miércoles, 7 de marzo de 2012

Entre dos tierras

Has insistido en venir el día que tu hijo y yo estrenábamos la cocina. Sabes de sobra que no soy buena cocinera, me he dedicado a estudiar y a trabajar desde que recuerdo. No tener una madre que me enseñara a guisar parece te reconforta y eso es cruel. Te has encargado de traer todos los ingredientes, hasta la sartén cuando aquí no falta de nada, si acaso sobra algo, eres tú. Pero me he preparado a conciencia, la tortilla de patatas hoy saldrá perfecta. Sé que no te sentirás orgullosa, ya me gustaría ver si tu hijo es capaz de hacerla, saber si eres mejor maestra que suegra.

Ni me has invitado a estrenar tu cocina ¡Menuda nuera! Yo a tu edad ya tenía tres hijos y preparaba todo un festín con cuatro patatas y poco más. Cómo no iba a llevar todo lo necesario, conociéndote seguro que no tienes ni cerillas. Y te empeñarás en hacer tú la tortilla, qué soberbia. No moveré ni un dedo, me quedaré allí, mirándote, y solo al final emitiré el veredicto que estoy segura no te será muy favorable. Mi hijo te ha elegido y dudo que sea por tus dotes culinarias. Tendré que pasarme a menudo para evitar que muera por desnutrición.
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