martes, 29 de junio de 2010

Mi muerte, su salvación

Se ha acabado la tormenta de tormentas
dejando paso al silencios de silencios.
Suena el eco de los recuerdos y
las palabras «bien-sonantes»
se empeñan en ser tinta de teclado.
Pero no puedo...
Hoy solo siento rabia e impotencia
por eso dejo sitio a todos los desalmados...
Entrad, malditos, entrad todos en mis sueños
y en el culmen de vuestros pecados
pondré fin a mi vida para llevaros.
Y después...
Solo habrá paz para los que fueron maltratados,
obligados a la inmundicia y la tristeza.
Volverán a anidar en nuestro pecho
y declararnos su lealtad incondicional.
Ellos, los de siempre, los olvidados
unirán su canto de sirena al unísono
para recordarnos que están ahí antes que nosotros,
que merecen todo nuestro respeto.
Sí, mi muerte será su salvación
porque limpiaré el mundo de odio,
me llevaré todos los malos sentimientos.
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