miércoles, 30 de noviembre de 2011

Amada

Entradas, salidas,
Idas y venidas de los desventurados
Que esperan heredar la tierra.
Somos pasajeros del tiempo
Evadiendo las salidas,
Porque la muerte ha de llegar,
Espera en cada esquina.
¿Quién será el siguiente, dime?
¿No tienes curiosidad?

Te quedaste quieta y se paró mi alma.
Respirar despacio no alivia,
Solo enrojece a los que no saben mentir.
Y habrá palabras, siempre palabras,
Que nos guíen hacia el vacío
De cada estrofa,
De cada verso vertido sin medida,
Sin rima ni anexo.
Perderemos letras en cada silencio
Que ahora dicten estas líneas.

¿Qué mezcla hay peor
Que la impaciencia y el deseo?
Se golpean contra el viento
Agitados por las olas.
Se arrojan a los espacios en blanco
Queriendo cubrirlos por completo.
Si queda algún hueco,
Alojaré mi corazón en ese obscuro desierto.
Habrá manadas de lobos hambrientos.
Defenderé mi vida hasta el último aliento,
Evitaré las heridas y gritaré
Que fui un loco enamorado
De lo poco que me diste.
Tu aroma, tu frescor,
Esa sonrisa que guiaba el tono de mi voz.
Verte dormir enroscada
Como un gato de siesta,
Ver tu cuerpo de sinuosa estampa
Y el ritmo de tus latidos consonantes.

¿Acaso te dije «te quiero» en exceso?
¿Pequé de inconsciencia?
No desveles mi secreto.
Jamás digas que fui un objeto,
Tu mirada me decía que era bien amado
Y hubiera claudicado, lo juro,
Si me hubieras dejado.
Pero me olvidas y muero.

¿Quién me obliga a seguir adelante?
No quiero ser caballero andante.
De triste figura en boscosa soledad.
Me conformaba con ser hormiga
Y pasarme la eternidad en hiriente rutina.
Que si salgo de ella,
Olvidaré el camino de vuelta
A tus manos tan queridas.
Pero, ¿me aceptarás de nuevo en tu vida?

¿Cómo...?
¿Has olvidado mi nombre?
No oíre la llamada.
Me perderé de nuevo
En la temida esperanza
Creyéndome tuyo y tú mía
Sin tenerte cerca.
Enredaré mi pelo para cegarme,
Arderé en el infierno si hace falta
Con tal de arrancar las heridas
Que me diste en regalo.
Y seguiría esperando presentes
Hasta que acabara esta calvario.

Mas el destino de inseguro paso
Se empeña en guiarme hacia delante.
Habré de ser fuerte,
No esperar más tarde de la una
Para amarrarme a tu senda
En tenue y frágil dependencia.

Gírate, necesito verte.
Pronúnciame otra vez, despacio,
Que disfrute de tu boca.
Dame la oportunidad de seguirte
Más allá del espacio de extraños.
Descúbreme en la niebla
Que ahora ciega tu juicio.

Enormes perras nos persiguen.
Deben alimentar a sus crías.
Desconfían de las sombras frías
Que dejamos al contrario.
En la última batalla
Me desraizaron dos dedos.
Perdí la guía hasta tu casa y la paz.
Ahora solo bebo cascadas.

La tinta de mi pluma escasea
Y mi falta me delata.
Acabar cada fragmento
De esta vergüenza póstuma
Me cuesta el último esfuerzo.
Antes de acabar de leerme
Me habré perdido en olvido,
Borrado de tu recuerdo.
Pero antes de marcharme
En compañía de la parca
Déjame decir «te quise».
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