jueves, 28 de noviembre de 2013

La ceguera

Desde pequeña tenía la manía de cerrar los ojos con todas mis fuerzas cuando me encontraba en una absoluta obscuridad por miedo a encontrar algo inesperado. Solo los abría cuando tenía la seguridad de que había luz, cuando intuía claridad al otro lado. Todo ha cambiado esta noche. Me he levantado alertada por los ladridos del perro. He salido del dormitorio sin encender. He oído pasos al final del pasillo. Asustada, me he ocultado en la negrura de mi ceguera voluntaria. Al poco tiempo, con los ojos bien cerrados, he recuperado la vista. Alguien me espera al final del túnel.
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