miércoles, 24 de octubre de 2018

Palabras

—Se oyen gritos —leí de sus labios.
Se asomó al siguiente vagón sin levantarse del asiento. Varios pasajeros alarmados por alguna razón que desconocía hicieron lo mismo.
«¡Viene corriendo sin que nadie pueda detenerle!», gritó con tal fuerza que pude escucharla aún llevando la música a todo volumen. Hasta ese momento no me había enterado de nada, pero percibí el miedo en los que me rodeaban. Al incorporarme para ver qué pasaba, choqué con el corredor que se volvió para mirarme. Sus ojos eran totalmente blancos, no tenía pupilas ni iris. Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
 —¡Es el ladrón de…!
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