lunes, 30 de agosto de 2010

No padre, no

Me has convertido en tristeza.
Yo, disimulo entre sonrisas
y enjugo con mis lágrimas,
entre silencios y soledad,
el sufrimiento que me causas.
De haber tenido otra cuna
no habría conocido a mi madre,
la tierra bendita de la vida
que nos dio raíz a todos
por eso no puedo desearlo
y asumo mi destino.
Mas adolezco de falta de cariño
y lamento tu insolencia,
incapacidad paterna,
que no es más que tu pérdida,
descarada ocurrencia.
Y es que hay cosas que no se perdonan;
me has convertido en tristeza...
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