lunes 9 de noviembre de 2009

Soy y no soy

Crece la duda, a la vez la seguridad, andan ahí a medias debatiéndose las fuerzas por ocupar firme mi cabeza.

El color de la tristeza

Hoy salí a entregar a otras manos un pequeño futuro
que bajo mi techo sería muerte segura.
Guardé mi tesoro en el más cómodo asiento
y pegado a mi cuerpo me acompañó durante el camino
con miradas tiernas, las más dulces que recuerdo,
quizá tristes sabiendo de su destino incierto...
Durante todo el trayecto hacia sus nuevos vecinos
observé que la gente me miraba raro,
fijaban su mirada en mi pecho,
algunos con horror preferían evitarme
y otros simplemente lloraban,
y es que llevaba en el corazón sangrando
una llaga que no cura, una separación injusta,
un adiós no deseado, y por cada despedida que debo
sangra más mi memoria, el dolor que no cesa,
hasta las lágrimas son sangre cuando la herida no cierra.

viernes 23 de octubre de 2009

Esperando

Se agota el tiempo cada día que muero porque no muero.
Se acaba la esperanza porque no hay horizonte en mi cielo.
Se cansa la tristeza de llorar mis penas en silencio.
Y aquí sigo, esperando algo que nunca llega, algo que no conozco.

jueves 15 de octubre de 2009

Necesito

Soy del silencio de tus palabras aquellas que emanan tristeza,
de la oscuridad de tu mirada la luz del cielo infino,
del sonido de tu risa, la caricia más suave.
Soy de lo que me queda de ti, la mitad de la nada,
del que quiso y no quiere, el verso olvidado,
de la mentira, la verdad a medias.
Soy porque de alguna forma existo aunque solo sea en el recuerdo
de cartas rotas,
de hojas secas,
de mares profundos,
de tormentas obscuras,
de lágrimas que brotan en las despedidas.
Y sigo aquí, esperando, sola, que el sueño venza al fin,
que llegue la noche sin tregua,
que duerman las estrellas,
que los gatos se adueñen de las calles.
Necesito esperarte para saber de mí.

martes 15 de septiembre de 2009

Desconocida

No sé quién soy. Me equivoco constantemente de camino, siempre tomo la decisión errónea. No entiendo cómo puedo hacerlo todo del revés... Estoy cansada de intentar ser mejor, de esforzarme, pero de un tiempo a esta parte todo es gris oscuro, casi negro.
Ya no me reconozco frente al espejo, mi desesperación se refleja hasta en mi piel, sin luz, sin vida.
Estoy cansada de gritar, de pedir ayuda y pasar desapercibida entre el montón de gente que me rodea, soy estraña entre los míos, soy una completa desconocida para mí misma.
Hay que me dice que me tome un descanso... ¿de qué? ¿de mi trabajo? ¿de mis tareas? ¿de mi casa? ¿de mi vida? No puedo huir y es lo único en lo que pienso. No puedo dejar nada porque todos esperan demasiado de mí: esperan logros, atenciones, sonrisas... Y no puedo, no tengo ganas ni fuerza para continuar con esta farsa.
A veces quisiera ser lo suficientemente egoísta para dejarme morir, acostarme una noche y no despertar al día siguiente sin importarme nada ni nadie, pero sigo siendo una cobarde aún sabiéndome prescindible.
Ya no es silencio, ya no es oscuridad; ahora es la tristeza quien me toma y me transforma haciendo mis ganas de morir más fuertes que las de seguir adelante.

lunes 14 de septiembre de 2009

De tu mirada


De tu mirada de luz solo me queda el recuerdo. El cariño tan inmenso que te profesé porque eras mío, mi primer, mi único mío...

Invisible

Me siento invisible. Las miradas me atraviesan y dolida de olvidos sigo mi camino como alma en pena, vagando sola, más sola que antes.
Arrojarme al vacío sería una solución como otra cualquiera, nadie notaría mi ausencia; nadie nota mi dolor, nadie sabe siquiera que sufro y sigo aquí, pidiendo a gritos de sonidos sordos que necesito ayuda y nadie oye mi voz.
Me agota este desánimo, puede más que yo. Me cuesta un imperio cada paso que doy, levantarme cada día sin esperanza de ver más luz que la del recuerdo.
¡Y qué más daría si me fuera de una vez por todas! Pero soy una cobarde, no tengo el valor suficiente, solo una ausencia terrible de ganas de continuar hacia delante.

jueves 3 de septiembre de 2009

Lo dejaré todo

¿Cómo se puede escapar de la tristeza cuando está tan bien amarrada a nuestros sentimientos?
¿Cómo se puede levantar la mirada más allá del suelo?
¿Cómo se puede olvidar lo que produjo el daño cuando lo amabas tanto?
Sé que no debería ni siquiera pensarlo,
pero el sentimiento de culpabilidad es demasiado grande.
Dejar escapar una vida que es tan tuya, verlo marcharse...
Me avergüenza pero su ausencia se come la mía.
Seguiré tu consejo, le guardaré luto y mientras tanto
no escribiré más mi tragedia.
Dejaré que el silencio aplaque los ánimos.
Déjaré que el tiempo cubra con su suave manto mis ojos.
Lo dejaré todo mientras el dolor sea más fuerte que yo misma.

viernes 28 de agosto de 2009


Me estoy muriendo de pena...

Al borde del precipicio


Me he cansado de disimular, ya no puedo seguir con esta farsa en la que la única víctima de mis propias mentiras soy yo.
Ya no soporto ni a mi sombra que, incansable, insiste en seguir por este camino que ya no lleva a ninguna parte.
Mis pies ya no pueden seguir de puntillas al borde del precipicio, el peso de mi tristeza ha terminado por mostrarme la realidad: ya no sé quién soy, no recuerdo cómo era, ni siquiera el sonido de mi risa. Me he convertido en el papel que los demás querían que interpretara; me he quitado la máscara, me he mirado al espejo y no me he reconocido. Lo único familiar de mi pasado sigue siendo la tristeza...