jueves, 12 de enero de 2017

Oídos sordos, sordos

No será que no le avisé. Le avisé.
Pero no hizo ningún caso. Caso.
Al final se perdió en la obscuridad de la noche. De la noche.
Andando de puntillas por los tejados. Los tejados.
Y todo porque prefirió al gato. ¡Al gato!
Que le engañó con su dulce ronroneo. Ronroneo.

No será que no le avisé. ¡Le avisé!
Hasta su mamá lo hizo. Lo hizo.
«No te dejes llevar por seres nocturnos». Nocturnos.
Hasta le prohibió dormir con la ventana abierta. Abierta.
Incluso en verano. En verano.

No será que no le avisé. ¡Le avisé!
«Estate al loro». ¡Al loro!
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