martes, 22 de junio de 2010

El sonido de mi voz

Anclada en el silencio, tras varios días encerrada entre mis cuatro paredes, mi voz ha decidido mudarse. Se ha rebelado porque desoí sus quejas, hice oídos sordos a sus lamentos, utilicé mi armadura ante sus gritos hasta que prácticamente la anulé. Se ha cansado de su soledad y de la mía, ha cogido su maleta, repleta de las palabras aún no dichas, y se ha ido sin avisar...
Soy la única responsable de haber silenciado mis sentimientos y ahora temo que también decidan marcharse. Dejaré de sentir, de ser quien soy. Y podría pasar, porqué no, que mis ojos, por temor a descubrir esa cruel realidad, se apagaran para siempre sumiéndome definitivamente en la obscuridad.
Debo poner remedio a la tormenta, debo encontrar las sonrisas que antaño decían tanto de mí. Debo volver a pintarme de colores y barrer bajo la alfombra este cúmulo de siniestras tentaciones. Hay un futuro, no muy lejano, donde mi voz se levantará orgullosa sobre el resto para gritarle al mundo: aquí estoy yo.
Lo que me preocupa, ciertamente, es que no sé es ni la reconoceré cuando la encuentre :-/
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