martes, 15 de septiembre de 2009

Desconocida

No sé quién soy. Me equivoco constantemente de camino, siempre tomo la decisión errónea. No entiendo cómo puedo hacerlo todo del revés... Estoy cansada de intentar ser mejor, de esforzarme, pero de un tiempo a esta parte todo es gris oscuro, casi negro.
Ya no me reconozco frente al espejo, mi desesperación se refleja hasta en mi piel, sin luz, sin vida.
Estoy cansada de gritar, de pedir ayuda y pasar desapercibida entre el montón de gente que me rodea, soy estraña entre los míos, soy una completa desconocida para mí misma.
Hay que me dice que me tome un descanso... ¿de qué? ¿de mi trabajo? ¿de mis tareas? ¿de mi casa? ¿de mi vida? No puedo huir y es lo único en lo que pienso. No puedo dejar nada porque todos esperan demasiado de mí: esperan logros, atenciones, sonrisas... Y no puedo, no tengo ganas ni fuerza para continuar con esta farsa.
A veces quisiera ser lo suficientemente egoísta para dejarme morir, acostarme una noche y no despertar al día siguiente sin importarme nada ni nadie, pero sigo siendo una cobarde aún sabiéndome prescindible.
Ya no es silencio, ya no es oscuridad; ahora es la tristeza quien me toma y me transforma haciendo mis ganas de morir más fuertes que las de seguir adelante.
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