miércoles, 21 de noviembre de 2007

Tu corazón es mío

Encontré la puerta abierta y decidí entrar. Pregunté un par de veces si había alguien en casa, pero no obtuve respuesta.
Anduve unos minutos a lo largo de las habitaciones de la casa y no vi a nadie. En el último pasillo, al fondo, vi una luz que, tintineante, dotaba al salón de un calor extraño, casi familiar. Empujé lentamente la puerta.
Fue entonces cuando oí tu voz diciéndome con dulcemente: "Te esperaba".
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