lunes, 9 de agosto de 2010

Cambio de personalidad

Me presento nuevamente: hoy vengo vestida de su dolor de cabeza. Sí, hoy no cabe otra explicación otro personaje de su vida, solamente él. Y es un dilema, soy femenina por ser (y no) ella, pero a la vez me siento él, tan masculino, tan fuerte.
Ahora, metida en este macabro papel os puedo hablar objetivamente de su «persona». Para empezar no tiene rostro, está borrado por el dolor, supongo que todas las lágrimas que derrama Ariola por su culpa son su maldición. Se siente fuerte cuando la toma entre sus brazos, es como un amante malvado, obsesivo, celoso. Ella es para él como el droga, la necesita constantemente; él es para ella como el veneno, matándola lentamente.
Lleva días sumergida en el silencio. Creo que tanta búsqueda ha despertado los peores instintos de su cruel asesino. A pesar de todo, en el tiempo en que los químicos esconden a su obscuro pasajero, se ha decidido a dictarme estas palabras, aunque no sabe que yo también pongo de mi parte...
Al fin y al cabo soy él, su dolor, intenso, insistente, y por mucho que quiera revelarse jamás diré aquí ni en ninguna parte que lo único que desea.
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