lunes, 2 de marzo de 2009

Escapar de mí

Quisiera escapar de mí misma, de mi mente, de mi cuerpo, de mis pensamientos que me engañan, que se han empeñado en convencerme de que fuera hay algo mejor, de que mi vida está sumida en un sueño del que no despertará jamás.
Hoy me he despertado como el día, nublada, fría, lluviosa, triste, sin sol, ni luz, ni sombras... No había ni un ápice de frescura en mi mirada, oculta tras un velo de tristeza que no soy capaz de apartar por más que lo llore.
Y en esta situación en la que solo pensaba en volver a ocultarme debajo de mi edredón, en el que contaba los minutos para el fin del día, del trabajo en el que se ha convertido vivir cada momento, cuando tiré la toalla y empecé a sentir la necesidad de abandonar hasta el aire que respiro, de olvidarme de todo, de todos... En esta situación, mis pensamientos cobran más fuerza, y empujan, empujan fuerte, los noto golpearse en mi interior, empeñados en salir. Esa vida imaginaria, esos sueños, todo cobra sentido, todo es posible, pero mi miedo a enfrentarme a una nueva vida, de empezar de cero, me impide abrir el camino.
El miedo... Y tú, que aún te espero, sé que queda vida detrás de tu ausencia, que algún día volverás a mi lado y dejaré de soñar, y podré aferrarme de nuevo a tu cuerpo, a la realidad que deseo.
Todos deberíamos tener secretos, es importante esconder ciertos sentimientos, echar un candado a esa parte oculta del corazón y tirar la llave para que nadie ajeno acceda a los más profundos deseos y anhelos.
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