domingo, 19 de junio de 2011

Mi dolor ha vuelto

Ha vuelto. Anoche creí oír sus risas escondidas en las esquinas obscuras del pasillo, pero ante su prolongada ausencia pensé, ilusa, que eran ecos del pasado en mi cabeza. Pero no, ha vuelto. Debí hacer caso a mis instintos primeros y tomar medidas... ¡Cómo fui tan tonta de pensar que se marcharía para siempre! Ahora viene cargado de odio a enfrentarse a mis remedios, a anclarme de nuevo en la obscuridad. ¿No ves cómo se apaga la luz a la vez que avanzan mis letras?
Me voy de nuevo, rendida, con la batalla inicial perdida, a mi cama. Rescataré aquellos sueños malditos de soledad, agarrotada en el último rincón de mi conciencia y sin respirar, no quiero ningún ruido. Ojalá se canse pronto de mí, ojalá me dejara para siempre.
En esta primera derrota, merecida por confiarme, me armaré otra vez de calmantes y paciencia. Si lo vencí una vez, volveré a hacerlo. Pero, de momento, me voy con mi sueño a otra parte.
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