A veces mis sueños van más allá...
Rompo las cadenas que me atan a esta realidad y mis deseos se hacen los dueños de mis pasos. La sensación es tan fuerte que hay ocasiones en las que no distingo sueño de realidad, en las que desearía no despertar y continuar bajo el embrujo de lo que esconde mi subconsciente.
No tiendo porqué mi cabeza se empeña en escapar; por más que intento convencerla de que esto funciona, de que he encontrado mi sitio... ella se empeña en mostrarme el mismo mundo pintado en otros colores, un destino diferente, en el que soy mejor, más fuerte, más capaz. Eso me lleva a plantearme si realmente soy quien soy o solo un reflejo.
¿Acaso me equivoqué? ¿Elegí el camino equivocado? Porque sólo puedo vivir esta realidad, porque ¿me conformo? No sé, no encuentro una explicación convincente, a la vez que escribo esto mi cabeza está en otra parte...
Necesito una señal clara de que no me equivoco, de que los sueños solo son eso, humo, y de que mi vida es la ¿adecuada?
Un rincón para la palabra, el silencio, para todo aquello que nunca nos dijimos...
viernes, 18 de abril de 2008
miércoles, 16 de abril de 2008
Solo no soy
Publicado por
Arioleta
Solo soy sombra de lo que fui, de lo que nunca seré.
Solo soy palabras vacías que no dicen nada.
Solo soy besos sin amor, caricias sin calor.
Solo soy miradas perdidas que se pierden en la distancia.
Solo soy negro, negrura inmensa como la nada.
Solo soy silencio, el que aguarda tus palabras.
Solo soy una silla ocupada, un espacio mal usado.
Solo soy lágrimas que brotan sin explicación.
Solo soy puertas cerradas y ventanas sin cristal.
Solo soy locura, tontunas y otras cosas sin sentido.
Río, claro que río, porque sé cómo hacerlo.
Y puedo tocarte y cogerte la mano como antes...
Beso, claro que beso, moriría si no pudiera tenerte.
Y puedo acariciarte recorriendo todo tu cuerpo.
Pero al final, no soy nada. Me siento como el viento, inquieto, que va y viene, que enreda tu pelo, que cierra puertas de golpe, que atrapa pensamientos en la corriente, pero al final se va y abandona todo lo que tocó.
Si muriera, ¿quién me recordaría? Alguien volvería a ocupar mi silla, cambiaría el montón de tonterías que tengo en la mesa por orden y concierto. Alguien habrá que hable, de cosas con sentido, que te ame hasta la saciedad, que te bese, te acaricie y te mire como a nadie. Será colores y habrá vida a cada paso, todos la querrán y la admirarán, habrá sonrisas y puertas abiertas cada vez que llegue a algún lugar...
Entonces, ¿dónde quedaré yo? Una lápida grabada con mi nombre, cerca de la de mi abuela, sólo pido eso.
Solo soy palabras vacías que no dicen nada.
Solo soy besos sin amor, caricias sin calor.
Solo soy miradas perdidas que se pierden en la distancia.
Solo soy negro, negrura inmensa como la nada.
Solo soy silencio, el que aguarda tus palabras.
Solo soy una silla ocupada, un espacio mal usado.
Solo soy lágrimas que brotan sin explicación.
Solo soy puertas cerradas y ventanas sin cristal.
Solo soy locura, tontunas y otras cosas sin sentido.
Río, claro que río, porque sé cómo hacerlo.
Y puedo tocarte y cogerte la mano como antes...
Beso, claro que beso, moriría si no pudiera tenerte.
Y puedo acariciarte recorriendo todo tu cuerpo.
Pero al final, no soy nada. Me siento como el viento, inquieto, que va y viene, que enreda tu pelo, que cierra puertas de golpe, que atrapa pensamientos en la corriente, pero al final se va y abandona todo lo que tocó.
Si muriera, ¿quién me recordaría? Alguien volvería a ocupar mi silla, cambiaría el montón de tonterías que tengo en la mesa por orden y concierto. Alguien habrá que hable, de cosas con sentido, que te ame hasta la saciedad, que te bese, te acaricie y te mire como a nadie. Será colores y habrá vida a cada paso, todos la querrán y la admirarán, habrá sonrisas y puertas abiertas cada vez que llegue a algún lugar...
Entonces, ¿dónde quedaré yo? Una lápida grabada con mi nombre, cerca de la de mi abuela, sólo pido eso.
miércoles, 9 de abril de 2008
Camino de esperanza
Publicado por
Arioleta
Últimamente navego entre aguas más calmas, más limpias, casi cristalinas.
Parece que la tormenta se ha dado un respiro y ahora sólo corre una leve brisa por mi ventana.
Por el momento he aparcado la idea del suicidio, ya no me parece viable y tampoco una salida a este temor que me sigue acechando aún en la distancia.
Dejadme disfrutar del poco sol que ahora trata de abrirse paso entre la nubes, sentir su calor en mi cara, en mi cuerpo, sentir que estoy viva de nuevo, que mis pasos parecen querer llevarme a buen puerto.
Hoy me siento distinta.
Hoy mi día me ha ofrecido algunos colores que han abierto un camino de esperanza...
Parece que la tormenta se ha dado un respiro y ahora sólo corre una leve brisa por mi ventana.
Por el momento he aparcado la idea del suicidio, ya no me parece viable y tampoco una salida a este temor que me sigue acechando aún en la distancia.
Dejadme disfrutar del poco sol que ahora trata de abrirse paso entre la nubes, sentir su calor en mi cara, en mi cuerpo, sentir que estoy viva de nuevo, que mis pasos parecen querer llevarme a buen puerto.
Hoy me siento distinta.
Hoy mi día me ha ofrecido algunos colores que han abierto un camino de esperanza...
martes, 1 de abril de 2008
Miedo
Publicado por
Arioleta
El miedo es parte de todo lo que hacemos; la duda, inevitable; y, la conciencia, esa que algunos ni conocen, martillea mi cabeza si hago una cosa cuando pensé otra distinta.
No importa hacia donde mire, nunca veo luz. No importa hacia donde dirija mis pasos, siempre acaban en el mismo sitio, en un espacio pequeño, sin luz, frío y lúgubre, con una única silla en el centro del habitáculo que no permite descansar aunque quisiera.
A veces tengo la sensación de que alguien me sigue, de que hay alguien más en este inmenso espacio vacío porque oigo sus voces, sus susurros; no soy capaz de adivinar lo que dicen, pero están ahí, casi puedo olerlos, incluso, creo que he llegado a rozarlos. No sé quienes son, no dan la cara. Tampoco sé si quiero conocerlos. Prefiero el silencio, prefiero estar sola. Tengo miedo a saber qué ocurrirá mañana, no quiero que llegue mañana.
Diario de mi suicidio 5. La verdad
Publicado por
Arioleta
¿De veras pensabas que podría responder con la verdad a tu pregunta? ¿Que te daría un sí, así, sin más?En la primera página de este absurdo diario pedí que nadie me preguntara, que no se preocuparan por mí, ¿para qué? ¿Cambiaría en algo tu vida que yo aclarara mis ideas?
Te agradezco la preocupación.
Aún no tengo muy claro, -la verdad-, si solo soy un personaje de ficción, yo misma disfrazada con la piel de un suicida que busca el amparo de otros o si es cierto todo esto que escribo, porque hay mucho de verdad en lo que cuento, en lo que digo que siento. Intento disfrazarlo de ficción, adornarlo con otros nombres y otros sitios, pero en mi imaginación soy yo la que está escribiendo, la que sufre, la que llora, ¿sólo en mi imaginación?
Cómo es posible llevar un día a día sin saber quién eres en realidad, ¿acaso tú lo sabes? ¿Crees conocerme lo suficiente para volver a afirmar con firmeza "te veo bien"?
domingo, 30 de marzo de 2008
La carta
Publicado por
Arioleta
Querida mamita,
No sé qué pasa, no soy capaz de hilar más de tres frases seguidas. Y es que ni aún estando a tu lado me atrevo a contarte cómo me siento. No es miedo, es sólo lástima; lástima por mí misma.
No sé decirte cuándo empezó y mucho menos si acabará alguna vez. Recuerdo que ya te conté alguna vez que desde que murió la abuela no soy capaz de sacar de mi cabeza el rencor que siento hacia mí misma por no haber sido capaz de pasar más tiempo a su lado, sentía tanto miedo al verla consumirse que preferí huir, y eso jamás podré perdonármelo. Creo que fue a partir de entonces cuando comencé a sentir un temor cada vez más negro a perderte. Un temor que últimamente creo que ha empezado a tomar forma, casi puedo sentirlo correr por mis venas a sus anchas, se encuentra como en su casa, se adaptado a mis medidas y ahora no quiere irse.
Ese miedo, ese temor que crece poco a poco ha destintado mi iris y ahora todo se ha tornado en grises, incluso he dejado de percibir olores y todo lo que me rodea tiene un aroma rancio que me cala hasta los huesos.
Tengo miedo, tanto miedo, a no saber qué es esto, miedo a no saber combatirlo.
De un tiempo a esta parte pensé que la mejor forma de recuperar los colores era reconquistando el mundo, así que decidí hacer de todo, ayudar a quien pudiera, colaborar en mil sitios, y seguir trabajando; pero no ha resultado la medicina correcta y lo peor es que ahora siento que tengo doble ración de todo: grises, olor a rancio y esta soledad que se ha empeñado en echar a mi sombra y ocupar su lugar.
No quiero preocuparte. Ni siquiera quiero que leas esto, pero necesitaba escribirte...
Con todo el cariño del mundo, tu hija que te quiere.
Ariola
No sé qué pasa, no soy capaz de hilar más de tres frases seguidas. Y es que ni aún estando a tu lado me atrevo a contarte cómo me siento. No es miedo, es sólo lástima; lástima por mí misma.
No sé decirte cuándo empezó y mucho menos si acabará alguna vez. Recuerdo que ya te conté alguna vez que desde que murió la abuela no soy capaz de sacar de mi cabeza el rencor que siento hacia mí misma por no haber sido capaz de pasar más tiempo a su lado, sentía tanto miedo al verla consumirse que preferí huir, y eso jamás podré perdonármelo. Creo que fue a partir de entonces cuando comencé a sentir un temor cada vez más negro a perderte. Un temor que últimamente creo que ha empezado a tomar forma, casi puedo sentirlo correr por mis venas a sus anchas, se encuentra como en su casa, se adaptado a mis medidas y ahora no quiere irse.
Ese miedo, ese temor que crece poco a poco ha destintado mi iris y ahora todo se ha tornado en grises, incluso he dejado de percibir olores y todo lo que me rodea tiene un aroma rancio que me cala hasta los huesos.
Tengo miedo, tanto miedo, a no saber qué es esto, miedo a no saber combatirlo.
De un tiempo a esta parte pensé que la mejor forma de recuperar los colores era reconquistando el mundo, así que decidí hacer de todo, ayudar a quien pudiera, colaborar en mil sitios, y seguir trabajando; pero no ha resultado la medicina correcta y lo peor es que ahora siento que tengo doble ración de todo: grises, olor a rancio y esta soledad que se ha empeñado en echar a mi sombra y ocupar su lugar.
No quiero preocuparte. Ni siquiera quiero que leas esto, pero necesitaba escribirte...
Con todo el cariño del mundo, tu hija que te quiere.
Ariola
Diario de mi suicidio 4. Extraños.
Publicado por
Arioleta
Son solo palabras. Palabras que disfrazan intenciones. Miedos que no saben dar la cara, pero se empeñan en quedarse muy dentro. Instintos dormidos. Concesiones desconocidas.
Me encuentro perdida, y por más que me empeño en fijar un rumbo no sé por dónde empezar.
Os parecerá mentira, pero lo que más me ha sorprendido de estos días de atrás en los que inicié este absurdo diario de mi suicidio es que nadie de mi entorno se ha dado cuenta de nada. He invitado a algunos a visitar mi blog, pero nadie tiene tiempo para escucharme y menos para leerme.
Mi madre sí ha notado algo. A través del teléfono, en la última conversación que mantuvimos, algo debió de olerse porque le confesó a mi hermana que estaba preocupada, me notó triste. Es cierto. Suelo ser risueña, buscarle lo mejor a todo, sacar la parte cómica de cada situación, pero últimamente no soy capaz, es que todo se ha tornado gris y ha perdido el olor y no sé cómo arreglar esa situación...
Esta pena tan honda que tengo aún no ha dado la cara, aún no se ha manifestado físicamente, al menos, de cara a los demás, porque esos ratos en los que lo único que hago es llorar y llorar los dejo para la intimidad.
Soy una mierda, una cobarde que no merece vuestros ánimos. No soy capaz de decir a los que más quiero lo mal que me encuentro, que algo va mal y que creo que esto que aún no tiene nombre empieza a empeorar.
Los únicos que habéis dejado vuestro olor, vuestra esencia sois vosotros, los extraños, los desconocidos que habitáis es mi misma esfera, que entendéis el dolor que se derrama entre líneas (Mil gracias).
¿Qué es lo que hago mal? Necesito que alguien me diga en qué fallo, en qué me equivoco. Necesito... ¿ayuda? Y sobre todo, valor para pedirla.
Me encuentro perdida, y por más que me empeño en fijar un rumbo no sé por dónde empezar.
Os parecerá mentira, pero lo que más me ha sorprendido de estos días de atrás en los que inicié este absurdo diario de mi suicidio es que nadie de mi entorno se ha dado cuenta de nada. He invitado a algunos a visitar mi blog, pero nadie tiene tiempo para escucharme y menos para leerme.
Mi madre sí ha notado algo. A través del teléfono, en la última conversación que mantuvimos, algo debió de olerse porque le confesó a mi hermana que estaba preocupada, me notó triste. Es cierto. Suelo ser risueña, buscarle lo mejor a todo, sacar la parte cómica de cada situación, pero últimamente no soy capaz, es que todo se ha tornado gris y ha perdido el olor y no sé cómo arreglar esa situación...
Esta pena tan honda que tengo aún no ha dado la cara, aún no se ha manifestado físicamente, al menos, de cara a los demás, porque esos ratos en los que lo único que hago es llorar y llorar los dejo para la intimidad.
Soy una mierda, una cobarde que no merece vuestros ánimos. No soy capaz de decir a los que más quiero lo mal que me encuentro, que algo va mal y que creo que esto que aún no tiene nombre empieza a empeorar.
Los únicos que habéis dejado vuestro olor, vuestra esencia sois vosotros, los extraños, los desconocidos que habitáis es mi misma esfera, que entendéis el dolor que se derrama entre líneas (Mil gracias).
¿Qué es lo que hago mal? Necesito que alguien me diga en qué fallo, en qué me equivoco. Necesito... ¿ayuda? Y sobre todo, valor para pedirla.
Diario de mi suicidio 3. El momento.
Publicado por
Arioleta
Hoy, hoy podía haber sido el día en que acabara con mi vida. Todo habría sucedido tan rápido, sin pensamientos de por medio y, lo mejor de todo, es que yo no habría tenido nada que ver.Es extraño.... Ahora, frente a mi ordenador, mientras el aire frío entra por la ventana con la suficiente fuerza para desordenarme el flequillo, me aparto el pelo y vuelvo al teclado para plasmar en palabras el NO fin de mi vida.
Eran las nueve y cuarto de la mañana y salía de la estación corriendo, como alma que lleva el diablo. Las calles estaban vacías y he aprovechado para caminar por donde mis pasos decidían pisar, no había nadie que dijera nada, ni bueno ni malo. Por un momento, me he visto como en un sueño, en mi propio mundo inventado de soledad y silencio. Corría como una exhalación deseando descubrir que cada metro a recorrer hasta mi casa era sólo mío, que ningún alma más vaga en este mundo gris.
Y en esa abstracción absurda de mis pensamientos no he sido capaz de verlo venir, ¿o quizá sí? Pasaba por el primer paso de cebra que hay nada más cruzar la ronda, he mirado a ambos lados de la calle, juraría que lo he hecho... Y en mitad de ese espacio, un coche ha aparecido de la nada frenando justo delante de mí. Me he quedado quieta, inmóvil, no he reaccionado, tampoco sé si quería hacerlo. El conductor ha sacado la cabeza por la ventanilla y se ha puesto a decirme de todo.
¡No estoy sola! No, no lo estoy. Pero odio esta compañía, prefería mi sueño a esta realidad que castiga a los ciegos de corazón, que me castiga aún en el caso de que el coche hubiera acabado con mi vida.
He seguido caminando, y no he parado de llorar hasta que he llegado a casa. Y es que no tengo tan claro que deseara morir en ese instante, ni si quiera en este, no sé cuándo pero ha de llegar el momento.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Diario de mi suicidio 2. Algo no va bien.
Publicado por
Arioleta
No merezco nada. No quiero cumplidos. No quiero oír voces que me adulen si no me conocen....Tampoco quiero que mis amigos se alerten, esto es inevitable. Estaría bien pensar que lo mío es como una enfermedad terminal, que estoy condenada sin remedio y que tampoco quiero que nadie lo busque porque, hoy por hoy, no lo quiero.
Algo no va bien desde hace tiempo e hice mal en callarme; ahora es difícil corregir ciertos errores porque hay heridas que no cierran y las lágrimas vertidas, queden donde queden, ya no hay forma de borrarlas.
Aún no tengo claro si estos post son una llamada de auxilio porque no sé si lo quiero. Tienen, como siempre, algo de verdad y algo de poético, pero es que me cuesta un mundo escribir todo esto sin que se me llene la cara de un río de agua salada.
No creo en el suicidio prematuro, debe ser algo muy bien pensado y por ahora no tengo tiempo, tendré que dejarlo para después de los exámenes. Igual para entonces ya he recuperado mi identidad.
Por favor, si me lees y después me reconoces por la calle, solo mírame a los ojos, no digas nada, no quiero que sientas lástima por mí, no quiero que te preocupes, no me preguntes, ¿por qué habrías de hacerlo? ¿quién soy yo para ocupar parte de tus pensamientos?
Estoy sola y algo va mal.
Por ahora no veo la salida. Es extraño caminar sin rumbo. Mis oídos han dejado de funcionar, así que de nada servirá que gritéis mi nombre porque apenas lo recuerdo y mucho menos cómo suena. Pierdo mi identidad y con eso, lo pierdo todo.
Algo no va bien, pero no me digas nada. Cuando necesite ayuda, la pediré. Por ahora pérmiteme el lujo de consolarme con el silencio de la noche, con las sombras de la nada, con la aspereza de esta soledad que me convierte en una estatua...
Diario de mi suicidio 1. Estoy sola.
Publicado por
Arioleta
Cada vez lo tengo más claro: no estoy bien, algo me pasa.Antes pensaba que era esta vena de artista que tengo, la sangre poeta que corre por mis venas la que dictaba todo lo que escribo, todo lo que siento.
Pero sé que no. De un tiempo a esta parte, vengo viendo claros signos de que algo falla en mi persona, de que no soy normal, de que mi mundo no es como el del resto de los mortales, de que percibo cosas que otros no...
No son voces, en mi mundo sólo estoy yo, si no de qué le iba a dar tanta importancia a la soledad en todo lo que escribo...
Sé que estoy enferma porque mi mente inquieta no descansa, no para, no piensa, sólo actúa.
Llevo una temporada en la que todo se magnifica de forma exponencial, no controlo ni mis manos ni mi boca; ante una situación de estrés creo que voy a estallar, que mi cuerpo entero se acelera y necesito gritar porque la rabia prisionera se empeña en salir como sea y parece no importarle que en el camino yo resulte herida.
¿No lo ves? ¿No te has dado cuenta? Hablo de mí, de mis sentimientos, en tercera persona. ¡Dios, tengo tanto miedo!
A veces pienso que sólo estoy dictando, que debería escribir todo esto que me recorre por dentro, que una voz en off dicta lo que pienso, y aún así insiste en que estoy sola; pero es estraño porque esa voz es la mía, sigo siendo yo, sigo estando sola. Lo peor es que me lo estoy creyendo...
Tengo miedo. Es un miedo irrefrenable que crece día a día, que cambia, que muta, que toma formas distintas a cada momento. Es un miedo infundado por cosas muy nimias. Un miedo que se está apoderando de cada uno de mis movimientos y que me paraliza poco a poco.
Tengo miedo a que ahora sólo actúo y no pienso, porque me creo -aunque me parece increíble- capaz de todo, hasta de acabar con mi sufrimiento.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Atardecer
Publicado por
Arioleta

Mira por la ventana, aún es de día.
Mientras no llegue la noche, el reloj en su incesante tic-tac nos recordará que es imparable, que sólo avanzamos, que los recuerdos no hacen retroceder en el tiempo, sólo son un empeño insulso, innecesario, en martillear nuestro corazón con lo que ya no tiene remedio.
Seguir adelante es nuestro único camino, aprovechar la vida mientras siga habiendo luz.
Lápida de fría piedra
Publicado por
Arioleta
Decidí dejar de respirar, aguardar con calma el fin, contando los latidos que, cada vez más lentos, se empeñaban en empujar al corazón.Esperaba con impaciencia el momento en que viniera el de negro con la lista de mis pecados a ajustar cuentas; deseaba con toda mi alma que se encendiera a lo lejos la luz que iluminara mi camino al cielo, reencontrarme con los míos... Pero nada de eso sucedió, en su lugar, las voces fueron perdiendo fuerza, dejé de oír mi respiración, y en vez de luz, una inmensa negrura llenó mis ojos sin reparo alguno.
Sentí morir, sentí que todo se acababa y que al final no había nada. Mi corazón, en un último esfuerzo se encogió de pena al darme cuenta de que no hay más allá, de que después de la muerte solo hay muerte, y el recuerdo...
Mi cabeza se concentró en esa idea. ¿Quién me recordaría cuando ya no estuviera?
Qué trabajo tan tonto... toda la vida esforzándome por ganar un peldaño hacia lo más alto, cuánto tiempo perdido en rezos y plegarias, pudiendo haberlo invertido en buscar la felicidad. Cuánto me he conformado, cuánto me he castigado... Y al final, no hay nada, solo silencio y una lápida de fría piedra que con el tiempo perderá las letras.
Ya no hay marchar atrás. Se acabó mi vida.
jueves, 7 de febrero de 2008
Somos
Publicado por
Arioleta
Sonidos sordos para palabras huecas.
Miradas vacías para bolsillos rotos.
Somos un cúmulo de buenas intenciones
guardadas en el último rincón del alma.
Besos de amante para bocas ajenas.
Dulces caricias en manos marchitas.
Somos silencios que gritan a voces
que de poder, escaparían.
Pasos seguros en el camino erróneo.
Destinos inciertos que desbordan ríos.
Somos de lo que quisiéramos la mitad
y de lo que odiamos el doble.
Canciones con letras sin sentido.
Sentimientos plasmados en papel baldío.
Somos corazones yermos en tierra fértil
que se niega a darnos buenos hijos.
Vientos furiosos que desordenan el pelo.
Lluvia que empapa de pena el corazón.
Somos de los cuatro puntos cardinales,
el centro de nada, el extremo de todo.
Miradas vacías para bolsillos rotos.
Somos un cúmulo de buenas intenciones
guardadas en el último rincón del alma.
Besos de amante para bocas ajenas.
Dulces caricias en manos marchitas.
Somos silencios que gritan a voces
que de poder, escaparían.
Pasos seguros en el camino erróneo.
Destinos inciertos que desbordan ríos.
Somos de lo que quisiéramos la mitad
y de lo que odiamos el doble.
Canciones con letras sin sentido.
Sentimientos plasmados en papel baldío.
Somos corazones yermos en tierra fértil
que se niega a darnos buenos hijos.
Vientos furiosos que desordenan el pelo.
Lluvia que empapa de pena el corazón.
Somos de los cuatro puntos cardinales,
el centro de nada, el extremo de todo.
El sabor de las palabras
Publicado por
Arioleta
Perdieron el sabor las palabrasy aquello de lo que tanto hablabas
quedó en el olvido.
¿Qué fue de los días
en los que planeamos escapadas al Paraíso?
¿Dónde se han quedado las ganas,
el ímpetu y el deseo?
Hoy por hoy ya no somos
ni sombra de lo que fuimos
y el amor que nos unió
se ha convertido en ramo marchito
de buenas intenciones
y hermosos versos de amor.
Palabras, solo palabras,
insípida expresión de lo que ya no sentimos.
Palabras, solo palabras,
ni olor ni color ni sentido,
solo tinta impresa en el papel,
sólo sonidos sordos,
la mínima expresión de lo que somos.
domingo, 13 de enero de 2008
Publicado por
Arioleta
A pesar de la tristeza
Publicado por
Arioleta
Permanece, vive en mí. La tristeza parece haberse quedado definitivamente a mi lado, más aún desde que te fuiste. Hay momentos en los que me pregunto porqué sigo aquí, esperándote si sé que en el fondo nunca volverás...Mi rutina diaria enloquece lo poco que queda de mi cordura, la engaña para llevársela a lo obscuro, para convencerla de que no hay nada fuera, nada distinto en este mundo que sólo mastica grises, que sólo deja hueco a los vencedores y olvida a los vencidos.
Me arrancaste el corazón del pecho con tu último adiós y con paciencia fui recogiendo cada trocito, reconstruyéndolo y lo guardé en el cajón de mis recuerdos, porque... soy tan tonta que si volvieras volvería a entregártelo sin condiciones, te lo daría todo, inventaría palabras nuevas para decirte cuánto te amé y te sigo amando, a pesar de los silencios, a pesar de esta soledad, a pesar de la tristeza.
viernes, 4 de enero de 2008
Sin vida
Publicado por
Arioleta
Para estar así no vuelvas, no quiero tenerte más a mi lado.
No soporto tus ausencias, tus silencios, tus pausas.
No aguanto tu vagancia, tu desidia, tu abandono.
Ya no espero nada tuyo, ni miradas ni palabras dulces,
sólo esta insoportable espera que está acabando con mi respiración,
que me deja sin aire, sin vida.
No soporto tus ausencias, tus silencios, tus pausas.
No aguanto tu vagancia, tu desidia, tu abandono.
Ya no espero nada tuyo, ni miradas ni palabras dulces,
sólo esta insoportable espera que está acabando con mi respiración,
que me deja sin aire, sin vida.
miércoles, 2 de enero de 2008
La tristeza
Publicado por
Arioleta
Me acecha la tristeza, no deja sitio a ningún otro sentimiento que quiera aflorar, de hecho hace ya mucho que no sé sentir otra cosa que no sea frío en el alma y silencio en el corazón, porque eso es para mí la tristeza, frío y silencio...Incluso diría que con el único que entabla amistad es con ese demonio con el que convivo ya algunos años, el dolor que me atormenta demasiado a menudo, ese que escupe agujas desde dentro de mi cabeza y que las hace estrellarse sin salir nunca.
Mis pensamientos temen levantar la voz, creo que la confianza prefirió dormir hasta mi último estertor.
No pienso nada, sólo escucho soplar el viento frío que se acerca dejando caer con una inventada tibieza la manta de frío y silencio que una vez más tapará mi cama, abrigará mi vida...
martes, 18 de diciembre de 2007
Cuento de Navidad
Publicado por
Arioleta
Llega el frío, otro invierno que invita a quedarse en casa y ver los días pasar.
El silencio, el vacío de los pasillos y esta obscuridad en la que está sumida mi casa desde que te fuiste, se empeñan en recordarme lo sola que estoy. Ya ni siquiera acompaña el susurro del viento, ni el rechinar de la vieja puerta del salón...
Me angustia pensar que podría morir y nadie se enteraría.
Mi corazón se encoge de pena cada vez que hago recuento de aquellos a los que echar mano en los malos momentos... Nadie, no hay nadie en mi vida; contigo se acabó todo lo hermoso, todo lo bueno, todo lo que me importaba.
Mañana es Nochebuena. Las calles llevan desde primeros de mes engaladas con adornos y incómodas luces que no me dejan dormir. Este derroche de todo, ¿por qué se empeña en mundo entero en cambiar la cara? ¿por qué me sonríe mi vecina y me desea felices fiestas cuando el resto del año no es capaz de mirarme a los ojos?... Esta hipocresía lo único que hace es agriarme más las fiestas.
Estoy sola y no le importa a nadie.
Creo que bajaré a comprar una pizza para la cena de mañana, y por cumplir con la tradición, algún polvorón.
El silencio, el vacío de los pasillos y esta obscuridad en la que está sumida mi casa desde que te fuiste, se empeñan en recordarme lo sola que estoy. Ya ni siquiera acompaña el susurro del viento, ni el rechinar de la vieja puerta del salón...
Me angustia pensar que podría morir y nadie se enteraría.
Mi corazón se encoge de pena cada vez que hago recuento de aquellos a los que echar mano en los malos momentos... Nadie, no hay nadie en mi vida; contigo se acabó todo lo hermoso, todo lo bueno, todo lo que me importaba.
Mañana es Nochebuena. Las calles llevan desde primeros de mes engaladas con adornos y incómodas luces que no me dejan dormir. Este derroche de todo, ¿por qué se empeña en mundo entero en cambiar la cara? ¿por qué me sonríe mi vecina y me desea felices fiestas cuando el resto del año no es capaz de mirarme a los ojos?... Esta hipocresía lo único que hace es agriarme más las fiestas.
Estoy sola y no le importa a nadie.
Creo que bajaré a comprar una pizza para la cena de mañana, y por cumplir con la tradición, algún polvorón.
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