jueves, 3 de octubre de 2013

El gusano iluso

Érase una vez un miriópodo, concretamente un ciempiés que quiso ser humano desde que vino al mundo. Aprendió a masticar pausadamente, usó un par de gafas de diseño para sus cuatro ojos y fundas de ganchillo para su par de antenas. Coqueto, lucía cada día un cinturón distinto en cada uno de sus veintiún anillos. Llegó a calzar cincuenta pares de botas de tacón alto, todas del mismo número, presumiendo de un andar sinuoso. Pero sólo consiguió tropezar cien veces con la misma piedra.
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