
—Estás exagerando —dijo él mirando hacia nosotros.
—Tú decides, él o yo.
Esa misma tarde papá y yo fuimos a cazar al campo. Dimos un largo paseo. Jugábamos al escondite cuando papá vio un conejo escondido en unas matas, preparó la escopeta y dijo con una voz triste: «Es el momento».
Estoy desendo ver la cara de sorpresa de mamá cuando vea aparecer en casa a papá y a Bobby...