta
Ana nació blanca y desde que llegó al
mundo enmudeció a unos, y a otros despertó sentimientos jamás
sentidos...
Ana creció feliz con sus hermanos,
entre juegos y alborozos. Descubrió los colores y empezó a
imaginarse vestida de arco iris.
Ana llegó a los quince radiante como
la primavera en flor, enamorando a todo el que se atrevía a
mirarla.
Ana, cuando más iluminaba, descubrió
el amor junto al que ahora es su marido. Los primeros años pintaba
caminos infinitos que recorrerían algún día, soñaba con viajes a
las nubes a su lado, todo era tan hermoso... Pero de pronto, sin
saber bien porqué, un buen día, empezó a tornarse en grises.
Ana dejó de pintar su vida de rosas y
verdes, perdía luz a cada paso y su sonrisa se apagó para siempre.
Ahora camina sola, con la mirada
perdida, sumida en el silencio y la oscuridad. Los únicos morados
que viste los lleva marcados en su piel; intenta ocultarlos a través
del brillo de sus ojos y la esperanza que aún guardan.
Trato de imaginarla en otra vida.
Quiero pensar que detrás de esa pequeña luz que aún guarda en su
mirada quedan mariposas de colores que en sueños la llevan hasta esa
felicidad tan esperada.
Me gustaría saber si después de todo
lo vivido sería capaz de recuperar todos los colores, si volvería a
brillar con luz propia.
sábado, 20 de enero de 2007
Volver...
Publicado por
Arioleta
Volver del silencio en el que he estado sumergida,
de entre las sombras entre las que decidí ocultarme.
Volver de la nada y del olvido, eterno silencio
del que soy eterno enemigo...
Decidí aparcar otra vez la sonrisa,
la que surge del cariño, la que vive
si tú vives conmigo.
Y ahora, que reclamo mi espacio
descubro que la espera mereció la pena:
sigues allí, nunca te fuiste.
Pensé que no te encontraría
y me doy cuenta
de que nunca estuve perdida.
de entre las sombras entre las que decidí ocultarme.
Volver de la nada y del olvido, eterno silencio
del que soy eterno enemigo...
Decidí aparcar otra vez la sonrisa,
la que surge del cariño, la que vive
si tú vives conmigo.
Y ahora, que reclamo mi espacio
descubro que la espera mereció la pena:
sigues allí, nunca te fuiste.
Pensé que no te encontraría
y me doy cuenta
de que nunca estuve perdida.
lunes, 18 de diciembre de 2006
Perfeccionando mi vuelo
Publicado por
Arioleta

Comenzó noviembre con una nueva oleada de extrañas aves en el cielo.
Los más ancianos del lugar comentaban en sus partidas y sus charlas lo raro de esta visita. Nadie conocía el origen de aquellos animales ni la razón por la que habían venido hasta nuestro pueblecito perdido en mitad de la Mancha. Hay quién aventuró que serían aves en migración, que quizá el cambio climático había hecho que cambiaran su rumbo hacia tierras más cálidas, aunque debo reconocer que no recuerdo un invierno más frío desde hacía mucho tiempo.
Llegó diciembre. Allí seguían. Entre vuelos, desde el cielo, nos observan a todos. Si tenías suerte y pasaban volando bajo casi daba la sensación de oírlas hablar, como si comentaran todo lo que desde lo alto veían. Algunos, -locos- según otros, juraban que las habían visto tomar nota. ¡Qué locura! Quizá eran seres de otro planeta, venidos desde muy lejos para tomarnos como rehenes y convertirnos en sus esclavos... -demasiado cine fantástico-.
Acabó el año y entre las fiestas de Carnaval y la Navidad, las aves se hicieron casi amigas del pueblo, porque pasaron a ser como un adorno más en el cielo. Y cuando cayeron las únicas nieves que han visto mis ojos, aquella aves levantaron el vuelo para no volver jamás.
Así entró el Año Nuevo, con un silencio generalizado y una extraña pena en las miradas de la gente. Nadie hablaba, nadie comentó.
Un día, justo el de Reyes, oí a un niño decir: "Mamá, ¿crees que los pájaros los trajo Papá Noël y que se los llevaron los Reyes? Nunca les dejamos nada y ellos nos dejan de todo... Igual es que les gustaron...". Creo que la madre ni lo oyó, estaba demasiado pendiente observando los escaparates, quizá pensando en las rebajas...
Creo que aquellas aves que vinieron sinuosas, que aprendieron de nosotros, se fueron cuando sabían todo lo que necesitaban, ni más ni menos. Supongo que continuarán su camino buscando nuevas fuentes de conocimiento que enriquezcan su vuelo. A veces me veo como ellas, buscando nuevas cosas que aprender e, incluso, aprendiendo de lo que encuentro a mi paso sin esperarlo. ¿Qué somos sino animales que perfeccionan su vuelo?
Bandadas al viento
Publicado por
Arioleta
Como bandadas, vinieron a anidar bajo este techo.
Los largos días a algunas vencieron
y optaron por tomar otro camino.
Otras, entre idas y venidas
con vuelos me decían
que vendidas a mi alma
jamás me dejarían.
Y es que esta casa mía,
que tanto les ha dado
les permite volar tranquilas,
y volver cada año a anidar a mi tejado.
Los largos días a algunas vencieron
y optaron por tomar otro camino.
Otras, entre idas y venidas
con vuelos me decían
que vendidas a mi alma
jamás me dejarían.
Y es que esta casa mía,
que tanto les ha dado
les permite volar tranquilas,
y volver cada año a anidar a mi tejado.
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Te miran
Publicado por
Arioleta

Volver del pasado desenterrando fantasmas, levantando heridas que creímos dormidas.
Sintiendo miedo...
Las palabras, vacías, se agolpan en boca y atroces, atentan contra mi vida rompiendo sin piedad las miradas malditas que me convierten en esa inmensa nada que...
Que camina,
que respira,
que vigila,
que te mira...
Te odié y te amé...
Publicado por
Arioleta
Pasaron los años y la distancia... y nuestra relación -si existió-, o lo que quedó de nuestra amistad, se quedó atrás, sentada a un lado del camino, justo donde ambos tomamos direcciones distintas.
Supongo que la vida ese eso: tomar decisiones, caminos que en nuestro caso, irremediablemente, nos vuelven a unir en algún punto.
No importa el tiempo que nuestros destinos vuelvan a compartir los pasos, ni siquiera si te odié o te amé, ya no importa...
Ahora, tal y como soy en este momento de mi vida, de lo que tengo, de lo que siento por quien ahora es mi guía y mi compañero. Ahora, que soy consciente de todo lo que me rodea, que dejé atrás los impulsos de la juventud, ahora... Sé todo lo que te quise y lo mucho que te odié y, a veces, me doy cuenta de que te sigo odiando, y al odiarte... sé que lo hago porque mi cobardía me impide odiarme a mí misma por no haber sabido quererte...
Sentimiento encontrados.
Quizás algo de desconcierto...
Mariposas que vuelven a revolverse en mi interior. Pero esta vez sé que no es por ti. Justo cuando nos despedimos, incluso, estoy segura que fue desde el primer momento en el que se encontraron nuestras miradas en la calle... Sé que te odié y te ame, que he dejado de odiarte y de amarte, hace ya tiempo de eso. Y ahora amo y amo y amo... y amo sin remedio alguno a quien ocupa mi corazón.
Necesitaba decirte adiós, dejar atrás el pasado. Al fin me he dado cuenta de que sigues ahí, quizá un poco alejado, pero justo a la distancia de la amistad.
Gracias.
Supongo que la vida ese eso: tomar decisiones, caminos que en nuestro caso, irremediablemente, nos vuelven a unir en algún punto.
No importa el tiempo que nuestros destinos vuelvan a compartir los pasos, ni siquiera si te odié o te amé, ya no importa...
Ahora, tal y como soy en este momento de mi vida, de lo que tengo, de lo que siento por quien ahora es mi guía y mi compañero. Ahora, que soy consciente de todo lo que me rodea, que dejé atrás los impulsos de la juventud, ahora... Sé todo lo que te quise y lo mucho que te odié y, a veces, me doy cuenta de que te sigo odiando, y al odiarte... sé que lo hago porque mi cobardía me impide odiarme a mí misma por no haber sabido quererte...
Sentimiento encontrados.
Quizás algo de desconcierto...
Mariposas que vuelven a revolverse en mi interior. Pero esta vez sé que no es por ti. Justo cuando nos despedimos, incluso, estoy segura que fue desde el primer momento en el que se encontraron nuestras miradas en la calle... Sé que te odié y te ame, que he dejado de odiarte y de amarte, hace ya tiempo de eso. Y ahora amo y amo y amo... y amo sin remedio alguno a quien ocupa mi corazón.
Necesitaba decirte adiós, dejar atrás el pasado. Al fin me he dado cuenta de que sigues ahí, quizá un poco alejado, pero justo a la distancia de la amistad.
Gracias.
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